EL ARQUEOFUTURISMO

(Capítulo 6)

Guillaume Faye

  

UNA JORNADA DE DIMITRI  LEONIDOVICH  OBLOMOV

Crónica de los tiempos arqueofuturistas

 Brest, 22 de junio de 2073, 7h46

 

El trenobús Brest-Moscú-Komsomolsk salía a 8h17. El Consejero plenipotenciario de la Federación Eurosiberiana, Dimitri Leonidovitch Oblomov, llegaba tarde. Había dormido muy poco tiempo y se había levantado en el último momento, pesado. Nunca se había decidido a la implantación, bajo el cuero cabelludo, de los nuevos “chips electrónicos” que multiplicaban el efecto del sueño. En una hora, podía uno recuperarse tanto como en siete horas de sueño “natural”. Todos los altos funcionarios imperiales habían recurrido a esta pequeña operación, muy practica, para ganar tiempo al tiempo y trabajar más cada día. Excepto él: la perspectiva de ser un “hombre biónico”, como muchos hoy, no dejaba de asustarle un poco. Estos chicos, sin problemas graves de salud, a quienes se habían transplantado corazones e hígados artificiales ultracompetitivos, le daban asco. Tenía 68 años, y desde la desaparición del cáncer y de las enfermedades cardiovasculares en el seno de la elite dirigente imperial, su esperanza de vida era de 105 años.

La reunión de trabajo en el Ministerio de Marina del Estado autónomo de Bretaña se prolongaron hasta las dos de la madrugada, antes de arrancar un acuerdo a estos celtas testarudos como mulas.

El electrotaxi lo esperaba a la puerta del hotel. Pronunció la palabra “Estación de ferrocarriles” en el micro del ordenador de abordo, “alta velocidad, llamada a 8h19, no quiero perder el Brest-Moscú-Komsomolsk,” e insertó su tarjeta de pago inteligente. El ordenador respondía con su voz femenina síntética “Bienvenido a bordo del electrotaxi Nº 606 de la Brestena de Transportes Urbanos. Su solicitud está registrada. Tiene Usted 76% de posibilidades de llegar a la hora, aunque la circulación sea fluida. Su débito es de ocho Euroduros. Recupere  su tarjeta, por favor”. Dimitri entendía el bretón, como la mayoría de los cuadros cultos de la Federación. Era uno de los idiomas elegantes y snobs de los medios intelectuales, como el letón, el occítano renovado o el euskera. La voz repetía la información en ruso, puesto que la tarjeta inteligente indicaba que era su lengua materna.

 El vehículo automático arrancó brutalmente y, guiado por electrónicas, se dirigía hacia la estación. Efectivamente, a esta hora matinal, la circulación era fluida: únicamente unos coches de punto, ciclistas y algún caballo. El electrotaxi Nº606 hizo unos zig-zags y se paró enfrente de la Estación de la TKU –la Trans Kontinent Ultrarapid- la sociedad de explotación del trenobús.

Del cielo pesado, bajo y gris, caía una especie de calabobos, el calor era húmedo. Desde la modificación climática, el tiempo bretón era tropical-húmedo. Dimitri tenía prisa por encontrar el aire helado y el cielo azul de Dorbisk, su residencia en el estrecho de Behring, a 20 000 kilómetros de Brest, en el otro extremo de la inmensa Federación eurosiberiana, la “Gran Patria”.

 

8h17

 

El convoy arrancó en silencio y abandonó la estación subterránea. Dimitri Leonidovich sintió inmediatamente los efectos de la potente aceleración. En la pantalla dorsal empotrada en asiento delantero, consultó el horario y el trayecto: Brest-París-Bruselas-Francfurt-Berlín-Varsovia-Kiev-Moscú, etc., hasta Komsomolsk, en el Extremo Oriente siberiano. Allí, recogería la correspondencia, en un vuelo directo en dirigible, hasta Dorbisk, porque la línea del planetren hasta el estrecho de Behring aun no estaba terminada.

Debiera estar en su casa esa misma noche, para  encontrarse con Olivia, su joven esposa, y celebrar su décimo aniversario de matrimonio. Esta noche... En Brest, serán casi las tres de la tarde, pero en Dorbisk, debido a la diferencia horaria, eran las dos de la madrugada...

 Y esto gracias al planetren, según su apelación oficial, o “tren planetario”: esta invención revolucionaria había conmocionado la economía de los transportes poco después de 2040. La patente era antediluviana: ¡registrada por la empresa norteamericana (hoy desaparecida) Westinghouse en 1975!

El principio: en un túnel enterrado a unos metros bajo tierra, un tren –más exactamente un “tubo” semiarticulado de 150 m de longitud a levitación magnética y a propulsión “eléctrica lineal”, es decir, que circulaba al vacío. No había fricciones ni con el aire ni con el suelo, y desarrollaba pues una velocidad teórica posible de 20 000 km/h. Sobre distancias cortas, el tren-obús no podía llegar a esta velocidad a causa de los problemas de aceleración-deceleración: 1 300 km/h como máximo. Pero sobre distancias largas, se acercaba los 20 000 km/h. Así, París-Brest (480 km) se recorría más lentamente que Moscú-Irkutsk (7 000 km), cuando el convoy alcanzaba los 17 000 km/h de velocidad punta, únicamente sobre unas porciones cortas de la línea. El viaje en planetren desde Atlántico a los Úrales duraba poco más de tres horas.

 Después del trauma de la Gran Catástrofe de los años 2014-2016, el “Renacimiento” del 2030 y la construcción de la Federación Eurosiberiana, bautizada como el “Imperio del Águila bicéfala” –porque había nacido, después del Pacto de Praga firmado en 2038, de la fusión de la Unión Europea y de la Federación de Rusia- el Gobierno Federal revolucionario había tomado la decisión, tanto en el dominio de los transportes como en todos los demás, de romper definitivamente con las concepciones pasadas: generalización de los vehículos eléctricos, prohibición de los automóviles a las personas privadas, retorno a las tracciones hipomóviles, prohibición de los vehículos con motor en las comunidades rurales neotradicionales, renuncia a las autopistas sobre el trazado de las cuales habían sido construidas unas líneas de ferrocarriles clásicos rápidos para el transporte de los camiones (“ferrautopistas”), limitación progresiva de los transportes aéreos en provecho de los planetrenes, introducción de muchos dirigibles-cargueros para el flete, restauración de la red de canales, utilización mixta de las energías nuclear y eólica para los transportadores marítimas, etc. Estas conmociones, esta ruptura con el pasado, impuestas a partir de los años cuarenta por el Gobierno Federal, eran posibles porque se hubo que partir de cero. Podían haber sido reconstruidas con otros fundamentos. Destruidas o inservibles después de la Gran Catástrofe, las economías y las infraestructuras habían sido reelaboradas casi desde la nada.

 La construcción del planetren, al igual que otras “grandes obras” continentales, había permitido, entre el  2040 y el hoy de 2073, reactivar una nueva economía tecnocientífica. Evidentemente, ya no estaba, como en el Siglo XX, destinada a todas las zonas de la Tierra ni a todos los grupos humanos, sino solamente a un 10% de la humanidad, en general poblaciones urbanas mucho menos extendidas y pobladas que antaño. En la Federación, un 20% de la población vivía en una economía industrial tecnocientífica; así fue posible arreglar algunos problemas de desertificación de las zonas rurales, de contaminación ecológica y de despilfarro energético. La ciudad grande de la Federación, Berlín, ya no contaba con más  de unos 2 millones de habitantes.

Pero fue demasiado tarde para impedir el recalentamiento de la atmósfera, el efecto de invernadero y el crecimiento del nivel de los océanos, consecuencias de las emisiones tóxicas masivas de los Siglos XIX y XX.

La innovación científica era muy dinámica, aunque no se apoyase sobre un enorme mercado mundial y ya no concerniese más que a una minoría de la población, porque los demás habían vuelto a una economía rural, artesanal y pastoril de tipo medieval.

La explicación de este dinamismo: el volumen global de la inversión y de los presupuestos públicos y privados ya no se preocupaba de las necesidades de toda naturaleza del  80% de la población que vivía en las comunidades neotradicionales, según un sistema socioeconómico arcaico autosuficiente. Así, a partir del 2040, la innovación tecno-científica pudo arrancar, pero únicamente en unos dominios: transportes, informática, genética, energía, espacio, etc. En todos los demás sectores, los productos tecnológicos eran rústicos, a causa de la estrechez del mercado. Una economía con dos velocidades.

Siete líneas de planetren habían sido construidas entre el 2040 y el 2073, todas en correspondencia: Brest-Moscú-Komsomolsk, Roma-Edimburgo, Lisboa-Oslo, San Petersburgo-Atenas. Otras estaban construyendose en la actualidad, como Helsinki-Vladivostok. Fuera del Imperio, únicamente China (Pekín-Shanghai) y la India (Nueva Delhi-Bombay) habían adquirido el planetren, producto conjuntamente de la firma Typhoone y Eurospace. América, que realmente nunca pudo levantarse de la Gran Catástrofe y había vuelto casi por completo a una economía pastoril, no podía permitírselo. Por cierto, en aquel lugar los contactos a grandes distancia concernían a muy poca gente: solamente un 8% de la población vivía en un sistema de economía tecnocientífica, principalmente en la costa del Pacífico y en torno a Chicago. También los contactos aéreos eran raros, en su mayoría efectuados por dirigibles –después de la Gran Catástrofe, y las consecuencias devastadoras del efecto invernadero- porque la fobia hacia el avión a reacción se había instalado en la mentalidad colectiva. El tiempo de los bisabuelos, cuando la gente soñaba en jets supersónicos, era muy lejano...

 

Brest-Berlín

 

La velocidad se anunciaba en la pantalla empotrada ante de él: 1 670 km/h. En un mapa esquematizado, un punto luminoso indicaba la posición del convoy subterráneo: en diez minutos se llagaría a París-Montparnasse. París... Una ciudad que había sido magnifica en el Siglo XX, se dijo Dimitri. Conservaba pocos recuerdos de esta época, aquella de la antigüedad... Tenía únicamente nueve años cuando su familia había huido de la ciudad presa de la anarquía y de las hambrunas, para volver a Rusia. Pero la mayoría de sus monumentos habían sido destruidos, incendiados; sus museos y sus tesoros saqueados durante la guerra civil que había precedido la Gran Catástrofe. Hoy, el Estado autónomo de Ile-de-France se proponía hacer restauraciones, reconstrucciones, pero París nunca volvería a encontrar su antaño esplendor. Para conocer la forma de la Gioconda, la Santa Capilla, la Torre Eiffel o el Louvre, se tenía que debía navegar por los lugares informáticos virtuales en “3D similirelieve”.

Dimitri Leonidovich suspiraba al recuerdo de estas evocaciones desagradables, y decidió sacar el ordenador multifunciones de su cartera de auténtica piel de lobo, con las armas del Águila Bicéfala sobre un campo de cuadros rojos y blancos, la misma que poseía cada uno de los altos funcionarios imperiales.

Abrió el pequeño objeto que servía prácticamente para todo, desplegó la pantalla y el teclado. Inmediatamente, su “secretaria virtual”, Vega, apareció en 3D. En su ordenador cuántico, él mismo había programado la colaboradora ideal, la antítesis de la horrible Señora Groux, la secretaria real de su servicio, en Bruselas, una harpía gorda, desabrida y repulsiva. Vega, la virtual, tenía medidas de sueño, siempre aparecía en una vestimenta muy sexy, se permitía, a veces, unas observaciones delicadamente eróticas, conocía todo de su vida, e, intelectualmente, tenía las mismas referencias que él. Vega –por el nombre de una de las más brillantes estrellas del cielo siberiano- era su mujer ideal, él había construida así, a escondidas. Siempre ocultó su existencia a Olivia, su verdadera mujer. Sin el código, esta última, no tenía acceso a los programas de este extraordinario ordenador cuántico GPT (“Giga Potencia de Tratamiento”), producto de la omnipresente firma Typhoone y exclusivamente reservado a la nueva aristocracia de cuadros superiores y altos funcionarios civiles y militares de la Federación. El GPT servía también de teléfono portátil, fax, terminal multifunciones de Euronet, y estaba conectado por satélite con todo el planeta, incluidos los túneles ferrocarriles.

Para evitar que sus vecinos pudieran entender la conversación (el planetren avanzaba en el vacío,  en suspención magnética, y el silencio era pues total en la cabina), cogió los auriculares, y conectó la maquina, de forma automática pasó a “Vega”.

 Primeras palabras de la secretaria virtual: “Me he vestido como para salir contigo. Un vestido negro y lánguido. ¿A Usted se le gusta así, Amo?”  Morena, delgada pero con formas generosas, la nariz traviesa, y los ojos de brasa, muy cuidadosamente dibujada por Dimitri, gracias a un programa PVS (Personal Virtual de Servicio), se contorsionaba en la pequeña pantalla en 3D. Respondió con la voz baja:

- Es perfecto, Vega. Ahora estoy en el trenobús,  volviendo de la reunión de arbitraje de Brest. Me quedaré unos quince días en mi casa, en Siberia oriental, antes de volver a Bruselas.

La guapa chica sonreía y se alisaba las caderas con las palmas de sus manos.

- Amo, le sugiero desconectar la pantalla pequeña de su ordenador GPT y  enchufarse en la pantalla del asiento enfrente de Usted. Así podría verme en gran formato.

Dimitri aceptó la ingeniosa idea. Desenrolló el minúsculo hilo y lo enchufó en la pantalla empotrada en el asiento. Instantáneamente, la imagen de la similichica aparecía en una dimensión mayor. Ella persistía:

- Le Recuerdoque es su aniversario de matrimonio. Debería regalarle algo a su mujer.

-         Ya está hecho.”

Había traído del Estado autónomo de Bretaña una joya celta en plata masiva, una cruz rodeada de una rueda solar, cargada de motivos entrelazados. En el cruce de las ramas, estaba empotrado un rubí. Había encontrado la joya en el mercado artesanal de una comunidad rural, en Landeda, cerca de Brest.

-         He desconectado mi número de teléfono privado. ¿Hay unas llamadas?

-         Tiene dos mensajes. ¿Quiere escucharlos, Amo?

En el primero, Olivia confirmaba que lo esperaría en el puerto de los dirigibles de Dorbisk.

El segundo mensaje era de su amigo Hans Gudrün, Gobernador del Estado de Baviera y miembro de la Dirección Central de la Federación, que representaba los intereses de los Estados autónomos frente al Gobierno Imperial.

El Bávaro lo había llamado por videófono. Un icono se formó en lo alto, a la izquierda de la pantalla, y la cara sonriente y roja del Gobernador, con un sombrero verde con plumas en la cabeza, apareció de golpe.

 – Espero que hayas podido resolver los problemas de esas cabezotas bretonas y defender el punto de vista de Baviera. Prepárate a una negociación mucho más dura después de tus vacaciones. Baviera no está de acuerdo con el proyecto federal de central solar de alta energía. Espero que seas sensible a nuestro punto de vista, amigo mío. Recuerdos a Olivia y a los niños. Os he reservado un sitio de honor en la Bierfest de Munich, en septiembre. ¡Schuss!”

Volvería a llegar tarde. Gudrün era simpático, pero no tenía por qué hacer presión con el pretexto de su amistad.

-         ¿Tienes otras noticias, Vega?

-         Sí, Amo. El ultimo boletín de EKIS trae unas noticias susceptibles de interesarle.

 El EKIS, “Euro Kontinent Information Service”, era una red de noticias únicamente destinada a los dirigentes y cuadros de la Federación. El sistema de los mass-media del Siglo XX, abierto para todos, había desaparecido enteramente, porque había -paradójicamente- conducido a la desintegración del espíritu público y se resolvió como fuente de pánicos. Vega había seleccionado –con palabras-clave preprogramadas- las noticias interesantes para Dimitri.

-         Te escucho.

La imagen de la secretaria virtual se transformó brutalmente en un icono pequeño y en la pantalla una voz en off comentaba las imágenes.

Manifestación ante la Basílica de San Pedro de Roma por el retorno del Papa”. (Desfilaba una masa con pancartas, delante de San Pedro recubierto de andamiajes. (La República romana estaba reconstruyendo el Domo destruido durante la guerra contra los Musulmanes). La voz en off continuaba:

Se sabe que desde el asesinato del último Papa, Juan Mario I, en el año 2017, ningún Papa ha sido eligido desde la Gran Catástrofe, y que el Santo Oficio dirige  la Iglesia colegiadamente. Después del cisma del 2020 y la elección de los papas Pío XIII, Pío XIV, y hoy Pío XV, que reside en Avignon, por la Iglesia tradicionalista declarada cismática e “impía”, ésta exige el retorno de “su” papa a Roma, en el Vaticano. El Santo Oficio rechaza esta propuesta, y esta es la razón de la manifestación de los tradicionalistas, varios de ellos llegados en carreta desde Polonia, después de tres largos meses de trayecto. No se descartan los enfrentamientos. El Senado de la República Romana, conforme al Concordado de 2022, apoya al Santo Oficio y se opone al retorno de los Papas, de acuerdo con el Padre Díaz Fernández, Superior de la Compañía de Jesús, los Jesuitas. Un comunicado del Gobierno Imperial precisa que, conforme al principio de neutralidad religiosa, es indiferente a este conflicto, pues concierne a una religión autorizada en la Federación, el Cristianismo. Además, los representantes druídicos de la Gran Hermandad de Cernunnos, que federa los cultos paganos célticos, reunidos en cónclave en Londres, han publicado una declaración donde se llama los católicos tradicionalistas a “unirse con ellos”. El Gobierno Imperial y el Comité Central del Partido vuelven a llamar a todos los cuadros civiles y militares para  observar una neutralidad estricta”.

Las manifestaciones ante del Vaticano desaparecían de la pantalla al tiempo que aparecía la imagen de un caballero en armadura venido desde Polonia, agitando una gran bandera con el monograma de Cristo, aclamado por la masa.

Otra escena la remplazaba, después de un “bip”. Pudo ver, en un hangar, un extraño artefacto equipado de cuatro enormes tableros solares, gordo como un vagón y rodeado de ingenieros febriles. La voz en off:

“Pueden ver la CPI, la Carabela a Propulsión Iónica, creada por la firma Typhoone y Euromotor, a partir una tecnología olvidada y rescatada hace poco tiempo, que data de 1995. Más competitiva que los vehículos espaciales a propulsión clásica, permite viajar a nuestra base marciana en dos meses, en lugar de nueve, gracias a una “aceleración lenta” a partir de la órbita lunar. Su carburante es el xenón, un gas raro electrizado, fácilmente almacenable, que proyecta un flujo de iones a alta energía. Esta secuencia ha sido filmada en la fábrica de montaje de Tolosa, en la República Occitana.”

Seguía otra escena: un enorme cohete, acuñado con escudo a cuadros rojos y blancos, despegaba entre un fuego de artimaña de luces y de humos. La voz en off: “Ayer, a las 14h45 GMT, la primera CPI, transportando cinco astronautas, ha sido puesta en órbita lunar por un cohete Leonidás, a partir de nuestra plataforma flotante de lanzamiento ecuatorial amarrada en el centro del Atlántico. El vehículo espacial revolucionario llegará a nuestra base marciana en unos 60 días. Ahora tenemos una longitud de avance sobre los Chinos para la conquista de Marte.

La imagen del cohete, con su blanca bocanada perdiéndose arriba entre las nubes, fue remplazada por la de una fiesta abigarrada: en un claro inmenso, unos hombres con torso desnudo, chicas bailando en vestidos tradicionales, osamentas de bueyes asándose ante una cama de brasas. La cámara filmaba el paisaje:  a lo lejos, sobre las crestas, los pueblos de casas pegadas unas a las otras. La voz en off comentaba:

“Pueden ver ustedes la fiesta del Solsticio de Verano en la República de Lacedemonia, que engloba el Peloponense. Desde 2030, esta costumbre ancestral ha conocido un impresionante renacimiento. Es el tiempo fuerte de muchas comunidades rurales de la Federación. La noche del 21 de junio, la más corta del año,se enciende  una pira inmensa (imagen de un brasero). Durante tres días, van a sucederse ágapes gigantescos. Campesinos, marineros, artesanos, pero también ingenieros y funcionarios imperiales, vienen desde todas las partes del Imperio para asistir a esta fiesta popular inmemorial, que tiene lugar muy cerca de la antigua ciudad de Esparta.”

 Seguían las entrevistas de un criador de carneros provenzal que, a caballo, había viajado durante cuarenta días hasta llegar a Esparta: “Mis carneros están muy resguardados contra los lobos: tengo tres hijos y dos perros de presa” y de un astronauta sueco odinista, llagado con su mujer y sus seis niños por el trenobús Norte Europa-Atenas y minidirigible taxi de alquiler: “Dormimos en las casas rurales, es rústico, nos limpiamos con el agua del pozo, pero, al final, es más confortable que la base lunar”.

El comentarista –sin duda miembro del Partido- concluye el reportaje: “Se necesita decir a los cuadros de la Federación que el Solsticio de Esparta está totalmente autofinanciado”.

 

Berlín-Varsovia-Kiev

 

El planetren se inmovilizó en la estación subterránea de Berlín. Dimitri no se había dado cuenta de las paradas en París, Bruselas y Francfort. Mecánicamente, se había abrochado y desabrochado su cinturón de seguridad.

 Una retahíla de niños gritando invadió el compartimento. Al visto de sus uniformes, se trataba de un grupo de scouts de los “aguiluchos”, la sección más joven de la Organización de la Juventud Federal. Estaban muy excitados de coger por primera vez de su vida el tren-obús. Sin duda, iban a participar en un campamento de verano, posiblemente en los bosques de los Urales o de Siberia. Era la moda.

La mochila de un crío tropezó con la cara de Dimitri. La jefa de grupo –una Walkiria rubia-, se disculpó inmediatamente (había reconocido el prestigioso uniforme de Consejero plenipotenciario), y al tiempo que aulló en alemán, todos los críos, bruscamente silenciosos, se aglutinaron en sus asientos.

 Desde el renacimiento del 2030, después del invierno demográfico y de la despoblación de la Gran Catástrofe, la natalidad había retornado, como el despertar de un inconsciente colectivo. Los niños pululaban. Debían recuperarse las bajas. Sin embargo, un 18% de los nacimientos, en la elite, venía de la ingeniería genética: gestaciones en incubadores, sin embarazo femenino, con “mejora programada del genoma”. Pero esta técnica estaba rigurosamente prohibida en las comunidades neotradicionales y, por lo demás, sometidas a la aprobación del Comité Eugenésico Imperial. Los niños nacidos de esta procreación artificial eran a menudo declarados “ huérfanos del Imperio” y destinados a los centros de educación que les transformarían en futuros cuadros ultracompetitivos. También China, el gran rival de la Federación, había adoptado esta política; en el dominio del eugenesia, tenía incluso un cierto avance. 

 Deceleración. Era la parada de Varsovia. Una chica morena, muy guapa, con el pelo largo, negro  azabache, vestida con un sari violeta, se inmovilizó delante del asiento vacío, al lado de Dimitri.

-         No he reservado plaza, pero, ¿puedo sentarme aquí? Preguntaba en inglés, designando el asiento vacío al lado del siberiano.

-         Seguro, Señorita...

Su ritmo cardiaco se aceleró ligeramente. Tenía un perfume azucarado, muy sensual. Como de costumbre, la extranjera se presentó, con una sonrisa asoladora.

-          Soy Nafisa Gordjab, hija del Maharajá de Gopal, Ministro de Asuntos Exteriores del Imperio de las Indias. Termino un viaje de estudios de dos meses en la Federación Eurosiberiana.

Dimitri se presentó a su turno,  precisando ampliamente sus funciones.

-         Soy Consejero plenipotenciario adjunto al Tribunal Inter-Estados de Petrogrado, al cual doy cuentas. Mi papel es resolver los litigios internos entre los Estados de la Federación. También dependo del Gobierno Imperial de Bruselas, donde se encuentra mi oficina. Vuelvo de una reunión que ha tenido lugar en uno de nuestros Estados, Bretaña, y me dirijo al encuentro de mi familia para unos quince días de vacaciones en mi país natal, en Dorbisk, en Siberia Oriental, al borde del estrecho de Behring.

La joven india calló, observando su uniforme,  sonreía.

-         ¿De hecho, es Usted un hombre importante? ¿Y probablemente muy sabio?

Dimitri no supo qué responder. La joven aristócrata lo impresionaba y se sentía enrojecer por segundos. Captó la ironía de su tono. Dijo

-         Tengo una hija de su edad, Lizia;  se parece a Usted, aunque es rubia. Tan seductora como Usted. Sigue estudios de Historia... Pero en cuanto a saber si soy un personaje importante, es otro problema. Sirvo a la Gran Patria, y la recorro en todos los sentidos para mantener la unidad...

Ella no respondió, bajó sus ojos, y sacó de su bolsa de piel de tigre un pequeño magnetófono.

-         Señor Consejero, en el Imperio de las Indias, se aprende mal la Historia. Tengo la impresión que “ellos” quieren ocultarlo todo. Tampoco mi padre me dice nada. ¿Que ha pasado desde el fin del Siglo XX? En mi país, se habla de la “Gran Ruptura”.

Hablaba con la  voz baja al tiempo que lo miraba fijamente con sus grandes ojos negros. Dimitri no podía rechazar nada a la hija del Ministro de Asuntos Exteriores de las Indias, en viaje de estudios por la Federación. Y, además... era tan guapa... Decidió  darle un curso gratuito de Historia.

 La aceleración los aplastaban sobre sus asientos. En la pantalla dorsal, la velocidad se anunciaba: “7 800 km/h. Próxima parada Kiev, en unos 15 minutos”. Seguía la lista de las correspondencias en dirigible para una docena de ciudades de Ucrania.

 -         El mundo que Usted conoce hoy, empezó Dimitri, no tiene nada en común con aquel de los Siglos XIX y XX. La civilización de los siglos XVI-XX, que progresivamente llegó a ser mundial –que los imbéciles reaccionarios y pasadistas persisten en llamar la Edad de Oro o de los gloriosos “500” y que pretenden restaurar- estaba fundada sobre la utopía y terminó por acabar sin gloria, entre un hundimiento monstruoso. Conforme a las predicciones científicas de finales del Siglo XX, a quienes los gobiernos no escuchaban, este sistema político-económico mundial terminaría por caer brutalmente en el caos, a causa de la convergencia dramática de desastres de toda naturaleza, que se habían multiplicado, según La teoría del caos o de las catástrofes expresada por dos matemáticos del Siglo XX, René Thom y Prigogine.

-         ¿Qué es lo que pasó?¿ Usted lo recuerda?

-         Tenía ocho años cuando empezó todo. La explosión tuvo lugar de golpe, sin prevenir, en 2014. Pero en verdad es Usted tan joven...

 Fijaba con insistencia sus ojos en los de esta belleza india de 20 años, para después detener su mirada,  casi involuntariamente, sobre los senos que hinchaban su sari.

-         Responda a mi pregunta, Señor Consejero, y pare de mirarme de reojo. Es incorrecto. En el Imperio de las Indias, las relaciones amorosas interétnicas están severamente reprimidas por las autoridades, aunque sean permisibles en el extranjero.

Hablaba calmamente, sonriendo. Dimitri enrojecía... se aclaraba la voz.

-         No era mi intención. Trataré de responderle. En primer lugar, está la “Teoría del caos”. Todo sistema, tanto una civilización como un vehículo en movimiento, una gota de agua aplastada sobre la ala de un avión, un estado climático, una relación humana, un organismo viviente, etc. es un equilibro  fruto de relaciones cruzadas complejas. Si cambia uno solo de los parámetros, el sistema cae en el desequilibro. La civilización se hunde, la gota cae del ala del avión, una tormenta estalla, una pareja se divorcia, se declara una enfermedad, etc. El sistema desaparece –es la “Catástrofe”- y después de un tiempo de latencia y de recomposición –es el “caos”- un nuevo sistema se crea, fundado sobre interacciones diferentes. Es exactamente lo que pasó con la civilización declinante del Siglo XX.

-         Creo que he comprendido. ¿Pero cómo empezó todo eso? Me interesa, porque también soy estudiante de dramaturgia tradicional, y querría escribir una obra de teatro sobre el tema de esta “Gran Catástrofe”.

-         ¿Cómo?, preguntó asombrado Dimitri. ¿No se ensaña la Historia en las Indias?

-         No. En mi país, las autoridades han decidido guardar silencio sobre este tema. Como si nada hubiera pasado, como si el mundo de “antes” nunca hubiese existido. Sin duda, para que la gente no se vea tentada de volver a la antigua civilización y al modelo occidental. Y tampoco tenemos cursos de “Historia”. Esta palabra no existe, no hay Historia. Únicamente son enseñadas nuestras tradiciones ancestrales, y la vida de nuestros Dioses. Yo, evidentemente, pertenezco a la casta de los que han conservado el modo de vida técnico, y tengo un pasaporte para viajar al extranjero, pero...

-         ¿Pero? Dimitri estaba sorprendido por la vivacidad intelectual de la joven india.

-         Su “teoría de la catástrofe” es simplemente lo que los poetas llaman el mecanismo de la tragedia. Ya le he dicho que sigo estudios de dramaturgia. Los Griegos antiguos decían la misma cosa.

 

Kiev-Moscú

 

Un bip, una luz roja parpadeante. En la pantalla: “Por favor, abróchense sus cinturones. Deceleración de nivel G2. Estamos llegando a la estación de Kiev.”

 Dimitri proseguía:

-         Pues bien, era el 2014. Mis padres, rusos, eran diplomáticos en Paris. Tenía nueve años e iba a la escuela internacional del distrito XVI, cerca de la Embajada. Lo recuerdo como si fuera ayer. Era muy maduro para mi edad. Este año del 2014 fue realmente un año negro. Todo estalló como un trueno.

El Ruso hablaba con una voz baja, perturbado por la emoción. Manifiestamente, revivía un trauma. Y únicamente el carisma de Nafisa lo incitaba proseguir el relato.

-         ¿Hubo señales antes de la explosión?

-         Sí. Los elementos de la tragedia empezaron a ser perceptibles, según los historiadores, a partir del fin de los años setenta del siglo pasado, y muy legibles a partir de los años noventa. En la teoría del caos o de las catástrofes de Thom y Prigogine, un parámetro único desestabilizador puede hacer volcar todo el sistema, es el “efecto mariposa”. ¡Pero teníamos una decena de parámetros desviados convergentes!

-         ¿Y cómo empezó?

 El convoy se inmovilizaba en la estación subterránea de la capital de Ucrania. Unas personas desembarcaban, otras embarcaban. Dimitri notó un número importante de funcionarios imperiales y de militares con el uniforme violeta oscuro, con la insignia del tiburón dorado en los cuellos de las caminas: los oficiales de la LH, la Legión de los Hoplitas, las tropas de elite de la Federación.

El planetren arrancó de nuevo. Se veían aplastados sobre sus asientos. En la pantalla de enfrente, se anunciaba en diez lenguajes: “Estamos avanzando actualmente a la velocidad de 14 000 km/h. Llegaremos Moscú en unos 10 minutos”.

 Dimitri proseguía:

-         Desde hacía varios años, en París y en muchas grandes ciudades de Europa, los motines étnicos no cesaban. Ningún gobierno conseguía reducir el paro. Después de un año un poco mejor, sucedía un año peor. El pauperismo se instalaba progresivamente, y era casi imposible salir por las calles después del anochecer. El envejecimiento de la población destruía los sistemas de Seguridad Social de pensiones, la huida de los cerebros, la inmigración incontrolada, todo se sumaba. Las bandas de pobres sin futuro y de hijos de inmigrantes aterrorizaban a la población, incluídos los barrios hasta aquel momento protegidos. Era un clima de guerra civil latente, endémica, cada vez peor contenido por la policía. A partir de 1998, sobre todo en Francia, las bandas étnicas saqueaban regularmente los centros urbanos.

-         ¿Pero por qué la gente, los gobiernos, no reaccionaban?

-         Estaban paralizados por unas viejas ideologías humanitaristas. Y, después del Tratado de Amsterdam de 1999,los gobiernos europeos prácticamente ya no tenían ningún poder, mientras que el gobierno federal embrionario tampoco lo tenía todavía. Era el interregno, era la parálisis. Desde 1999 a 2014, fecha de la deflagración general, Francia arrastraba a Europa con ella hacia el abismo. Todo se sumaba, por un efecto multiplicador: la crisis económica, el pauperismo, la guerra étnica latente. Por primera vez, en 2002, el PIB europeo retrocedía, y se hundía.

Nafisa continuaba registrando la memoria del Consejero.

-         Usted está aportando a mi tesis muchos elementos interesantes. En las Indias, no conocemos esta versión de los hechos.

 Ella engullía un cubilete de “Regenerador” que la azafata había servido; una bebida ultravitaminada y ligeramente euforizante. La devoraba por los ojos.

-         En unos quince días, volveré a Bruselas. Venga por mi oficina. Podré proporcionarle un montón de documentos sobre esta época histórica que apoyarán su tesis... Y aprovecharé la ocasión para invitarla a cenar en un excelente albergue regentado por monjes.

-         ¿El “constructivismo vitalista” le autoriza a hacerlo?

El constructivismo vitalista era la ideología oficial de la Federación.

-         En vista de su rango, pienso que no habrá ningún problema. ¿Tiene, probablemente, una acreditación internacional de nivel alpha?

-         Sí, por mi padre. Tengo el derecho de ir y venir a todas las partes de su Imperio.

Ella sonreía mientras sacaba de su bolsa una tarjeta dorada plastificada, ornada con una paloma blanca con una llave roja en su pico: el pase oficial en la Federación para las elites extranjeras. Nafisa se echaba a reír, y además, su cara se cerraba. Respondía:

-         ¿Pero nadie resistió? ¿Cuándo el Estado hubo dimitido, la gente no reaccionó? Hablo de Francia, donde visiblemente, empezó todo...

-         Sí. Había un partido político, el “Frente Nacional”. Intentaba frenar la catástrofe desde los años ochenta. Pero estaba diabolizado por las elites, profundamente masoquistas, colaboradoras con el enemigo. Un pueblo que está muriendo se ve fascinado por sus verdugos. El Frente Nacional lo intentó... Imposible. En el año 2014, representaba el 30% de los votos en Francia, aunque el voto masivo de los hijos de inmigrantes cada vez era más numerosos.  

-         En las Indias, hay un proverbio que dice. “nunca son los hombres los que hacen las cosas, es Shiva”.

 

Estación de Moscú

 

El vagón vibraba ligeramente. Después de la deceleración, entraba en la estación subterránea de Moscú. Dimitri se permitió el explicar:

-         La presión atmosférica se está restableciendo. El tren vibra a causa de las moléculas de aire que golpean el cockpit del trenobús. No tenga miedo.

-         No tengo miedo. En las Indias, se aprenden también algunas nociones de física...

-         Su proverbio indio es muy justo. Los humanos no poseen sabiduría, reaccionan siempre en el momento último. Reaccionan demasiado tarde, únicamente cuando llega el cataclismo, no realizan con antelación las reformas necesarias. Y este fue el caso. Dios nos ha obligado a reaccionar.

-         No, los Dioses...

-         En este funesto año de 2014, cuatro acontecimientos habían convergido. En primer lugar, en Francia los levantamientos salvajes, la policía desbordada, un gobierno sin poder, que no se atrevía a solicitar al ejercito. Este año los motines endémicos provocados por las bandas étnicas armadas, que atacaban los centros urbanos a partir de enclaves fuera de la ley, se transformaron en una verdadera insurrección general  que terminó por destruir Francia entre el 2014 y el 2016. Las elecciones generales de febrero de 2014 fueron el punto de partida de la guerra. Un número muy importante de electores era de origen inmigrante y aquello que las Casandras de los años noventa habían predicho terminó por producirse. El Partido Popular Musulmán (PPM) obtuvo un 26% de los votos, el Frente Nacional un 30%. Rápidamente, se produjo el desorden. La coalición “laica y republicana” de centro izquierda ya no podía gobernar. Las reivindicaciones del PPM eran inaceptables, algunos lo acusaban de querer transformar Francia en una “República Islámica”. Uno de los líderes extremistas respondía: “Sí, porque en unos 10 años, seremos la mayoría. A partir de ahora, Francia es una tierra del Islam. ¡Es nuestra revancha de las Cruzabas y de la colonización!”. El Frente Nacional llamaba a la “Resistencia, la Reconquista, la Liberación”. Y, el líder extremista musulmán, jefe del grupo del PPM en la Asemblea, fue asesinado.

-         ¿Por un miembro del Frente Nacional, supongo?, preguntaba Nafisa.

-         No. Probablemente por la Seguridad Militar argelina. Para provocar así la explosión y la insurrección de los musulmanes de Francia. Se tiene que saber que, desde el 2004, los países del Magreb eran repúblicas islámicas integristas, muy hostiles a Francia. Este asesinato marcó el inicio de una rebelión general de una brutalidad sin precedente.

Ella abría sus grandes ojos asombrados. Él continuaba:

-         Rápidamente, el contagio se extendió hasta Inglaterra, Bélgica y Holanda, donde vivían unas importantísimas comunidades de inmigrantes, y donde partidos islámicos similares al PPM reivindicaban la repartición del poder. El gobierno europeo de Bruselas se vió totalmente desamparado. Varias huelgas se desencadenaron. Poco a poco, la economía se paralizó; el agua, los alimentos, los productos de base, escaseaban. Con mi familia y otros diplomáticos, estuvimos escondidos, sin atrevernos a salir. Los amotinados incendiaban los bloques del centro urbano, los tiroteos estallaban en las calles. ¡Y nadie daba el orden al ejercito de intervenir! La policía estaba desbordada. El Frente Nacional había creado un “Consejo Nacional de Resistencia”. Sin resultados. La República Francesa, el orden civil y la economía se hundían: poco a poco, la gente intentaba huir de las ciudades. Una terrible crisis económica seguía a la guerra civil.

-         ¿Y nadie pudo restablecer el orden? Se asombraba la joven india.

-         No. Una sociedad envejecida, minada por los virus del pacifismo y del humanitarismo, estaba incapacitada para defenderse. Entre el 2014 y el 2016, toda una parte de Europa del Oeste –Francia, Inglaterra, Bélgica, Holanda- volvía simplemente a la Edad Media. La ayuda internacional ya no podía llegar,  por el hecho de la guerra civil. Se estima hoy que esta zona ha perdido, a causa de la guerra, de las hambrunas y de las epidemias, un 40% de su población. Entre el 2014 y el 2016. En tres años, una parte de Europa del Oeste caía en la anarquía: los Estados desaparecían. El gobierno de Bruselas ya no servía para nada. Las bandas armadas surcaban los campos para encontrar alimento: sin trenes, sin automóviles. Los Franceses huían a Alemania, a Italia, a España, en los campos de refugiados. La televisión dejó de emitir...

-         ¿La qué?

-         La televisión. Un sistema antiguo, sobre pantalla. Toda la gente podía ver las mismas imágenes al mismo tiempo. Era una verdadera religión, una droga. Pero, es historia antigua...

El trenobús arrancó de forma violenta abandonando la estación de Moscú-Kremlin-Zentral. “Y ahora, hasta Siberia, mi patria”, pensó Dimitri. La imaginaba como una cobra... De nuevo, estuvieron aplastabas contra sus asientos, como Tintín en el cohete lunar, aplastado en su litera por la formidable aceleración de los reactores atómicos. Un viejo cómic del Siglo XX, únicamente conocido por los letrados.

 

Moscú-Ekaterinenburgo

 

-         ¿Y Usted, con su familia, regresó a Rusia?

-         Sí, como todos los miembros de la Embajada. Fuimos repatriados después de dos meses de motines en condiciones rocambolescas. En Rusia, la vida era dura. ¡Pero comparada con Francia, era un paraíso! Después de la caída del comunismo en 1991, el nuevo régimen fue incapaz de convertirse en una economía de mercado. El país se hundía. En 2002, un gobierno militar nacionalista y neocomunista tomó el poder. Desde 2014, el país vivía bajo una  semidictadura, casiautárcica, pero a pesar de la pobreza y del hundimiento del sueño capitalista, la gente comía correctamente. He hecho mis estudios en mi país. Rusia, el hombre enfermo de Europa en el año 2000, era, catorce años después, en el medio del caos general, casi el único país donde la civilización se había salvado, donde reinaba una seguridad y un orden relativos.

-         Hay una causa que no entiendo.

Sus ojos negros reflejaban los suyos.

-         Fue el hundimiento de los países del Oeste de Europa, que únicamente representaban un pequeño porcentaje de la población mundial. ¿Por qué es que llegaron a crear lo que se llama la “Gran Catástrofe”?

-         Por un “efecto de alud”. En la teoría matemática de las catástrofes y del caos, para que un sistema vuelque, no es necesario que la mayoría de sus elementos se desestructuren. Es suficiente con modificar el parámetro principal, y la parte occidental del continente europeo era un parámetro principal en el equilibro de la “civilización-economía” mundial. Además, como le he dicho, se presentó la convergencia de otras varias “minicatástrofes” en el planeta que, además, eran previsibles desde los años ochenta del siglo pasado. Muy rápidamente, a partir de 2015, la Europa mediterránea y central, tanto como Alemania, sufrían les efectos de los acontecimientos dramáticos de Francia, de Inglaterra y del Bénelux.

Acechaba en la mirada de la chica los efectos de su sabio discurso. Pero únicamente descubrió una avidez de saber. Tenía realmente una mirada de bruja, pensó Dimitri. Se concentró durante un instante sobre la imagen de Olivia, que lo esperaba esta noche en Dorbisk. Después, continuó su relato.

-         Toda la economía europea se hundió como un castillo de naipes. Entre abril y diciembre de 2014, una civilización había desaparecido.

-         ¿Y cuáles fueron las consecuencias para el resto del mundo?

-         Los acontecimientos de Europa, que era la primera potencia comercial del mundo, provocaron una recesión sin precedentes. En junio de 2015, el Presidente del FMI pronunciaba estas palabras que han quedado en la Historia: “No es una crisis económica, no es una recesión, es el fin del mundo moderno, es el Apocalipsis”.

La joven Indiana sonreía.

-         Los Dioses lo habían decidido.

Y añadía:

-         ¿Y los tres otros acontecimientos trágicos del año 2014, cuáles fueron?

-         El primero fue una crisis financiera planetaria, como la que ya se produjo en 1998, pero esta vez mucho más grave. Esta crisis coincidió con el inicio de la guerra civil en Francia. Los efectos se  acumularon. La economía mundial, fragilizada por fundamentos financieros y especulativos, explotó como un balón demasiado hinchado. El segundo elemento fue una guerra nuclear entre la India, su país, y el Pakistán. Es, además, por este motivo por lo que os habéis anexionado el Pakistán y recreado un subcontinente unificado, como en los tiempos de la colonización británica.

-         Lo sabía. ¡Pero el Pakistán fue el agresor!

-         Nadie realmente es el agresor o el agredido en caso de guerra, sino que los dos tienen su parte de responsabilidad. Esta guerra no mató a mucha gente en términos de porcentaje –dos millones como máximo- pero creó un trauma mundial,  desestabilizando aun más el sistema.  Fur China, por sus amenazas de intervención, la que consiguió tranquilizar la situación, según un cálculo extraño, a pesar de su hostilidad histórica contra la India. Los Estados Unidos ya no podían hacer nada, como impotentes. Esta potencia mundial, que había dominado el Siglo XX como una cometa, se borraba de forma espectral.

-         ¿Los Estados Unidos, eran la América del Norte?. Parece increíble pensar hoy que esta región ha dominado el planeta a fines del siglo pasado. Vista su situación de hoy...

-         Es así. La Historia no es previsible, escrita por ciegos locos y realizada por somnámbulos. La misma cosa se había producido con el Imperio español, hace mucho tiempo.

-         ¿ Y el tercer acontecimiento?

-         Una catástrofe ecológica mayor, a gran escala. En enero de 2014, muchos millones de hectáreas de la selva de la Amazonia se consumieron bajo el fuego, a causa de la tala masiva operada por las grandes sociedades de explotación agrícola. La Amazonia, pulmón verde del planeta, perdió en un año –el tiempo de su incendio total- un 30% de su superficie. El hollín y el polvos expulsados hacia la atmósfera oscurecieron el resplandor del Sol durante dieciséis meses, lo que provocó en todas las partes del planeta varios accidentes climáticos mayores: ciclones devastadores, lluvias torrenciales, sequías, etc. que se acumularon a otras degradaciones del medio ambiente del siglo pasado. El impacto psicológico fue enorme. Y además, el crecimiento del nivel de los océanos, por razón del efecto invernadero, del calientamiento climático y del deshielo de los bancos de hielo arrastrados por la emisión de gases opacos desde del inicio de la Revolución Industrial, termnó por provocar, en septiembre de 2015, durante las mareas de equinoccio, varios maremotos en todas las ciudades atlánticas: unos dos metros de agua en las calles de Nueva York, las ciudades europeas devastadas... Todo esto terminó por añadirse, por un efecto tan físico como psicológico. Para toda el planeta, los años 2014-2016 fueron los del gran vuelque. La civilización de la “modernidad” desapareció durante estos cuatro años trágicos para dar nacimiento a otro mundo.

 

Ekaterinenburgo-Novosibirsk  

 

El convoy salió la estación subterránea de Ekaterinenburgo. La velocidad de crucero, después de este brinco de 2 000 km, se anunció en algunos minutos: 12 000 km/h, la mitad de la de la estación orbital Leonardo da Vincí. En unos metros arriba de sus cabezas, Dimitri imaginó la taiga recorrida por las manadas de lobos y las pesadas carretillas de los leñadores regresando de las zonas de tala.

-         Continúe su relato, Señor Consejero. Estoy aprendiendo la Historia.

-         Entre el 2014 y el 2016, todo se había enlazado. Fue el hundimiento del Imperio Romano, pero a gran escala y con una aceleración de la Historia. En 2016, la zona Francia / Gran Bretaña / Bénelux vive un caos completo, un 40% de las poblaciones desaparece a causa de las masacres y de la guerra civil, de la hambruna, de las epidemias, y del hundimiento de una civilización técnica y de una economía global extremamente frágiles. Ya no existen los Estados, las ciudades están desiertas. En el resto de Europa, las fronteras están cerradas para evitar la incursión de bandas armadas o de refugiados; y –consecuencia lógica- es el conjunto del “sistema-mundo” el que se cae. Los acontecimientos se suceden a toda velocidad, como un cáncer que explota y pudre un organismo.

-         ¿Es verdad que hubo una invasión musulmana en Europa? ¿Es una mentira o no? Nosotros, en las Indias, hemos resuelto el problema musulmán...

-         En 2017, las Repúblicas islámicas del Magreb, fundadas durante la Revolución de 2003, se aprovechan del caos total que conoce Francia. Una fuerza de invasión desembarca en Provenza y se propone una ocupación militar. Esta fuerza intenta, pero sin éxito, a causa del caos general, proclamar una “República islámica de Francia” y federar las bandas étnicas armadas que surcan el país y luchan entre ellas. Es la nueva Edad Media, el retorno a la situación del Siglo VI, donde unas bolsas de resistencia, en zonas separadas, se constituyen en nuevas baronías. La más importante se sitúa en torno de Bruselas, la antigua capital de la Unión Europea. Allí, en 2018, fue proclamado el “Ducado de Bruselas”, por un general belga que había conseguido proteger la ciudad y expulsar estas “bandas étnicas”.

 Incrédula, la Indiana preguntó:

-         ¿Pero por qué los ejércitos de estos países no intervinieron?

-         Buena pregunta: porque los gobiernos, culpabilizados y timoratos, dieron la orden demasiado tarde, al inicio de 2017. La economía estaba ya hundida, ya no había ni electricidad, ni gasolina. El ejercito se encontraba paralizado. De facto, ya no existía. Como en Rusia, veinte años antes, los soldados no recibían sus sueldos y desertaban en masa. Aisladas, algunas zonas son protegidas por algunos oficiales que consiguen restablecer el orden, vencer a las bandas armadas, y garantizar la provisión gracias a los campos vecinos de las ciudades controladas. Así, pudieron hacer funcionar, por la fuerza, algunas centrales energéticas y estaciones de expurgación. Evidentemente, el régimen instaurado en estas baronías, poco unidas las unas con las otras, es militar y muy autoritario. Pero la gente tiene seguridad y pan. Las “baronías” agrupaban un 20% de la población, que siempre eran autóctonos europeos. Evidentemente, el nivel de vida era muy bajo, podríamos decir que similar al del Siglo XVII. Por ejemplo, la medicina moderna había desaparecido, por falta de medicamentos.

-         ¿Dónde estaban estas “baronías”?

-         En Europa occidental había únicamente una decena de baronías: el Ducado de Bruselas, la República de Bretaña –la más grande de todas-, dirigida por oficiales de la antigua Marina de Guerra francesa y algunas otras, más pequeñas, entorno de ciudades. Se comunicaban entre ellas por radio.

Nafisa estaba pasmada de oír esta descripción de un pasado apocalíptico.

-         Esta civilización realmente era muy frágil para hundirse tan rápidamente...

-         No exactamente. En realidad, esta civilización había nacido al fin de la Edad Media, al fin del Siglo XIII. Conoció su gran desarrollo –como lo analizó un politólogo del siglo pasado, Carl Schmitt- durante el Siglo XVI, con los “Grandes Descubrimientos”, cuando los europeos  llegaron a la conquista de los otros continentes. Su apogeo se situó, mas o menos, entre 1860 y 1980. Pero, ya en 1921, casi cien años antes del fin, un filósofo alemán, Oswald Spengler, vio los primeros señales del hundimiento. Esta civilización ha durado siete siglos, un poco menos que el Imperio Romano. Puede notar que, como toda civilización que se cae, el fin está muy cerca del apogeo... Porque los “virus del declive” casi invisibles, pero infectando el organismo desde mucho tiempo atrás, son mortales en el momento de este apogeo.

-         ¡Todavía su obsesión de la “teoría de las catástrofes!”

-         No es una obsesión, es una ley que explica el desarrollo de la Historia y de muchos otros fenómenos. Ya está el gusano en el fruto, pero el fruto todavía parece magnífico. El viejo roble está en el vértice de su vigor, pero está podrido por dentro y caerá en la primera tormenta.

De repente, Dimitri dijo:

-         Ate su cintura, Nafisa, estamos frenando, estamos llegando a Novosibirsk.

 Continuación del curso improvisado de Historia:

-         Entre 2018 y 2020, el resto del mundo se cae.

-         ¿Cómo?

-         La destrucción del sistema financiero europeo provocó la caída del sistema financiero y bolsista mundial, las catástrofes ecológicas y climáticas se habían acelerado. El agotamiento de los recursos halieúticos (los peces), el agotamiento de los suelos y la desertificación habían provocado en dos años una serie de hambrunas aterrorizadoras. En 2020, casi dos mil millones de humanos habían muerto...

-         ¿Quién ha resistido?

-         Paradójicamente, Rusia. Es muy importante para la continuación del relato. Rusia era el “hombre enfermo de Europa” a fines del Siglo XX, después de la caída del comunismo. Pero el nuevo régimen más o menos militar le ha permitido resistir. La India, su país, también resiste, como China y el Japón. Estas zonas conservan su unidad. Porque eran viejas civilizaciones que no habían olvidado los reflejos arcaicos protectores. A pesar de la gigantesca crisis, han mantenido su homogeneidad política y una economía tecnológica que funciona al ralentí, pero que funciona. Por el contrario, las sociedades pluriétnicas, donde las tradiciones habían sido marginadas en provecho del culto único de la economía, habían explotado, porque ya no tenían ningún lazo social ni político. Fue el caso de Europa Occidental y de la América del Norte. Pero es interesante notar que esta tormenta y esta pandemia nacieron en Francia, país de la Revolución y de la creación filosófica de la modernidad. Siempre el pez se pudre por la cabeza...

-         Cuándo el ejército musulmán entró en Francia, ¿por qué los países vecinos no la han defendido? ¿Había un pacto de defensa común en la Unión Europea, no?

-         Por cobardía, pero no únicamente. La Unión Europea, desde 2014, ya era sino una ficción. Los diferentes ejércitos europeos ya no existían y ya no estaban motorizados. ¿Cómo era posible, con estas condiciones, oponerse a una fuerza magrebí que disponía de gasolina, vehículos blindados y jefes determinados?

 

Parada en el túnel

 

Ella no respondió. De repente, fueron sacudidos por un choque violento. Una voz femenina sintética confirmó la información aparecida en la pantalla dorsal. “Después de un pequeño incidente, nuestro convoy tiene que inmovilizarse. Daremos nuevas noticias”. Frenado brutal. Vibraciones.

-         Es normal, con esta velocidad, y durante los frenados, a menudo hay incidentes. Solamente espero no perder la correspondencia con el dirigible hasta Behring en Komsomolsk. (La voz de Dimitri estaba angustiada).

Dentro de la cabina, la iluminación bajó. Déficit de potencia eléctrica. La pantalla del ordenador dorsal se apagó. Inquietante.

Nafisa sonreía:

-         No tenga miedo, Señor Consejero. Los Dioses de la antigua India nos protegen.

Sacudió su pelo negro. Una verdadera bruja... Un silencio casi total reinaba en la cabina, ahora casi oscura. El mal olor era perceptible: un olor a quemado...

Bloqueados, prisioneros en el túnel en el corazón de Siberia, bajo de la taiga... Dimitri imaginó el bosque de pinos y de abedules, el cuchicheo de los de las charlas sobre la melaza. Cerró sus ojos. Cinco metros más arriba de sus cabezas,  adivinó a un mujik despreocupado, vestido con pieles y cuero, con su perro y su bastón, espigando ramitas secas para la encender el fuego de de la noche, en su isba.