| Algunos comentarios a
"LA TENTACION NEOFASCISTA EN ESPAÑA" de Javier Casals Plaza & Janés. Colección Así Fue. Barcelona, 1999 |
| Ernesto Milá |
1. SOBRE LA INFLUENCIA DE DEGRELLE EN EL
NEOFASCISMO ESPAÑOL
2. SOBRE LA INFLUENCIA DE CODREANU EN EL NEOFASCISMO ESPAÑOL
3. LA MATRIZ IDEOLOGICA DEL PIÑARISMO
4. SOBRE LA MODERNIZACION DE LA EXTREMA-DERECHA ESPAÑOLA
5. LA "AUTENTICA": EL AUTENTICO FRACASO
6. CEDADE: NAZISMO EN DISNEYWORLD
7. LOS NACIONAL-BOLCHEVIQUES: MADURAD, MUCHACHOS, MADURAD
8. VIOLENCIA DE EXTREMA-DERECHA
9. LA VIOLENCIA DE FUERZA NUEVA Y SU RESPONSABLE
10. EL 23-F Y LA TRAMA CIVIL. ANTONIO IZQUIERDO
11. EL PAPEL DE LA CIA, JAMAS CONTADO...
12. SOBRE LAS CONCEPCIONES GOLPISTAS DE LA EXTREMA- DERECHA
13. SOBRE EL 23-F Y LA INTELIGENCIA QUE ESTUVO DETRAS
14. CONTEXTO DEL 23-F
15. OBJETIVO DEL 23-F
16. CENTRO POLITICO GOLPISTA
17. ESTRATEGIA GOLPISTA Y ANTIGOLPISTA
18. MAPA GOLPISTA
19. TACTICAS GOLPISTAS Y ANTIGOLPISTAS
20. EL MITO CHILENO
21. ...Y OTRA HISTORIA MÁS: LA NUEVA DERECHA
22. LA NUEVA DERECHA POLITICA: DE JJ.EE. A DN
23. BALANCE FINAL
1. SOBRE LA INFLUENCIA DE DEGRELLE EN EL NEOFASCISMO ESPAÑOL
Contrariamente a la tesis del Sr. Xavier Casals, en nuestra opinión, ni el Rex de Degrelle, ni la Guardia de Hierro tuvieron un papel preponderante en la conformación de la extrema derecha española del postfranquismo, sino muy secundario y no tanto sobre el partido como sobre Blas Piñar en exclusiva. Es en este punto donde el Sr. Casals ha complicado algo que en principio era simple y se ha dejado seducir por unos cuantos documentos escritos que apenas tuvieron importancia en el desarrollo de los distintos grupos de extrema-derecha.
Ciertamente muchos eran los militantes neofascistas que visitaban a Degrelle en su residencia española. Y él los recibía a todos. Ciertamente, la hija de Degrelle se casó con Servando Balaguer, durante un tiempo jefe de Fuerza Joven. Ciertamente, Degrelle era católico antes que cualquier otra cosa. Ciertamente, por último, Degrelle fue un soldado heróico pluricondecorado antes que un criminal de guerra. Pero también es cierto que Degrelle nunca participó en la postguerra en operaciones de reconstrucción de lo que podríamos llamar "internacionales negras", ni siquiera sus compañeros de exilio, con los cuales mantuvo relaciones de cordial amistad -Skorzeny, Borghese, etc.- pensaron en incorporarlo a los proyectos políticos que impulsaron hasta su muerte. El motivo es que Degrelle era "poco práctico". Quienes lo conocieron saben que era capaz de hablar hasta altas horas de la madrugada de la defensa de tal o cual cota en el frente ruso, y de divagar: pero jamás fue capaz, ni estuvo en condiciones, ni probablemente quiso, hacer política, asesorar a las generaciones posteriores, ni hacer otra cosa que reconstruir sus memorias y deleitarse en episodios bélicos.
El hecho de que grupúsculos como CEDADE difundieran alguna de sus obras, o que la prensa se preocupara frecuentemente de él, o que esporádicamente diera alguna conferencia en el Aula de Fuerza Nueva (no lo podríamos asegurar), o que distintos boletines neofascistas le dedicaran artículos, no implica que su influencia fuera mucho más allá. He conocido simpatizantes de extrema-derecha de toda Europa que alardeaban de haber conocido a Degrelle; yo mismo lo conocí casualmente en una fecha tardía y por casualidad hacia 1985. En general, quienes iban a ver a Degrelle eran jóvenes admiradores del fascismo y del nazismo; nostálgicos más que militantes políticos, más apasionados por las condecoraciones y la literatura bélica sobre la segunda guerra mundial que por la acción política.
Aparte de esto hay que tener en cuenta otro elemento que va en contra de la tesis del Sr. Casals. Blas Piñar era (y es, naturalmente) católico y, dato importante, anti-nazi. Se ha recordado su papel en la fundación de la Amistad Judeo-Cristiana y su catolicismo propio del "converso". Como para muchos católicos conservadores, para Blas, el nazismo era una forma de neopaganismo, y no existía nada fundamental que diferenciara la revolución comunista de la revolución nacional-socialista. El catolicismo de Degrelle era sensiblemente diferente: Degrelle estaba más cerca del nacionalsocialismo en lo político y en lo personal las simpatías de Degrelle hacia el Führer lo hacían sospechoso a ojos del catolicismo de Piñar. Y este elemento es capital para limitar extraordinariamente la influencia de Degrelle en la extrema derecha española: simplemente no existió.
2. SOBRE LA INFLUENCIA DE CODREANU EN EL NEOFASCISMO ESPAÑOL
Con Codreanu las cosas se plantean de otra forma. En 1976 asistí al Primer Congreso de Fuerza Nueva como ponente de organización. La cosa tuvo gracia. Normalmente un congreso - incluso de un partido de extrema-derecha- se convoca cuando ya se han difundido unos textos de base que son discutidos previamente. Al congreso asisten delegados de pleno derecho y delegados elegidos por las bases, se procura -como en cualquier otro partido- que todos los elementos representativos estén presentes en el Congreso que es, en el fondo, quien marca la dirección estratégica del partido. Pues bien, un buen día recibo una carta de Blas para preparar la ponencia de organización. Como es natural, yo tenía ideas propias que antes hubiera sido necesario contrastar con la dirección del partido, por que en realidad no coincidían con aquellas por las que se regía el partido. Nadie pensó en eso. Simplemente, aterricé en Madrid, fui a la sede del partido, entré en la sala justo en el momento que me tocaba hablar y, así, parachutado, me encontré delante de unas cincuenta personas que constituían el "congreso" del partido. En realidad aquello no pasaba de ser una reunión de delegados de Fuerza Nueva, elegidos todos ellos, a dedo por Blas. Inicié mi alocución y, en cierto momento, abordé la organización de la Guardia de Hierro rumana, como modelo organizativo. Poco después de abordar este tema, reparé en un caballero, menudo, de unos setenta años, situado en la segunda fila: era Horia Sima. La presencia de Sima y mi intervención contribuirían a afianzar la idea de que el exotismo de la Guardia de Hierro, pesó en Fuerza Nueva. Contrariamente a la tesis del Sr. Casals, no es así. Se trata solo de un espejismo basado en pruebas circunstanciales.
También, como en el caso de Degrelle, buscando, existe mucha información documental, revistas, artículos, unos pocos libros, sobre la Guardia de Hierro, que demostrarían el interés del neofascismo español por este movimiento. Espejismo.
Vamos a ver: las revistas de los grupos neofascistas de todo el mundo se escriben en base a revistas anteriores ya desaparecidas. Es frecuente encontrar en cualquier revista cultural neofascista de los años 60, 70 y 80, de España y Francia, de Australia o Argentina, artículos sobre Drieu la Rochelle, Celine, Brasillach, Codreanu y las Flechas Cruzadas húngaras. Se trata de temas recurrentes. Y la presencia del artículo no implica nada más.
Puedo conceder que Sima y el ejemplo de Codreanu confirmaran a Blas en su forma de ver las cosas: Blas encontraba en el legionarismo rumano y en su catolicismo militante una confirmación de su ultramontanismo y de la justeza de llevarlo al plano político. Nada más. Blas jamás tuvo en cuenta ningún otro extremo de la -por otra parte, muy rica- doctrina legionaria: ni el antisemitismo, ni sus tesis racistas - perfectamente explicadas por el propio Codreanu a Julius Evola- ni la organización en "cuibs" (nidos); para Blas, la Guardia de Hierro y la muerte de Ion Motta y Basile Marin en Majadahonda, eran un recurso oratorio más, un alarde retórico, sincero y emocionado, pero sin prolongaciones.
En los primeros años 70, gracias a Claudio Mutti, entre otros, la Guardia de Hierro rumana y los Flechas Cruzadas húngaros, tuvieron mucha repercusión en los estratos jóvenes de la militancia neofascista. Y no se quedó solo en teoría: la organización de los Campos Hobbit en Italia respondía al descubrimiento de la riqueza de la Guardia de Hierro: incluso las células del Fronte della Giuventú empezaron a llamarse "cuibs" al modo rumano. En 1979, existía la intención de crear una "Legión" de carácter operativo y solo para la acción directa, entre militantes neofascistas de media docena de países europeos. De hecho, en las crónicas judiciales de los Nuclei Armati Rivoluzionari, ya aparecen alusiones a "la Legione", sin que los investigadores insistieran mucho en esa dirección y sin que pudieran entrever la dimensión europea del proyecto. No fue por casualidad que se eligió ese nombre: era en recuerdo de Codreanu y de sus hombres. En aquella época estábamos experimentando el mismo estilo de vida: núcleos cerrados, haciendo vida comunitaria, compartiendo bienes, dispuestos a luchar cómo fuera y en el marco geográfico que fuera. Nada de esto se dió en el entorno de Blas Piñar. Ni siquiera Horia Sima dió cursillos entre la militancia joven, apenas participó en la vida del partido, nunca ejerció funciones de dirigentes. Todo su papel, y el de otros rumanos exiliados no pasó de una relación de amistad con la persona de Blas Piñar, más que con el partido en sí. Y nunca se trató de un intercambio ideológico o doctrinario en profundidad, pues, como ya he comentado, los temas esenciales del movimiento rumano permanecieron siempre ausentes del ideario fuerzanuevista. Ciertamente Fuerza Nueva Editorial le publicó varios libros que evidenciaron solo que Horia Sima -persona por la que sentí en su momento y aun siento, una gran admiración y simpatía- se había quedado anticuado. Su libro "¿Qué es el comunismo?" es cualquier cosa menos la respuesta a la pregunta que plantea: el comunismo es una conspiración, concluye. Nosotros recibimos del SEDEC un buen paquete de libros que intentamos utilizar en algunos cursillos: en aquella época -principios de los años setenta- el comunismo que describía Sima era complemente diferente al comunismo real que encontrábamos en la Universidad y en los foros intelectuales. El libro de Sima nos fue completamente inútil para alimentar nuestro arsenal teórico anticomunista. Resulta significativo que Fuerza Nueva Editorial no publicara otras obras procedentes del ambiente rumano mucho más útiles: "El libro del jefe del Cuib", que reeditara las canciones de la guardia de hierra en formato disco o casette, o que simplemente procurara popularizar mediante posters, folletos y proliferación de artículos, la trayectoria de Codreanu y de la Guardia de Hierro. Por lo que recuerdo el Director de Ediciones Acervo que por entonces (1971) había editado la biografía de Codreanu escrita por Sburlati, se quejaba de que Fuerza Nueva había hecho oídos sordos a su oferta de que adquiriera una cantidad de ejemplares. Cuando las obras de Codreanu estaban publicadas en Francia, Italia y Alemania, Fuerza Nueva no se había tomado la molestia de traducir ni un solo libro o biografía de Codreanu. !Menuda prueba sobre el interés de Blas por el fenómeno rumano! Cuando en París, Munich y Lombardía se publicaban noticias sobre la resistencia anticomunista en Rumania, cuando se apoyaban redes de apoyo que falsificaban pasaportes, recibían exiliados, se buscaban fondos, se editaban boletines mensuales de noticias, etc. en las páginas de Fuerza Nueva apenas aparecía otra noticia sobre Rumania que el acto anual de Majadahonda. Inútilmente buscaríamos otras noticias ni otras muestras, más prácticas, más actuales, más "políticas", de la identificación entre Fuerza Nueva y la Guardia de Hierro.
De otro lado, incluso los propios neofascistas ignoraron en los años 60 y 70 cómo había nacido y a qué influencias obedecía la creación de la Guardia de Hierro, quién era su inspirador "místico", del que Codreanu sería su portavoz. Hemos tenido que esperar a leer el Dossier Reyor, precisamente en Internet, para conocer las rápidas alusiones que su autor hace a la figura de Michel Valsân, diplomático rumano miembro de la Guardia de Hierro, posteriormente llegado al Islam sufí y dirigente de una tariqah, todavía en actividad. Fue en el curso de los años 30, cuando Valsân llegó a París, ingresó en los círculos guenonianos, y relató a Reyor la historia "del Viejo", especie de profeta que habría inspirado la creación del partido de Codreanu. Esta veta está todavía por explotar y pertenece a la nueva generación rumana trabajar en esa dirección. No hay que olvidar que tras la caída del Muro de Berlín, en los primeros momentos del hundimiento del régimen de Ceaucescu, aparecieron guenonianos en lugares capitales. Jerzsy Voyjkan (excúsenos la ortografía), fue uno de ellos y estuvo presente en el juicio contra Ceaucescu y en su posterior ejecución que consideró como un "sacrificio expiatorio". En fin, esta es otra historia, apasionante, pero que no afecta al contenido del libro que comentamos.
Hay un error capital en esta parte del libro, por cierto. Alude a la Tacuara. Conocimos personalmente a varios Tacuaras, así que podemos hablar con conocimiento de causa. La Tacuara (planta local, que se utilizó para confeccionar lanzar en los conflictos civiles argentinos del siglo pasado) fue una organización nacionalista argentina -no peronista- que surgió en los años sesenta, junto con la Acción Restauradora Nacionalista. Sufrió distintas visicitudes y derivó hacia la acción directa, sufriendo, consiguientemente, redadas, persecuciones y no pocas bajas. Tacuara nunca jamás, y somos tajantes en esto, tuvo la más mínima relación con el legionarismo rumano. Por lo demás, no toda la Tacuara era católica. Impulsado por los acontecimientos siguió una deriva similar a la de la Falange Auténtica: un sector fue corriéndose hacia lo que podríamos llamar "izquierda nacional". Una parte de los tacuaras, Joe Baxter, entre ellos, ingresaron en el Secretariado Latinoamericano de la IV Internacional y formaron el núcleo originario del Partido Revolucionario de los Trabajadores. Baxter murió en accidente aéreo cuando acudía a Bruselas -si no recordamos mal- para asistir a una reunión de la Internacional trostkysta. Es curioso constatar como una parte de la Tacuara, derivo hacia posiciones troskystas y tuvo arte y parte en la constitución del Ejército Revolucionario del Pueblo, en el seno del cual los antiguos militantes antisemitas encontraron su "media naranja", en las numerosas mujeres de origen judío incorporados a la guerrilla. Los Tacuara nacionalistas participaron, igualmente, en los primeros pasos del Movimiento "Tupamaro" uruguayo, hasta que Raúl Sendic logró hacerse con el control del mismo y derivarlo hacia posiciones marxistas y castristas.
Niego rotundamente, contrariamente a lo afirma el Sr. Casals, que los "carapintadas" de Aldo Rido, Seineldin y demás, tuvieran la más mínima influencia de la Legión de Codreanu y otro tanto vale para la Triple A que no fue sino una emanación personal de López Rega para deshacerse, no solo de lo más molesto de la guerrilla (no olvidar que ne Argentina, además de desaparecidos, hubo una guerra civil de baja cota iniciada por los distintos grupos guerrilleros que desencadenaron una espiral de violencia que luego terminó arrasándolos) sino de sus propios adversarios políticos (incluidos los de su propio partido). La cuestión de qué referentes ideológicas tenían los "carapintadas" es sencilla. En los años, el Ejército Argentino, cuidó por la preparación ideológica de sus cuadros. Doctrinalmente los militantes argentinos han sido siempre en los años 60, 70 y 80, nacionalistas, antiperonistas y, finalmente, han sido formados en las doctrinas católicas militantes de la "Cité Catholique". Ni Codreanu, ni Degrelle tuvieron absolutamente nada que ver en la formación de las opiniones ideológicas de los carapintadas. Solo el nacionalismo y la "Cité Catholique".
3. LA MATRIZ IDEOLOGICA DEL PIÑARISMO
El franquismo no fue otra cosa que una forma de pragmatismo. La España atrasada y rural de los años 30, con unas instituciones republicanas fracasadas, precisó cuarenta años de "dictadura" -es decir, de mando único, dirigismo, control estatal sobre muchos sectores de la producción- para recuperar el retraso. La estructura política se adecuó a las necesidades económicas, hasta que, entraron en contradicción: entonces, para alcanzar nuevos y saludables estados de evolución económica, hizo falta una adecuación política del Estado. Eso coincidió con la muerte de Franco, la transición, la incorporación a Europa, una incorporación que no podía hacerse manteniendo un marco político "orgánico" y rechazando el sistema de partidos.
No es nuestra intención juzgar al franquismo, solo situarlo como una forma de pragmatismo: aun hoy resulta difícil establecer cuales eran sus ideas políticas, en el caso de que las tuviera. Si lo tenemos que comparar con algo, lo haríamos con la ideología del Mariscal Petain y del gobierno de Vichy. Pero esta es otra historia.
La cuestión es que las fuentes ideológicas de Blas Piñar son dos: la primera una forma de franquismo, el nacionalcatolicismo. No la única, ni siquiera la última, solo una forma más de pragmatismo franquista. La segunda es más importante. Antes aludíamos a que el Sr. Casals había complicado algo que en lo personal siempre hemos considerado simple: Blas era un católico integrista y un franquista... nada más. Ni nada menos.
La cuestión es a qué catolicismo respondía Blas. Tridentino, sin duda. Preconciliar, naturalmente. Pero aquí cometeríamos otro error si simplificáramos las cosas. El sector ultramontano de la Iglesia, tras el concilio, lejos de ser uniforme, era un conjunto de tendencias, frecuentemente en polémica unas con otras. Y, por lo demás, consideramos que la tendencia católica a la que se refiere Piñar es anterior al concilio. Esta es la cuestión. Es en el seno del "aparicionismo" mariano del siglo pasado en donde se gestan las ideas básicas del integrismo europeo. Todo empieza en las apariciones de La Salette. Por primera vez la manifestación de la Virgen alude al clero: lo ataca, explica a dos niños que la crisis de la Iglesia es la crisis de sus pastores, que la Iglesia está en peligro por que la jerarquía y el clero se han corrompido. La Virgen de La Salette hace un llamamiento a los "Apóstoles de los Ultimos Días" para que formen un conjunto de combatientes por Cristo... aun que sea al margen de Roma donde en el futuro calará también la corrupción. No es extraño que la Iglesia aceptara difícilmente las apariciones de La Salette y que se reconfortara con las de Lourdes, mucho más tranquilizadoras...
A esto hay que unir otras concepciones que aparecieron, más o menos en la misma época: la idea de que los regímenes republicanos -novedad en el siglo pasado- habían cometido iniquidades y degradado la moral pública, hizo que la iglesia promoviera la creación de "templos expiatorios" que contribuyeran a aplacar la ira de Dios por los pecados de su pueblo y expiaran las culpas de la humanidad de la época. En Cataluña algún historiador ha seguido las huellas del integrismo regional en el siglo pasado que culmina precisamente en dos templos expiatorios: el del Tibidabo y el de la Sagrada Familia. El templo del Sacré Coeur de Montmartre obedece al mismo designio ideológico.
Pues bien, esta idea de "los Apóstoles de los Ultimos Tiempos" se convirtió en una constante en el catolicismo conservador europeo del siglo XX, progresivamente recluido en un ghetto, a medida que la Iglesia se "aggiornaba". Y llegamos a mediados de los años sesenta: el catolicismo integrista estaba desorientado por los resultados del Concilio; justo en ese momento empiezan a ser conocidas las apariciones marianas de Garabandal, en territorio español, pero que alcanzarían fama entre el catolicismo integrista mundial. La última aparición de la Virgen en Garabandal -tampoco aquí han sido reconocidas por la Iglesia- se produjo en 1965, a partir de entonces la polémica se fue enconando.
Existía en aquel momento cuatro publicaciones integristas en España que se vendían en la calle: "Cruzado Español", "¿Qué Pasa?", "Iglesia Mundo" y "Fuerza Nueva". Las dos primeras aceptaron las apariciones de Garabandal de una manera extremadamente militante. No hay que olvidar tampoco que el nombre de "Guerrilleros de Cristo Rey" surge, no en el ambiente fuerzanuevista por asimilación con el Rex belga o con los legionarios rumanos, sino en el ambiente de "¿Qué pasa?" que nada tenía que ver con el neofascismo europeo. Repásense los números atrasados de aquella revista, dirigida por el otrora diputado radicalsocialista, Pérez Madrigal, y se tendrá una nueva visión de todo esto. Creemos que este es la principal carencia del texto del Sr. Casals: que ha ignorado la explicación más simple que, a la postre, es la verdadera. Fuerza Nueva fue como fue, por que era un partido hecho a imagen y semejanza de su líder y éste era solo una católico ultramontano criado al abrigo de Acción Católica, no de la Falange y para el que el Rex o la Guardia de Hierra eran apenas un par de fotos en el despacho y la posibilidad de tener asegurado un discurso al año en Majadahonda.
Hay otro dato fundamental para valorar lo que hemos dicho hasta ahora. Entre 1976 y 1981, un rumor corría por las altas esferas del partido piñarista en Madrid: Blas Piñar era llamado "el Caudillo del Tajo"... el dato no está carente de interés y tiene su explicación. Un personaje sevillano lo suficientemente conocido luego, en uno de sus éxtasis místicos, "recibió" un mensaje de Cristo en persona: "!Ay España! Pobre de ti el día que Franco termine de gobernar en España !Ay España! Cuánta desolación vendrá sobre España... Los españoles dirán: !Señor Trae a otro Franco a España, porque así nos hundimos! Y entonces yo os traeré al gran caudillo del Tajo, el segundo Franco. Ya veis cómo os amo"... El personaje sevillano no es otro que Clemente Domínguez, vidente -o seudovidente- del Palmar de Troya y hoy autocoronado Papa...
Lo que ocurría era que desde 1968 Clemente Domínguez aseguraba tener estas visiones. En aquel tiempo los sectores católicos integristas ignoraban la evolución posterior de Clemente, lo tenían por un vidente, acaso inspirado por Dios, cuyos Carmelitas de la Santa Faz, aun no habían entrado en disidencia con la Iglesia. Existía entonces una ósmosis entre el catolicismo integrista de Fuerza Nueva y el catolicismo integrista de los primeros adeptos del Palmar de Troya. Estos, a su vez, atrajeron temporalmente el interés, no solo de quienes rechazaron el Concilio, sino también de aquellos otros que habían asumido las profecías sobre los "Apóstoles de los Ultimos Tiempos".
Con el tiempo, las posiciones se fueron matizando: Lefevre emergió como la respuesta más elaborada al Vaticano II, luego los "sedevacantistas" se hicieron con otro espacio más crítico, finalmente, surgió toda una serie de antipapas de los que Clemente Domínguez es, sin duda, el que tiene menos fundamento. De otra parte, la actitud de la Iglesia en relación a Lefevre hizo que muchos fuerzanuevistas de la cúpula se retiraran del partido cuando Blas autorizó a que Monseñor Lefevre diera una misa tridentina en el local de Fuerza Nueva. Este sector, estaba contra las innovaciones doctrinales del Vaticano, pero aceptaron someterse al Papa y, aun compartiendo las posiciones doctrinales de Lefevre, prefirieron no seguirle en su tarea pastoral.
Por caminos que, en su momento no nos interesó elucidar y que actualmente, a decir verdad, nos siguen trayendo sin cuidado, la profecía del "caudillo del Tajo" se extendió como una mancha de aceite entre la militancia de Fuerza Nueva, especialmente en el partido, más que entre la juventud, y más en Madrid y Andalucía que en cualquier otro lugar. Pero esa profecía contribuía a otorgar a Blas Piñar una misión cósmica y divina. Blas no podía ignorar la existencia de esa profecía: nunca se refirió en público a ella, ni nosotros tuvimos la ocasión de preguntarle directamente qué opinaba al respecto. Fuimos expulsados del partido por haber contraído matrimonio civil en agosto de 1977. Este gesto que nos afectó en su momento, lo hemos mencionado solo por que es significativo del talante de Blas: catolicismo ante todo, catolicismo sobre todo, catolicismo por encima de todo, nada más que catolicismo; y nosotros, que hemos tenido ocasión de trabajar políticamente con antiguos cuadros de la Guardia de Hierro, con antiguos miembros de unidades comandadas por Degrelle, jamás encontramos el más mínimo problema. Con Blas, en cambio, sí, ¿por qué? por que las fuentes ideológicas de Blas no eran ni Degrelle, ni Codreanu, solo una interpretación fragmentaria de Franco a la luz del catolicismo preconciliar. No pretendemos haberlo demostrado en las líneas que preceden, pero sí haber marcado líneas por donde debería discurrir la investigación histórica (puesto que de historia se trata). Por lo demás, lo que hemos pretendido hacer, no es criticar la obra del Sr. Casals que apreciamos en su totalidad, sino construir una hipótesis contraria capaz de medirse con ella. Y en este sentido, creemos que el Sr. Casals en su afán investigador ha agotado todo el material en defensa de su hipótesis, mientras que nosotros apenas hemos apelado a otra cosa que a nuestros recuerdos. Pero es que nosotros no somos historiadores... en realidad, lamentamos haber sido protagonistas de algunos eventos.
4. SOBRE LA MODERNIZACION DE LA EXTREMA-DERECHA ESPAÑOLA
En algún lugar de su libro el Sr. Casals destaca una frase que escribimos en algún opúsculo: "Las fuerzas nacionales precisan renovación". Esas líneas debieron escribirse en 1981 0 1982. Si hoy continuáramos la militancia política no la habríamos escrito así sino de esta otra forma, en estilo "marxiano": "Tras treinta años de dura lucha la extrema-derecha ha llegado desde la nada a la más absoluta miseria; la renovación es imposible".
En efecto, si atendemos en lo que se han convertido los distintos sectores de extrema-derecha que han intentado la renovación, hubiera sido mejor que todo se hubiera quedado como antes. No es la extrema-derecha el único sector cuyas renovaciones han constituido una auténtica metida de pata: el trotskysmo ha seguido idéntica deriva. Recordamos un ex-trotskysta que después de veinte años de "renovación", hablando con un miembro de CEDADE le dijo: "No toquéis nada del nazismo histórico, fijaos en nosotros cuando se nos ocurrió cuestionar que la URSS fuera un Estado Socialista, el caos que creamos fue tal que desaparecimos". Aparte de lo surrealista que supone el que un ex- trotzkysta diera consejos sinceros a un militante de CEDADE, certificamos que la frase es auténtica.
5. LA "AUTENTICA": EL AUTENTICO FRACASO
Y ya que estamos con lo auténtico. El gran error político de la transición y de la extrema-derecha fue Falange Española de las JONS (Auténtica). Sabemos que esto no hará gracias a sus exmilitantes que, con el tiempo, han ido idealizando sus recuerdos de juventud y convirtiéndolos en el único referente político de sus vidas. De hecho, cuando Gustavo Morales y unos pocos más ex-miembros de la Auténtica, se hacen con el poder en FE-JONS en 1996, lo hacen provistos de cierto espíritu revanchista: "por fin hemos triunfado, por fin el espíritu de la Auténtica imbuye a toda la Falange". Incluso incluyen algunos de sus tópicos en la nueva formación: la imagen del Ché Guevara con boina roja, yugo y flechas, no es solo una incoherencia, es una muestra de incultura política. No es raro que dos años después de aquella aventura, Morales se retirara, constatando el empantanamiento del partido y la imposibilidad de construir una estrategia. Hay vías que pueden fracasar, pero cuyo fracaso se advierte solo cuando el camino ya se ha emprendido. Otras vías están llamadas a fracasar de partido. La "Auténtica" pertenecía a este segundo tipo.
En este punto coincidimos con lo escrito por el Sr. Casals en su libro y agradecemos que uno de sus libros de referencia a la hora de construir algunas partes de este capítulo haya sigo nuestro "Falange, Años Oscuros", escrito en 1983. Lamentablemente, el Sr. Casals desconocía un artículo nuestro que apareció en 1978 en la revista "Fuerza Nueva" y que se titulaba "Tres tesis sobre la Falange Auténtica". En el libro en cuestión nos limitábamos a abordar las visicitudes de los distintos grupos políticos, en el artículo, abordábamos las causas primeras que determinaban que esa historia hubiera sido así y no de otra manera.
Decíamos en ese artículo:
Primera Tesis.- José Antonio, Ramiro y Onésimo se vieron obligados a crear Falange en un momento extremadamente difícil: combates callejeros, organización del partido, situación extremadamente dramática a nivel de calle, etc. En esas condiciones no lograron construir un sistema ideológico completo, sino extremadamente imcompleto y en evolución.
Segunda Tesis.- Es imposible intuir hacia donde hubiera evolucionado el pensamiento y la organización falangista de no haberse producido la guerra civil. Con posterioridad a la guerra, no existieron intentos serios de "cerrar" el pensamiento falangista. Los intentos que hubo de completar el pensamiento joseantoniano fueron parciales, nunca sistemáticos y nunca realizados por gentes con capacidad de síntesis.
Tercera Tesis.- Desde sus orígenes Falange -incluso con José Antonio- ha ido confundiendo ideología y estrategia. Ha situado como cuestiones ideológicas de primer orden, aquellas que no eran más que estratgicas e incluso, en ocasiones, tácticas. La Auténtica en esto fue maestra: la posición en relación al franquismo o a la monarquía no dejan de ser posiciones estratégicas que no deberían de afectar al núcleo ideológico. No fue así: la gesticulación táctica de la Auténtica afectó a la propia ideología. Bruscamente vimos una falange republicana, guevarista, partidaria de la ruptura democrática, sindicalista en la voluntad y anárquica en el comportamiento.
En algún lugar del artículo incluíamos lo que luego comentamos al Sr. Casals y él recogió en su libro: la Auténtica no era más que el producto de un complejo de inferioridad de algunos jóvenes falangista en relación a la izquierda. No aportó nada más a los jóvenes que ingresaron en sus filas que las emociones fuertes de toda iniciación tribal; la mayoría luego la olvidaron y jamás volvieron a interesarse por la falange. Solo para algunos fue algo realmente importante en sus vidas.
Pero ¿qué es la Falange? ¿qué podía ser? Como siempre vimos la luz gracias a una frase inspirada. Volvíamos del Primer Congreso Nacional Sindicalista (1976), realmente compungidos: se había votado en la ponencia ideológica si el hombre era portador o no de valores eternos. Resultó que sí pero por apretado margen mínimo de votos. En la ponencia internacional, se negaba lo que la geografía y la historia afirmaban -Europa- en beneficio de la Hispanidad -de la que nos separan 14.000 km, apenas-. Nuestro camarada de la época J.H.(a) "el boinas", catalán muy sensato y de gran experiencia respondió a nuestra pregunta de por qué se procuraba en cualquiera de las falanges que los nuevos programas aprobados tuvieran "26 puntos" nos desveló el secreto de la Falange: "Falange son los 26 puntos fundacionales, Falange es la camisa azul, una serie de flechas, el Cara al Sol, el yugo y las flechas y poco más. Si se altera alguno de estos elementos la falange se queda en nada". La frase tiene mucho más valor en la medida en que "el boinas" llevaba muchos más años de militancia que nosotros. Fue tras ese malhadado Congreso cuando decidimos ingresar en Fuerza Nueva. Estaba claro que la mayoría de los que ingresábamos en FN en aquellas fechas estábamos en contra de la línea del partido, pero había esperanzas de modificarla y, por lo demás, era un reto. En Falange estaba claro que no había nada que hacer en 1976. Cuando escribimos "La Ofensiva Neofascista" en 1977 preveíamos que la Auténtica se partiría en dos (como así ocurrió dos años después) y que los raimundistas entrarían en la órbita de FN o desaparecerían. En 1979, FE-JONS de Fernández Cuesta vivió su momento álgido... junto a Blas Piñas y, desde el momento en que quisieron volar completamente solos, iniciaron su ocaso que aun dura (y nos cuesta escribir estas palabras cuando tenemos a muchos amigos en la dirección de Falange, pero "nobleza obliga").
6. CEDADE: NAZISMO EN DISNEYWORLD
Peor fueron los intentos de renovación que realizaron otros sectores de extrema-derecha. Suponiendo que podamos hablar de renovación y no de obsesiones que unos u otros impusieron a sus más que menguadas huestes. CEDADE mientras existió, "renovó" en nacional-socialismo... Es rigurosamente cierto que CEDADE idealizó el nazismo y lo convirtió en algo parecido al ecologismo moderado. La primera novedad de CEDADE consistió en incorporar Walt Disney, Wagner y el vegetarianismo al nacional-socialismo y en querer demostrar lo indemostrable: que Hitler fue cristiano... Lo que pudo salir de aquí era previsible.
Ahora bien, CEDADE tuvo una virtud: fue un receptáculo de militantes en busca de iniciación tribal -una vez más; para quien quiera interesarse por este concepto, lea nuestro artículo sobre los Skin Heads, en DisidenciaS onLines/Press- luego la militancia se autidividía en tres: los que se iban a casa (los más), los que permanecían en CEDADE inventariados (los menos) y los que pasaban a otras formaciones (algunos). Pasar por CEDADE tenía algo positivo para la militancia de extrema-derecha: en lugar de entrar en FN, encorsetada en el nacional-catolicismo, sin posibilidades de recibir otro tipo de formación, en lugar de ingresar en el caos ideológico de Falange, los cedadianos de la época lo hacían en una organización que estaba regularmente en contacto con todos los grupos extranjeros de extrema-derecha, se recibían muchas revistas y una pequeña minoría de la dirección, culturalmente, tenían una formación completa. No es raro que los intentos más ambiciosos de la extrema-derecha, desde el punto de vista cultural, hayan sido protagonizados siempre por ex- militantes de CEDADE. Recordamos "El Martillo", recordamos "Graal", recordamos "Fundamentos", recordamos "Punto y Coma", etc. revistas que, en su contenido remitieron a un núcleo cultural que era más propio de la Nueva Derecha francesa que de CEDADE. También es innegable que estas iniciativas provocaron tensiones y rupturas dentro de CEDADE.
7. LOS NACIONAL-BOLCHEVIQUES: MADURAD, MUCHACHOS, MADURAD
Queda otro sector "renovador" del que vale la pena escribir un par de líneas. Son los "nacional-bolcheviques". Desde mediados de los ochenta, un núcleo reducidísimo de militantes muy jóvenes se empeñaron en hacer algo que la Auténtica ya había hecho: imitar a la extrema-izquierda. La diferencia era que la Auténtica lo hizo con unos cuantos cientos de militantes detrás y conquistando con mucho esfuerzo militante un cierto protagonismo en la calle, mientras de estos "nacional-bolcheviques" lo repitieron con no más de dos decenas de militantes. Cuando se es joven las equivocaciones son comprensibles, la falta de criterio político es habitual, las vísceras y las obsesiones personales, tiran mucho más que el análisis y la ideología. Casi quince años después del inicio de actividades del núcleo "nacional- bolchevique" aquellos jóvenes de 20 años, tienen 35 y... siguen como ayer. Llama la atención que estos grupos contra más pequeños son, más aumentan su volumen de correspondencia y sus pactos con grupos extranjeros y más grandilocuentes son sus siglas, más provocadores son sus mensajes y más verbalismo izquierdista -no del "mayo blanco", precisamente, sino del otro...- utilizan en sus publicaciones.
Quizás éste sea uno de los aspectos criticables del libro del Sr. Casals. Aceptando el Sr. Casals que "lo pequeño es hermoso", dedica unas páginas a algo que, en sí, no tuvo ni importancia teórica, ni entidad numérica, ni protagonizó ninguna "justa" política o ideológica; todo su trabajo político ha consistido en dedicar interminables horas muertas a colocar pegatinas en las farolas como muestra pristina de talante "revolucionario" y editar revistas de mínima tirada. El Sr. Casals tuvo, hace unos años, la enorme habilidad de escribir 500 largas páginas sobre un fenómeno a poco inexistente. Nos referimos a su "Neonazis en Cataluña". En realidad apenas han existido neonazis en Cataluña. Y mucho menos neonazis separatistas. Una cosa es la anécdota. Otra la historia. La minuciosidad y seriedad con la que el Sr. Casals suele trabajar es digna de mejores causas que dedicar 500 páginas a los 5-7 militantes de "Nosaltres Sols", a los 25-50 de CEDADE en sus mejores tiempos y a una cifra análoga que tuvo el PENS hacia principios de los 70. Y otro tanto puede aplicarse a este otro libro. Junto a Tejero, Blas Piñar, la Falange, el Frente de la Juventud aparecen otros grupos como "La Alcantarilla" o los "nacional-bolcheviques". Estamos en el terreno de la pura anécdota. Y ya que de anécdotas se trata vamos a revelar una suficientemente significativa del estado de inanición en que se han encontrado estos grupos. Resulta que un militante de estos grupos, sospechoso desde hacia más de cinco años de pasar datos a algún servicio de información, asiste a un reunión. En un momento dado se levanta y va al lavabo. Los otros aprovechan para mirarle la carpeta y las notas y encuentran, oh maravilla, una relación de asistentes a una reunión anterior: evidentemente se trataba de la confirmación a las sospechas que desde siempre habían existido sobre este militante. Sin embargo, optan por no decirle nada. Expulsarlo o hablar francamente con él, hubiera supuesto la posibilidad de perder un 20% de los efectivos... Unase a esto lo pobre de la teorización política y se tendrá un cuadro exacto del pomposamente llamado "nacional- bolchevismo", o la extrema-derecha en su fase más infantil. Madurad, muchachos, madurad.
8. VIOLENCIA DE EXTREMA-DERECHA
Existió violencia de extrema-derecha, eso es innegable. Como hoy existe violencia de los hooligans. Creemos que en un 90% la violencia de extrema-derecha que vagó por España entre mediados de los 70 y principios de los 80 era una violencia tribal de jóvenes en busca iniciación a la pubertad. Nada más. En el otro lado del espectro político ocurría exactamente lo mismo. Y el hecho de que las cúpulas de extrema-izquierda teorizaran la violencia y la justificaran como "defensa antifascistas" o "gimnasia revolucionaria" para preparar la "guerra popular prolongada" o la "insurrección armada de masas", no implica más que confirmar la vocación de plastas intelectuales de la izquierda. En la extrema-derecha los plastas intelectuales hemos sido menos. Y aquí me incluyo pretenciosamente.
En lo personal siempre he sido contrario a la violencia. Ayer y hoy. No necesité violencia para sentir que había abandonado la infancia y me había convertido en hombre. Me bastó con emociones fuertes de muchos tipos. Nadie me puede acusar de haberle agredido, ni en política, ni fuera de la política. Eso no implica que sea pacifista. El hecho de que no me guste la violencia no me arroja necesariamente en manos del humanismo pacifista de lo "políticamente correcto". Lo que ocurre es que en política algunos efectos no pueden conseguirse sino es a través de la violencia. Al menos yo pensaba eso en 1977; lo que pienso hoy al respecto carece de interés dado que hace muchos años concluía mi militancia política. En 1977 no se trataba para nosotros de ser "maquiavélicos", considerábamos ayer que cualquier fin no justificaba no importa que medios. Pero nosotros tenía mos entonces un Fin -así, con mayúsculas- que justificaba la utilización limitada de algunos medios. La violencia de baja cota era uno de ellos. Nosotros intentamos tensionar la situación a nivel de calle. Esto no implicaba necesariamente enfrentamientos callejeros, ni violencia: suponía solo una presencia militante en la calle, una ocupación de la calle, la interrupción del tráfico, la dislocación de la normalidad ciudadana que demostraba a las masas algo que para nosotros resultaba evidente: que las cosas no iban bien y no podían funcionar bien. En aquella época hicimos cientos de pequeñas manifestaciones, cortamos el tráfico durante horas en las grandes ciudades, nos manifestamos una y otra vez en las calles, unas veces cientos de miles, otras veces decenas; en algunas ocasiones surgieron choques. Por nuestra parte pagamos nuestra cuota de sangre y de cárcel. Hemos tenido muchos camaradas caídos. Recuerdo más de una docena de rostros de mis camaradas a los que no veré nunca más. Fueron asesinados, unos por policías de distintos Estados, otros por grupos terroristas de izquierda. Muchos de los asesinados, tras serlo, han sido calumniados. Hoy no milito políticamente, pero no me pidan que los olvide.
Nuestro error consistió, fundamentalmente, en enfrentarnos a la Bestia -los Estados modernos- y a sus lacayos -marxistas en la época y liberales de todos los pelajes- y creer que existía una posibilidad de vencerla. Olimos su fétido aliento, nos cubrió con su baba ardiente y nos barrió. Durante años fuimos apestados. Bastaba que alguien recordara que habíamos militado en la extrema-derecha para que se justificara cualquier marginación. El año pasado, un periódico, El País, se creyó en la obligación de recordar nuestra pasada afiliación a la extrema-derecha solo para torpedear al periódico de la competencia. Nos enfrentamos a la Bestia y perdimos; en realidad, no teníamos ninguna posibilidad de vencer. Para algunos de nosotros, el combate valió la pena: tuvimos experiencias humanas de una intensidad inigualable y comprendimos algunas frases de Jünger en "Tempestades de Acero" o de Evola en "Cabalgar el Tigre". Dado que militábamos en lugares extremos, parte de la militancia que acudía era también extrema: conocimos seres de una bajeza y vileza infame, pero también y sobre todo, tuvimos la suerte de relacionarnos con monumentos de austeridad y valor, heroísmo y entrega. Los años de lucha política nos transformaron como el crisol y el atanor transformaban la materia prima de los alquimistas. Gracias a los años de militancia encontramos nuestra verdadera vocación que nada tenía que ver con la política.
9. LA VIOLENCIA DE FUERZA NUEVA Y SU RESPONSABLE
Volvamos a la violencia. Salvo en el Frente de la Juventud que conscientemente inició en 1978 una estrategia de movilización y presencia directa en la calle. El resto de organizaciones que, posiblemente se vieran más implicados en episodios de violencia callejera, no tenían estrategias similares: solamente el descontrol de la militancia provocó tales episodios.
Es ineludible hablar del papel de Blas Piñar en este tema. Blas no fue jamás un personaje ni violento, ni que enviara a otros a practicar una violencia de la que él siempre huía. Pero Fuerza Nueva, más que cualquier otra organización, vio a su militancia implicada en episodios de violencia. Y en esto Blas tuvo responsabilidad. Recuerdo sus mitines: asistían cientos de jóvenes y oían extasiados aquellas proclamas de Blas en sus discursos, lanzadas con toda la gesticulación y pasión del gran orador que era. Y Blas les decía que la Patria estaba en peligro, que había que salvarla, que la situación era grave y solo ellos podían hacer algo ante la desidia general... Luego, acabado el mitin, los jóvenes salían a la calle con el cerebro hirviendo: solo que carecían de consignas, Blas les había pintado una situación dramática, pero no les había dicho lo que tenían que hacer. Y ellos, esos cientos de jóvenes, lo interpretaron en su clave tribal: unos se fueron al Retiro y batearon el cráneo de un pobre joven que nada tenía que ver con la militancia. Otros se vieron implicados en la muerte de Yolanda González, otros en el acuchillamiento de un joven en la Gran Vía, muchos asaltaron la Facultad de Derecho de Madrid, etc. Todas estas acciones no eran justificables desde ningún punto de vista, sin embargo, la responsabilidad de estos crímenes no pertenecía solo a sus ejecutores: se había instaurado en la sociedad un clima que ghetizaba a la extrema-derecha y, finalmente, la organización en la que militaban -Fuerza Nueva- carecía de estrategia y tácticas. En esto es significativo que la organización más radical y extremista, el Frente de la Juventud, cuyos comandos operativos realizaron atracos, estaban armados hasta los dientes y poseían una capacidad de acción que ninguna otra organización de extrema- derecha tuvo jamás, hasta el punto de ser considerados por el Ministro del Interior Juan José Rosón como la organización más peligrosa después de ETA, es significativo, decíamos que el Frente de la Juventud se viera implicada en mucho menos episodios de violencia que Fuerza Nueva. Al existir estrategia y tácticas, la violencia estaba encauzada y limitada.
Tras el asesinato del Secretario General del Frente de la Juventud, nuestro amigo Juan Ignacio González, existió un conato descontrolado de represalia. Es en ese contexto en el que hay que encuadrar el intento de atentado contra Peces-Barba, uno de los padres de la Constitución. El Sr. Casals narra el episodio correctamente, si bien con algún elemento de redacción equívoco. Da la sensación al leer sus líneas sobre este tema, que fuera yo quien di la orden del atentado. No fue así. Tras producirse el asesinato de Juan Ignacio llamé a mi contacto en Madrid con el Frente, una chica de la Dirección. Fue el último contacto con la dirección y solo a título informativo; a partir de ese momento, las mutuas medidas de seguridad y prudencia hicieron que no hubiera más posibilidades de relación y que no estuviera en condiciones de dar ninguna orden. Por lo demás, yo me encontraba en aquel momento extremadamente lejos de España -no en el país en el que, sin duda por un malentendido, dice el Sr. Casals, pero lejos, a fin de cuentas- y las comunicaciones no eran tan sencillas como en la actualidad. A las pocas semanas de la muerte de Juan Ignacio estaba previsto el atentado, pero la policía lo evitó "providencialmente", deteniendo a una treintena de militantes (si no recuerdo mal, en algún momento estaban detenidos casi 60, solo que no todos entraron en la cárcel) y recuperando buena parte del armamento. Y si quieren mi opinión yo jamás habría dado la orden de atentar contra Peces Barba. Su participación en la elaboración de la "constitución" bastará por sí misma para arrojarlo a la cloaca de la historia... esa constitución cuya ambigüedad será en el próximo futuro germen de discordias civiles. Solo deseamos que el Sr. Peces Barba y los demás "padres de la constitución" vivan lo suficiente para sentir vergüenza y abominar de su obra.
A estas alturas, como decimos, el Frente había visto roto su estrategia, su estructura organizativa, su dirección y era previsible que las bases y, sobre todo, los comandos de acción se descontrolaran. Hay que decir en esto, que el Frente de la Juventud pagó caro su voluntad de enfrentamiento al Estado: muchos militantes pasaron largas temporadas en la cárcel y en el exilio, e incluso algunos fueron detenidos, torturados y encarcelados en prisiones de otros países.
Sobre la violencia de nuestros camaradas italianos de los que el Sr. Casals apenas habla en su libro, remito a mi reciente comunicación a las "Primeras Jornadas sobre el Movimiento Social Italiano" celebradas a finales de septiembre de 1998 y a las que fui invitado, excusando mi asistencia por causa de fuerza mayor.
10. EL 23-F Y LA TRAMA CIVIL. ANTONIO IZQUIERDO.
Por algún motivo que desconozco el Sr. Casals que intentó ponerse en contacto con Tejero (el cual muy solícito siempre contesta a cualquier carta que se le envíe, pero no se dignó responder a las tres que le envió el Sr. Casals) y que logró un amplio intercambio epistolar con Blas Piñar, no quiso conectar con Antonio Izquierdo, de el Alcázar y uno de los personajes claves de la extrema-derecha durante la transición... personaje al que la extrema-derecha debe una parte considerable de su fracaso.
Antonio Izquierdo procedía de la burocracia movimentista. Era un personaje que recuerdo como una mezcla de mitómano y mediocre. Recuerdo en 1983, a poco de haber lanzado Juntas Españolas, cuando se excusó de una reunión diciendo que iba a ver a su "asesor de imagen". Tres meses después volví a verlo, con la misma caspa clamando al cielo sobre el mismo blazer azul marino... Supe entonces que Izquierdo era un mitómano capaz de creerse sus propias mentiras. Otro ejemplo: en una cena que organizamos en Madrid en mi último período de militancia en "Patria y Libertad", Izquierdo presidía la mesa; a un lado se sentaba Jorge Cutillas. Izquierdo, con la mayor frialdad, me dijo que había tenido entrevistas con oficiales de la OTAN que le habían confirmado que los tanques rusos cruzarían el Elba a finales de ese año. Yo intenté explicarle que, la prensa decía justo lo contrario y que los informes de inteligencia demostraban que la URSS empezaba a dar signos de agotamiento. Izquierdo seguía una y otra vez con sus improbables oficiales de la OTAN, así que decidí dejarlo por imposible. La foto que publicó El Alcázar al día siguiente, estaba recortada y era asimétrica. Izquierdo, Cutillas y no recuerdo quien más aparecían, de mí se veía solo el brazo de la cazadora...
Bien, situado el personaje, no hay que olvidar que Izquierdo fue un personaje clave en la trama del 23-F. Creo que no se ha publicado el dato de que su nombre circuló entre los golpistas como futuro "ministro de economía"... a lo cual el editor Vasallo de Mumbert alzó su protesta: "¿Izquierdo? Pero si ha hundido económicamente al Alcázar". En otras palabras: existió un entorno de extrema-derecha, del que el único nombre que salió a la superficie fue el de García-Carrés, que, no solamente querían dar un golpe de Estado, sino repartirse el Estado. ¿Quiénes eran? Digámoslo apresuradamente: mediocridades de extrema-derecha que no habían encontrado sitio en el partido de Blas Piñar, o mejor dicho, que, siendo de muy inferior peso político a Blas Piñar, no siendo nada, no representando nada, habían sido figuras secundarias del anterior régimen. Se querían aprovechar de las masas movilizadas por Blas Piñar. Tras de sí no tenían ni militancia, ni partidarios, ni partido, eran unas pocas docenas de notables, secundones del antiguo régimen que ni entendían lo que estaba pasando, ni sabían verdaderamente que hacer: y no se les ocurrió nada mejor que seguir a los militares que conocían, Tejero el primero. Habían oído que los "militantes" preparaban un golpe y estos besugos se creyeron tan buenos, tan listos y tan inteligentes como para aprovechar la situación y "constituir un gobierno" al que los militares debían entregar el poder. Era absurdo, pero es que los personajillos en cuestión eran igualmente absurdos: en 1978-81, en la extrema-derecha, o bien se militaba en Fuerza Nueva, o bien se era joven y se militaba en alguna liga radical como el Frente de la Juventud, o se era un falangista adoctrinado de buena fe y se militaba en Falange Española... fuera de esto, todo era incoherencia y mediocridad.
Izquierdo estaba hecho a partes iguales de incoherencia y mediocridad. Como director de "Arriba" logró que tanto la tirada como los lectores disminuyeran notablemente. Ese fue mérito suficiente como para que, apoyado por la Hermandad de Ex- Combatientes, Izquierdo fuera nombrado director de El Alcázar. Nunca apoyó ni a Falange Española, ni a Fuerza Nueva, ni siquiera a las "fuerzas nacionales" en su conjunto, nunca aprovechando que casi llegó a 100.000 ejemplares de tirada, realizó campaña alguna por la unidad de la extrema-derecha, siempre; por el contrario, mantuvo una postura ecléctica y ambigua que, a la postre, jugaba a favor de Alianza Popular.
¿Y qué decir del diario desde el punto de vista técnico y periodístico? Los militantes más conscientes de extrema-derecha en la época debíamos comprar dos diarios: "El País" para estar informados y "El Alcázar" por aquello de la militancia. Recuerdo un titular espectacular de "El Alcázar": "Veintitrés asesinados por los terroristas", titular de primera página y a seis columnas. Leyéndolo con más calma se veía que los asesinatos habían sido en Filipinas... Otro ejemplo: la noche que estalló la bomba palestina en el restaurante "El Descanso", pasé por el lugar del atentado solo unos minutos después, cuando aquello era, un caos de bomberos, ambulancias, coches incendiados, etc. No era más tarde de las 10:30 de la noche. Poco antes habíamos estado en "El Alcázar". A las 9:30, allí no había nadie. Conclusión: al día siguiente, "El Alcázar" no publicó nada de uno de los atentados más clamorosos de los años 80. Aquel diario, a poco que uno lo conociera, advertía que estaba mal organizado, mal gestionado y mal dirigido. Izquierdo era el responsable.
Izquierdo había sustituido a Gibello que fue de corresponsal a Argentina. Allí apenas hizo nada ni como corresponsal, ni en ningún otro terreno, lo cual no le impedía insinuar, cuando tenía ocasión, que había cumplido misiones excepcionales para el gobierno argentino. En alguna ocasión lo dijo delante mío y solo el respeto que siento hacia las canas me impidió recordarle que conocía muy bien su estancia en Argentina y que, de no haber sido por encontrar casualmente en una calle de Buenos Aires, a un querido camarada italiano, Gibello ni siquiera hubiera tenido el más mínimo contacto en aquel país. Por no recordarle a Gibello el episodio de cierta agencia de noticias que se le confió en Madrid y cuya única gestión fue desmantelarla. Izquierdo fue digno sustituto de Gibello. Y estuvo a la altura.
Lo peor de "El Alcázar" era su absoluta nulidad en interpretar la realidad política española de la transición. Ni formaba, ni informada, solo deformaba. La extrema-derecha durante la transición fue deformada por la mediocridad de "El Alcázar". Cabe a la Confederación de Combatientes, de quien dependía el diario, la responsabilidad de no haber atajado esta situación. En realidad la Confederación leía su diario y... se lo creía. En la tardía fecha del otoño de 1984, durante un mitin en el Colegio Mayor Antonio Ribera, me referí al partido socialista, como "socialdemócratas", en absoluto como los "agentes comunistas" que pintaba "El Alcázar". Luego habló Valero Vermejo, primer espada de la Confederación que, en tono paternalista, disculpó mi juventud y haber sido engañado por los cantos de sirena socialistas: el PSOE de entonces eran "agentes de Moscú" revestidos con piel de cordero. Hay que recordar que Blas Piñar disolvió Fuerza Nueva por las deudas y por el miedo que le causaba haber perdido el acta de diputado: "no quiero ser el nuevo José Antonio" le dijo a David Martínez Loza que compartía cárcel conmigo en Alcalá-Meco en febrero de 1983. Tem¡a que los socialistas revivieran las "sacas" y lo fusilaran. No era una opini¢n £nica sino extremadamente extendida. Vase otra perla. El testimonio es de primera mano. Y en cuando al teniente general Milans del Bosch, comunicó a otro de nuestros camaradas pocos días después de la llegada de los socialistas al poder que "espero en cualquier momento las "sacas", estoy en paz con Dios". La lectura de "El Alcázar" había generado entre el 1975 y 1981, la ficción de que los socialistas eran "agentes de Moscú", cuando eran todo lo contrario: "agentes de la Internacional Socialista", es decir, del Capital multinacional... como por lo demás demostraron ampliamente en los trece años de su gobierno.
Decíamos que Izquierdo tuvo algo de mitómano. Lo fue hasta los últimos días de su gestión en "El Alcázar" y, naturalmente, lo fue en lo relativo al 23-F. Siempre hemos tenido al sospecha de que el "Colectivo Almendros" jamás existió. Fue Antonio Izquierdo y nadie más (bueno, quizás, el bueno de su adjunto, un ex-CEDADE, pero nadie más). En los libros y estudios escritos sobre la transición, la importancia que tuvo el "Colectivo Almendros" no se le escapa a nadie. Se decía y se dice aún que fue un colectivo militar ultra. Lo dudamos. Quizás algún artículo fuera firmado por algún alto oficial, pero nada más. Y desde luego ni los militares del "Grupo de los coroneles", ni los del entorno de Tejero-Milans, ni los de Armada, tuvieron nada que ver. Izquierdo era la voz de su amo y tuvo muchos amos: cada vez que creía que iba a poder sacar algunos duros de alguien hacía lo que ese alguien pretendía que hiciera. Para Izquierdo jamás existió un proyecto político de extrema-derecha, ni siquiera la necesidad de crear un partido político lo suficientemente fuerte como para tener diputados en el parlamento. No es extraño que Blas Piñar soñara en algún momento en lanzar un diario propio. Si detrás de ese proyecto hubieran estado profesionales, probablemente el partido existiría aun y el diario hubiera eclipsado a "El Alcázar" a poco de aparecer. La cuestión es "¿cuál era el amo de Izquierdo poco antes del 23-F?".
Vamos a contar otra anécdota que vivimos directamente. En 1978 apareció en Madrid un extraño personaje que luego volvimos a encontrar en nuestra peripecia sudamericana. Se llamaba Lewis A. Tambs y era profesor de historia en la Universidad de Waco, Texas. Vestía como una caricatura de agente de la CIA y, además, no lo ocultaba, sino que daba las insinuaciones suficientes como para que se pensara que, efectivamente, era un importante agente destacado en España. Tambs no era ning£n mit¢mano, su nombre fue suficientemnte conocido a¤os despus por ocupar cargos oficiales siempre en Amrica Latina. Era un hombre bien informado y de una excepcional agudeza pol¡tica. Nada mïs lejos de Izquierdo. Su excusa para introducirse en la extrema-derecha era el haber escrito un libro sobre la División Azul. Fue recibido por todas las instancias de extrema-derecha, incluso por las golpistas... Somos testigos.
11. EL PAPEL DE LA CIA, JAMAS CONTADO...
En agosto de 1978 tuvo lugar en Madrid un extraño seminario organizado por las "instancias clandestinas" de la Confederación de Combatientes. Fui invitado como miembro del FNJ junto a otros camaradas de Canarias, Galicia, Euzkadi y Cataluña. Se trataba de crear una organización clandestina, golpista, que englobase militantes de otras organizaciones. Era aquello tan típico de: monta el partido tu que me aprovecho yo. La cosa estaba dirigida por un personajillo de tercera fila, de procedencia carlista, cuyas iniciales eran Emilio M.de B. Aquello sirvió para patearse unos cuantos cientos de miles de pesetas de la Confederación y a nosotros para pasar unos calurosísimos días en Madrid que aprovechamos para entablar relaciones con otros grupos. Resulta que tras esta red estaba un militar en activo que nos recibió al concluir el curso, uno a uno, para ver nuestro grado de compromiso. Aquello era poco serio. El curso fue una desastre y las conferencias y seminarios, más que mediocres, simplemente una sarta de estupideces dadas por golpistas de pacotilla. La única conferencia que valió la pena fue la de Lewis Tambs. Fue mi primer contacto con la geopolitica que con el tiempo he ido reforzando.
Era evidente que Tambs había llegado a España para sondear las posibilidades reales de los medios de extrema-derecha de dar un golpe de Estado. La cobertura del libro sobre la "División Azul" le sirvió de excusa para introducirse en todas partes y llegar incluso a esta reunión tan clandestina que comentaba. Era especialista en temas latinoamericanos, había "trabajado" en Argentina, Uruguay, Chile y Bolivia. Y no eran baladronadas: conocía y muy bien detalles que luego, años después, pude confirmar sobre el terreno. Por lo demás Tambs fue luego "embajador de choque" en Colombia: él lanzó la primera campaña psicológica contra los "narcos". Al producirse el golpe de García Meza en Bolivia, el "Diario" de La Paz recibió un amplio artículo... sobre geopolítica, donde Tambs exponía las mismas ideas que nos comunicó en el curso de Madrid. Es más, fue uno de los inspiradores de la campaña contra los "narcoterroristas"... es decir, !contra nosotros!.
Tambs, naturalmente, fue entrevistado por "El Alcázar" y, lo de menos fue lo que publicó el diario. Es fácil suponer que un agente experimentado supo extraer a Izquierdo todos los datos que necesitaba.
La cuestión es: ¿la CIA estaba interesada solamente en analizar las posibilidades golpistas en España? ¿o tenía algún otro tipo de interés? Nosotros intuimos esto último. Para analizar las posibilidades de golpe en España bastaba solo con los agentes de plantilla en la antena de la CIA en Madrid, en absoluto era necesario enviar un peso pesado. Los informes que se podían elaborar con poco esfuerzo eran suficientes para realizar un seguimiento rutinario. Tambs, en realidad, era un imán: él mismo se presentaba como lo que era, insinuándolo de una manera tan poco sutil que hasta los tontos que dirigían "El Alcázar" captaron su función. Antes de seguir hay que decir otra cosa.
12. SOBRE LAS CONCEPCIONES GOLPISTAS DE LA EXTREMA- DERECHA
Lo más curioso es que salvo un pequeño grupo de extrema-derecha, entre los que me encontraba y un cierto número de cuadros militares, la extrema-derecha de la época era presa de las concepciones golpistas difundidas por la izquierda. Se creía que el golpismo de extrema-derecha se basaba en la "estrategia de la tensión": había que hacer contra más atentados mejor para subir al poder. Se había hecho en Chile, se pretendió hacer en Italia y se estaba haciendo en esos momentos en España... Error total. La "estrategia de la tensión" no la provocamos militantes de extrema-derecha, sino el Poder: generando terrorismo de derechas y de izquierdas se lograba que la mayoría se plegara bajo el paraguas protector del poder establecido en busca de seguridad. Hasta que el consumismo, la sociedad tecnológica y las comunicaciones, no hicieron que la población se encaminara borreguilmente hacia el "pensamiento único" y el "centro amplio", en los años setenta y principios de los ochenta, la "estrategia de la tensión" generó efectos parecidos.
En 1987 me vino a ver Antonio Asiego, entonces uno de los hombres de confianza de Tejero. En esa tardía fecha me habló de que un grupo de oficiales estaba preparando un "golpe de Estado". No había nada de nada y la cosa era tan chusca como grotesca. Tanto que merece ser contada.
Debió ser hacia abril o mayo de 1987. Yo acababa de cumplir mis 14 meses de cárcel y, de tanto en tanto, me venía a ver gente enviada por servicios de información para sondearme. Así que cuando me llamó Asiego, a quien no conocía pero cuya "fama" le precedía, me preparé para alguno de estos intemperantes. La cosa resultó mucho más grotesca de lo que intuía al principio. Asiego, sostenía en 1987 que había oficiales dispuestos a "hacer algo". Acudimos a ver a Tejero -hay que decir que en esa época, yo ya había abandonado cualquier tipo de militancia, pero seguía de cerca la evolución de la extrema-derecha. Incluyo fuí a Madrid con Bernardo Sánchez a buscar los famosos "autobuses de Tejero" que estaban abandonados en un descampado y había comprado Alberto Royuela... Asiego me preguntaba si yo le podía presentar "capitalistas", que entregaran dinero "para la causa". Por supuesto no le presenté a nadie. Estaba seguro de lo que hubiera pasado después... Pero juzgué interesante seguir la trama. Un buen día de mayo de 1987, Antonio Asiego, Bernardo Sánchez y yo subimos al Castillo de Figueras donde estaba preso Tejero. La conversación a la que asistí fue todo un portento del nivel político del golpismo español. Atiéndase bien:
La conversación empezó con un informe de Asiego a Tejero: "el gallego está bien, está de acuerdo en lo de Libia solo que pide 200 millones de pesetas para su mujer y sus hijos". En ese momento Tejero exclamó: "Si es que Jaime siempre ha sido un soldado de fortuna". En síntesis: Asiego afirmaba haber viajado a Libia y haberse entrevistado con Ghadafi (le pregunté: "¿en qué idioma hablábais?" me dijo: "por señas; él -Ghadafi- me decía, nosotros somos como vosotros, moros", "¿y dónde os reunisteis?", respuesta "En una jaima, en el desierto". Asiego era otro mitómano, no había visto a Ghadafi más que en fotos y tuve ocasión de comprobarlo por vías más directas, a través de un periodista italiano amigo del líder libio. Por cierto que el Señor Casals en su libro no menciona para nada un episodio capital de la crisis de la extrema-derecha: los contactos del coronel de Meer con Libia y los contactos de Izquiero (a través de Gullón Walker) con Arabia Saudita. A reseñar solo que el "escándalo De Meer", coincidió en el tiempo -en la misma semana- con la providencial desarticulación del grupo seudoterrorista seudopalestino "La llamada de Jesucristo". En EE.UU. estas dos acciones tuvieron gran repercusión en los medios de comunicación. Se trataba de dos provocaciones encaminadas a hacer digerible el bombardeo de Trípolí por los cazabombarderos de la VIª Flota. El cómo se gestó la provocación no es éste el momento de relatarlo minuciosamente.
Volvamos a la entrevista con Tejero a la que fui testigo: Asiego afirmaba haber pactado con Ghadafi el establecimiento de un gobierno español de extrema-derecha en el exilio que estaría presidido por Jaime Milans del Bosch. Según Asiego, consultado Milans por él, respondió afirmativamente... sólo quería 200 millones para "su mujer y sus hijos". Milans que hasta entonces se había negado a pedir el indulto, se manifestaba -siempre según Tejero- ahora partidario de hacerlo para ser puesto en libertad y exiliarse a Libia... Resultaba evidente que Asiego buscaba la llave de los fondos que se creía que tenía acceso Tejero y que durante años había recogido la Asociación de Mujeres de Militares para los presos del 23-F que estos jamás aceptaron. Resulta, así mismo, fácil suponer que el dinero se hubiera perdido entre la prisión militar de Figueras y la de Galicia donde se encontraba Milans. Todo era, en definitiva, una pura invención de Asiego con fines lucrativos. Lo más curioso es que solamente yo le dije que no me lo creía, intenté convencerles a él, a Tejero y a Bernardo de que la política libia en el Mediterráneo no iba a enturbiarse por albergar a un gobierno español en el exilio. Inútil. A partir de ese momento, Asiego se preocupó de calumniarme en el entorno de Tejero, aduciendo mis "contactos con la prensa". Calumnias que Tejero creyó a pie juntillas.
Pues bien, para Asiego en 1987, las concepciones golpistas que me vendía eran tan primitivas como estúpidas: hacer atentados para acosar al Estado y abrir las puertas a los militares. Asiego no había leído ni a Curzio Malaparte, ni a Trotsky, ni siquiera "La Salamandra" de Maughan. Por no leer apenas había leído nada, lo cual es comprensible y disculpable; lo peor es que no había aprendido nada en 10 años de militancia. Cuando ese filón se agotó, Asiego pasó al entorno del pobre Ruiz-Mateos, a quien, por supuesto, también embarcó en aventuras que terminaron mal para mister Rumasa. Pero esta es otra historia.
13. SOBRE EL 23-F Y LA INTELIGENCIA QUE ESTUVO DETRAS
Básicamente estoy de acuerdo con la tesis del Sr. Casals sobre el 23-F. En realidad, buena parte del material que utiliza ha sido entregado por mí y el Sr. Casals lo ha transcrito con buen rigor. Ahora bien, quedan algunas cosas por decir y quizás algo por clarificar.
Quiero explicar, en primer lugar por qué di las informaciones al Sr. Casals. Siempre he tenido al convicción de que el golpe del 23-F hubo un muerto: Juan Ignacio González, secretario general del Frente de la Juventud. Defender la memoria de mi amigo y camarada asesinado era para mí un deber. En segundo lugar, la historia. Hoy el 23-F es historia. Y permitir que el episodio pasara a la historia con la versión oficial me parece una tropelía para con la memoria histórica. En último lugar, nosotros -los antiguos militantes del Frente de la Juventud- solo tenemos algunas claves del 23-F, no todas. Creo recordar que la frase "testimonio único, testimonio nulo" que cita el señor Casals al iniciar el capítulo, fui yo quien se la recordé al penetrar en este escabroso tema. Así pues, yo era consciente de que mis informaciones, aun dando lógica al contesto del 23-F podían ser malinterpretados como la enésima mitomanía que ha producido la extrema-derecha. Aun así valía la pena por que lanzando a través del libro del Sr. Casals una piedra en el estanque, podían provocarse reacciones y salir a la superficie más testimonios, no solo que validaran el mío, sino también que contribuyeran a clarificar más lo que pasó en aquellos penosos días. A decir verdad, en el momento actual, el libro no ha suscitado comentarios, ha sido ignorado por completo por los medios, aun a pesar de haber sido editado por una prestigiosa colección, de una no menos prestigiosa editorial. Para muchos medios de comunicación, la versión oficial del 23-F es un dogma a mantener y sostener por encima de cualquier respeto a la verdad. Allá ellos...
Dicho pasemos al análisis del 23-F.
1º. Desde 1976 resultaba evidente que la democracia española no se podría estabilizar mientras los extremos fueran fuertes. Así pues ese salchichón que era la "sociedad política" española debió sufrir la amputación de sus extremos: los anarquistas a la izquierda y otros grupos marxistas y la extrema-derecha. Desde 1976 se advierten acciones por parte de los servicios de seguridad del Estado para aislar, criminalizar y provocar a estos grupos: "Caso Scala", "Caso Atocha", "Caso PCE(i)", "Caso Cesarsky", etc.
El Sr. Casals en su libro cita varias provocaciones contra la extrema-derecha. Por casualidades de la vida, años después alquilé una masía próxima a Vich junto con el Secretario General de la CNT, Pepe Ros; tuvimos horas y horas para sincerarnos y contar cada uno cómo vivió aquellos años de plomo. Ambos sectores del espectro político fuimos barridos cuando el Estado generó una violencia artificial de la que nos responsabilizó.
2º. Desde 1978 resultaba evidente que existía descontento militar que, poco a poco, podría coagularse en redes golpistas. El "Caso Galaxia" fue un primer intento, pero existían otros muchos más serios. En especial el llamado "Grupo de los Coroneles", algunos de cuyos líderes tenían suficiente (y reciente) experiencia política como para liderar una iniciativa golpista a la chilena a medio plazo.
Si se quería preservar "la democracia" había que evitar que las redes golpistas se coagularan: había que desmantelarlas cuando aún estaban en embrión. Pero en 1979 ya se contaba entre los descontentos con nombres de prestigio, no se trataba de desmantelar un nuevo "Caso Galaxia", sino de cortar para siempre la posibilidad golpista.
3º. A nivel internacional, España no estaba integrada en la OTAN, pero era cuestión de tiempo. Se vivían los peores momentos del enfrentamiento Este-Oeste y España debía integrarse en la OTAN para dar profundidad a la Alianza Atlántica, como zona de repliegue en caso de asalto soviético. Pero un golpe de Estado en España hubiera generado un rechazo en la OTAN al nuevo régimen español y hubiera neutralizado la Península Ibérica para satisfacción de la URSS.
Esto explica el interés de la CIA en destacar a uno de sus agentes a España y explica, sobre todo, donde se encontraba la "inteligencia organizadora" que no reconocemos en ningún estamento español.
4º. La situación española en 1980 era catastrófica: el terrorismo de ETA, incontrolado, desafiaba al Estado, el partido del poder se deshacía como un azucarillo, había no solo vacío de poder, sino ausencia de todo poder, toda esta inestabilidad se traducía en crisis económica y caos financiero. La inflación en la época era de infarto. Los niveles de abstención eran altísimos y, finalmente, amplios sectores sociales empezaban a pensar que esa democracia que no terminaba de estabilizarse, no era lo que se les había prometido.
Así pues, los principales objetivos del 23-F fueron:
1º. Estabilizar de una vez y para siempre la democracia española, renovando el entusiasmo de la mayoría por el sistema política.
2º. Desmantelar de una vez y para siempre las redes golpistas sin que tuvieran la posibilidad de reconstruirse y sin provocar una reacción en cadena en los estamentos militares.
3º. Dejar expédito el camino a los socialistas para llegar al poder sin traumas y para que pudieran integrar España en la OTAN.
El enunciado de estos puntos ya implica el que vemos el 23-F, no tanto como un golpe sino como un antigolpe. Si hubo un golpe éste fue contra la extrema-derecha.
¿Dónde identificamos el centro politico golpista? ¿la Casa Real? !por favor! ¿UCD? bromas, no, gracias... ¿Entonces? Es bien simple: el antigolpe del 23-F es una maniobra típica articulada por servicios de seguridad del Estado bajo la dirección de la CIA, a uno de cuyos agentes en España hemos identificado, rondando el ambiente golpista y cuyo interés directo (por la ampliación de la OTAN) ya hemos comentado.
17. ESTRATEGIA GOLPISTA Y ANTIGOLPISTA
1º. Aprovechar los distintos proyectos golpistas, inmaduros unos (Tejero, Milans), utópicos otros (Armada) o en embrión (San Martín), ligándolos mediante un ficticio hilo conductor que, en buena medida se había tejido así mismo.
2º. Superponer a estas distintas tramas inconexas de tipo golpista, otra, el antigolpismo, tal que maniobrara los hilos.
3º. Comprometer en una acción grotesca a un grupo reducido de oficiales, lo suficientemente significativa y de manera lo suficientemente clara como para que su posición ante la opinión pública y los medios de comunicación fuera insostenible e indefendible, y, sobre todo, lo suficientemente impactante como para disuadir a otros oficiales de seguir por ese camino. En otras palabras: se trataba de hacer saltar la liebre para cazarla mejor, y hacerla saltar cuando aun no era lo suficientemente adulta como para correr.
En 1984 en la entrevista que Vázquez Montálban incluyó en su libro "Encuentros con gente inquietante" ya tuve ocasión de insinuar algo de todo esto: existían distintos estratos golpistas que no estaban unidos ni por objetivo, ni por motivaciones, ni por provecto. Básicamente eran:
- Sector ultra: Tejero. Partidario del golpe cívico-militar, apoyado sobre grupos de extrema-derecha. A este círculo se vinculaba García Carrés y el proyecto de formar un gobierno ultra del que Izquierdo debía ser "ministro", tal como hemos comentado antes.
- Sector duro: Milans. Partidario del golpe militar-militar, sin participación civil y sin partidos ultras. A este golpe seguiría un gobierno militar, una dictadura pura y dura sin más problemas.
- Sector concentración: Armada. Partidario del golpe militar- constitucional, sin extrema-derecha y contra la extrema-derecha. Proyecto: gobierno de concentración nacional que salvara a la monarquía que se creía en entredicho.
- Sector embrionario: San Martín, grupo de los coroneles. Sin proyecto político definido en la época. En cualquier caso hubiera sido un golpe "carreriano", de Carrero Blanco, que muy probablemente hubiera reemprendido el diseño político que estableció el Almirante Carrero a principios de los 70: democracia vigilada -transición a la chilena- sin comunistas y con cierta participación de la extrema-derecha "presentable" (Derecha Democrática Española, Alianza Popular)
Finalmente se encontraba el "antigolpe" que identificamos en un sector de los servicios de seguridad del Estado que recorrían transversalmente los sectores que antes hemos mencionado.
- Táctica golpista:
1º. Un núcleo militar no identificado por nosotros tomó a fines de noviembre de 1980 contacto con el Frente de la Juventud, a través de uno de sus responsables en Madrid, hijo de un alto mando militar. Se le propuso, textualmente, que un comando del Frente tomara el Congreso de los Diputados. No todos los responsables del Frente fueron informados. Durante unas semanas, un sargento del entorno de Tejero, se reunió con uno de nuestros militantes y juntos repasaron el famoso dossier sobre el Congreso de los Diputados. Todo el guión que este camarada pudo ver, se correspondía con lo que luego protagonizó Tejero: luego, el plan era el mismo, solo que fue protagonizado por otros actores.
2º. La táctica golpista consistía en generar una situación ficticia de terrorismo no identificado -en el dossier al que tuvo acceso nuestro camarada se especificaba que los militantes entrarían "armados, encapuchados y sin signos externos", en otras palabras se les pedía que su acción fuera de terrorismo no identificado: ¿ETA? ¿los GRAPO? ¿la extrema-derecha? ¿los anarquistas? No hay terror más eficaz que aquel cuyo origen se ignora- que apuntara a las alturas del país y ante la cual las Fuerzas Armadas -en su calidad de baluarte de la lucha antiterrorista- se vieran obligadas a salir a la calle y salvar a España. Era evidente que el grupo que entrase en el parlamento quedaba sacrificado por que la idea del núcleo golpista no era identificarse con la extrema-derecha, sino actuar a causa de una acción terrorista de la extrema-derecha. Para salvar la cara de ese grupo se preveía un avión en Barajas que llevaría al comando a Argentina o Chile.
Desde el punto de vista del Frente de la Juventud, entrar en el parlamento y retener a los diputados, hubiera significado ser dueños del guión y, si bien, se tenía conciencia de que el plan adolecía de puntos débiles y era bastante inviable, e incluso se temía una provocación, lo cierto es que se decidió seguir adelante para ver hasta donde llegaban estos contactos, siendo conscientes de que en caso de negativa, el núcleo militar buscaría otros contactos y nosotros perderíamos el tren de lo que estaba ocurriendo. Por lo demás siempre se estaba a tiempo de decir "hasta aquí hemos llegado y ya basta".
¿Qué datos objetivos avalan esté diseño táctico? El Sr. Casals lo recuerda:
a. La compra de decenas de casacas militares en el Rastro de Madrid por parte de Tejero en el mes de noviembre de 1908.
b. La compra de seis autobuses a Martín Berrocal, el promotor de boxeo, por parte de Tejero y con un crédito firmado por su mujer.
c. El que el camarada que tenía el contacto con el suboficial que propuso la acción, sabía el 17 de febrero de 1981 lo que iba a ocurrir en el Parlamento, tal como comentó a su compañero de celda, Pepe de las Heras.
d. El que solo esta hipótesis contribuye a dar una explicación coherente a lo que ocurrió el 23-F.
- Táctica antigolpista:
La táctica antigolpista consistió en varias iniciativas demoledoras:
a. Infiltrar las redes golpistas de miembros de la Seguridad del Estado. Mientras estas redes estaban fracturadas horizontalmente, la Seguridad del Estado tenía una visión transversal de lo que ocurría en cada estrato y como manipularlo.
b. Desmantelar el grupo que tenía asignada la toma del Congreso de los Diputados y
c. Convencer a Tejero de que "por seguridad" fuera él mismo y en persona quien asumiera la acción del Congreso.
d. Preparar cuidadosamente el "día siguiente".
Inútil recordar qué militares y miembros de la Seguridad del Estado se infiltraron en las redes golpistas. Dos fueron procesados en el juicio de "Campamento"; pero no eran los únicos. En Barcelona pocas semanas antes se registraron visitar de oficiales del ejército adscritos a determinado servicio que sondearon a notables de la extrema-derecha más civilizada. Los enviaba el General Armada desde Lérida.
El grupo que tenía asignada la toma del Congreso, el Frente de la Juventud, fue desmantelado de un plumazo:
- El 14 de noviembre yo fui acusado de colocar la bomba en la Sinagoga de París. No tuve absolutamente nada que ver. La bomba fue palestina, como ya se sabía a las pocas horas del atentado. Sin embargo, la noticia de mi responsabilidad corrió por Francia y me obligó a alejarme. Es muy duro ser sospechoso de haber matado a cuatro personas, créanme. Yo hoy conozco el rostro de la persona que orquestó la maniobra y conozco el organismo al que pertenecía en la época. Así que por mi parte no tengo dudas de lo que ocurrió y por qué ocurrió. Los datos falsos sobre mi responsabilidad en el atentado consistieron en un dossier que incluía unos pocos datos policiales y sobre todo la declaración de un abogado de Barcelona, Graells, que fue dirigente del FNJ y que, al tener que huir de Barcelona a raíz de la manifestación ilegal del Frente en junio de 1980, fue a declarar voluntariamente contra mí, convencido de que la policía lo buscaba a él. El por qué creía que lo buscaban es simple: el día que huí de la policía saltando por la ventana de mi casa, casualmente me encontré poco después a Albert Viladot, entonces joven periodista que pocos años después sería director del diario "Avui", desgraciadamente fallecido y con el que, en sus últimos años, me unión una buena amistad. Comuniqué a Viladot que había una redada contra la extrema-derecha. Viladot que me conocía a mí y a Graells se confundió y publicó al día siguiente en "El Periódico" que la policía buscaba a un "joven abogado de extrema- derecha". El abogado era Graells. Eso le llevó a pensar que la policía lo buscaba y fue voluntariamente a declarar a la policía. Se comportó como un cobarde y un traidor, pero esto es lo de menos y allá él con su conciencia. Por lo demás no sería la última de sus tropelías.
El dossier sobre mi responsabilidad en el atentado de la calle Copérnico de París. Se intentó publicar en "L'Aurore", luego en "Le Figaro" y, finalmente, solo fue aceptado por el muy estalinista "L'Humanité" del Partido Comunista de Francia. Prensa creíble donde las haya. Luego, algunos medios se vieron arrastrados por la campaña, sobre todo en España. El correo fue un sindicalista de la Unión Sindical de Policías, sindicatos de izquierda de la policía española, que entregó el dossier a un policía sindicalista francés, el cual intentó "colocarlo" en varios medios hasta que llegó a ese panfleto pervertido apto solo para tontos, que era "L'Humanité".
- quince días después era asesinado al llegar a su domicilio, a altas horas de la noche, Juan Ignacio González. El Sr. Casals olvida decir que tres horas después del asesinato, Radio Nacional ya tenía una versión de lo que había ocurrido: "se trata de un ajuste de cuentas entre miembros de la extrema-derecha". No y mil veces no. Si hubiera sido algún miembro del Frente, el crimen se hubiera esclarecido poco después, como veremos. Lo que sí es cierto es que desde el primer momento un tal "Cocoliso", personaje que rondaba el Frente, antiguo infiltrado en ETA y siempre ambiguo, pero trabajando para los servicios de seguridad del Estado, intentó que las sospechas recayeran sobre uno de nuestros camaradas. "Cocoliso" había acompañado aquella noche a Juan Ignacio y a los otros camarada y sabía cuales eran sus pasos esa noche. Lo cierto es que el camarada al que acusó fue uno de los que más lamentaron la muerte de Juan Ignacio a quien le unía una gran amistad.
Niego rotundamente la afirmación del Sr. Casals de que Juan Ignacio trabajara para alguien más que para el Frente. En aquella época, todos teníamos contactos con personajes más o menos turbios. Era una regla del juego y todos lo sabíamos. La cuestión no era con quién se hablaba, sino sobre lo que se hablaba y a lo que uno se comprometía. Y Juan Ignacio jamás traicionó al Frente. Todos teníamos muy claro que no era cuestión de trabajar para servicios de seguridad del Estado, creados, entre otras, con la función de destruir nuestro ambiente político. Lo que sí es cierto es que Juan Ignacio había tenido buena amistad con un policía relacionado con la muerte del etarra Arregui y cuyo nombre voy a obviar. Los antiguos militantes del Frente estamos convencidos de que gracias a esta amistad se creó una barrera protectora en torno al Frente. No es ningún secreto -y el Sr. Casals lo cuenta por que nosotros mismos lo comentamos- que el Frente se financiaba con "golpes económicos". Y esto duró durante años. No todos los grupos que realizaban este tipo de acciones tuvieron suerte, ni la discrección necesaria. Que a nosotros nos conste, desde principios de 1980, había demasiada gente que conocía el sistema de financiación del Frente. Necesariamente, la policía debía conocerlo igualmente. Y sin embargo, no pasó nada.
No es raro que el CESID pensara en aquella época que el Frente "trabajaba para la policía". Y sin embargo no era así. Pero en aquel ambiente de confusión, recelos y caos, era frecuente que se produjera este tipo de malentendidos.
Entre la muerte de Juan Ignacio y la desarticulación del Frente median tres semanas. En otras palabras: solo la muerte de Juan Ignacio permitió la desarticulación del Frente.
- A principio de 1981 se producía la desarticulación total de los grupos de acción del Frente y su desmantelamiento total. A partir de aquí el Frente no pudo reconstruir jamás su estrategia, ni su aparato organizativo. ¿Por qué se desarticuló el Frente en ese momento y no antes, un año antes por ejemplo? Por dos motivos: por que, hacerlo a mes y medio vista del 23-F impedía que los golpistas encontraran y formaran otro grupo de acción para tomar el Congreso de los Diputados y por qué, con Juan Ignacio asesinado, se rompía el cordón protector que hubiera podido disuadir a la Seguridad del Estado de emprender una tarea represiva, ante la amenaza de desvelar operaciones, manejos, maniobras, etc. que habían protagonizado desde la transición.
Así pues en poco menos de un mes y medio, la troika dirigente del Frente (Juan Ignacio, Pepe Las Heras y yo) habíamos sido barridos de una forma u otra. Y luego vino el 23-F. ¿Quién fue la persona que convenció a Tejero de que protagonizara él, personalmente, la toma del Congreso. ¿Por qué Tejero en persona? Por qué pertenecía al entorno golpista, por que su físico era inconfundible y por qué ya había protagonizado el caso Galaxia. Se puede decir que Tejero era en 1981 el Guardia Civil cuya foto había sido más conocida en toda España. Si los Capitanes Generales comprometidos con el golpe, esperaban la tarde del 23-F a las 6:22, una "acción terrorista", sus cerebros se debieron cortocircuitar cuando vieron aparecer en el Parlamento, no a un grupo terrorista, sino a una fuerza de la Guardia Civil dirigida por el Guardia Civil más conocido de toda España: no había duda. No se trataba de una acción terrorista indefinida que provocase un mecanismo de reacción y defensa por parte del ejército, sino de una acción militar ante la cual la lógica estratégica del golpe se desmontaba sola: ¿para qué sacar al Ejército para "salvar el país" de una situación que el propio ejército había generado? ¿no era más lógico, a la luz de a lectura del Bando de Milans del Bosch en Valencia, que el propio Milans hubiera llamado a Tejero para ordenarle que abandonara el Congreso, en lugar de lanzar lo tanques a la calle?
La táctica antigolpista consistió en anular credibilidad estratégica al golpe. Aquí Tejero debería explicar a quince años vista de aquellos sucesos cuándo, cómo y quién le introdujo en la cabeza que debía de ser él personalmente, él y no un grupo civil, quien entrara en el Congreso.
- La verdadera finalidad del 23-F no ocurrió ese día, sino tres días después cuando se produjo la gran manifestación democrática en Madrid: con Fraga, Camacho, González y demás, todos juntos en unión, la democracia se había salvado. El impacto emotivo que causó en las masas el sentirse amenazadas por el golpismo, la necesidad de "salvaguardar las conquistas democráticas", regeneró la democracia española -hasta ese momento, desgarrada y en crisis-, hizo que en torno al Rey se creara una aureola de "salvador de la democracia" y, finalmente, desmovilizó las redes golpistas -a fin de cuentas era mejor seguir recibiendo la paga mensual que comprometerse en la aventura golpista-. Esto permitió a los socialistas tener el camino expédito para llegar al poder y, sobre todo, para integrar el país en la OTAN.
Cuando UCD percibió en las encuestas que tenía irremediablemente perdidas las elecciones de octubre de 1982, no dudó en inventarse otro golpe de Estado del que el SR. Casals no habla. Estalló poco antes de las elecciones; el Noticiero Universal de Barcelona en su titular definía perfectamente la situación: "Ante la previsible victoria socialista, ruido de sables". Los detenidos pertenecían a un pequeño grupo de militares madrileños, últimos amigos de Tejero. Era un núcleo al que se había dejado de lado en las investigaciones sobre el 23-F, a pesar de que su papel fue decisivo en la toma del Gobierno Militar de Madrid en la misma tarde de febrero. Se le dejó en al reserva para detenerlo cuando hiciera falta: UCD juzgó que la amenaza del "ruido de sables" era la única esperanza para no perder el poder, la "carta del miedo". Este episodio, fácilmente comprensible para quien se tome la molestia de mirar los diarios de la época, muestra que existía en las esferas del poder una tendencia a utilizar el impacto del tema golpista para manipularlo a su conveniencia. Claro que los hermanos Crespo Cuspinera y Garchitorena eran golpistas, y claro que se estaban moviendo en ambientes de extrema-derecha con fines golpistas. Esto no es lo importante: lo importante es que les dejaron hacer. En mayo de 1981 ya se sabía que este grupo estaba conspirando. Existían incluso grabaciones realizadas en cierto pasaje de Madrid, en el local propiedad de un antiguo carlista, militante de Fuerza Nueva. Era evidente que aquel grupo militar fue seguido de cerca y sacrificado cuando se juzgó que, políticamente, era rentable hacerlo así. Pues bien, otro tanto, y a una mayor escala sucedió el 23-F.
Estos días se habla mucho a propósito de Chile. La nueva "garzonada" ha desestabilizado la transición en un país, Chile, y finalmente, ha causado un problema internacional: me gustaría denunciar a Felipe González en Francia por el tema GAL, o a la Reina Isabel de Inglaterra por las masacres en Kenia en los años 60, o a cualquier otro gobernante. Pero, en fin, seamos serios. La detención de Pinochet en Londres ha servido para reabrir el tema del golpe de Estado chileno. El Sr. Casals se refiere a este episodio despachándolo como una acción americana en Chile, ¿la prueba? el que Pablo Rodríguez, dirigente de "Patria y Libertad", era "abogado de la ITT"... y de otras muchas empresas, podríamos añadir, y por lo demás, no era el único abogado que tenía la ITT.
La izquierda a fuerza de repetir la misma mentira esquemática que lanzó en el momento mismo del golpe, ha terminado por creérsela aun a pesar de que ningún dato contribuyera a darle la razón. ¿Por qué, por ejemplo, los EE.UU. desde el momento mismo del golpe, lo condenaron e hicieron la vida imposible al régimen? ¿por qué esa misma hostilidad ha proseguido hasta la fecha? ¿por qué Towley lleva preso en EE.UU. desde hace veinte años por el atentado contra Letelier? La respuesta es que los EE.UU. no tuvieron nada que ver con el golpe de Chile, ni con ningún otro golpe que hubiera en los años 70 y 80 en América Latina, sino todo lo contrario: EE.UU. hizo cualquier cosa por detener el golpe chileno y cualquier otro golpe militar.
La situación geopolítica de América Latina en 1973 era diferente de la actual. Existía un gobierno militar en Brasil que tenía un preciso diseño geopolítico de lo que debía ser el Nuevo Orden para la zona. En geopolítica el dominio de los mares es fuente de poder. Para que una nación sea poderosa es preciso que sus costas estén bañadas por dos océanos o que dominen en el mar, casos de Inglaterra y Estados Unidos y pretensión frustrada de la URSS. Brasil tenía casi todos los elementos para ser una gran potencia local -la pretensión del gobierno militar-, tenía tecnología, tenía recursos y tenía masa de población. No tenía en cambio salida al Pacífico.
Pero Brasil a partir de finales de los años 60 estaba siguiendo una política de penetración hacia su oeste: promovía la carretera transamazónica, había convertido el cruceiro en moneda de cambio en el Este boliviano, habían condicionado los sucesos de Uruguay mediante el "Plan 24 horas" (ocupación de Uruguay en caso de que los tupamaros conquistaran el poder) y, sobre todo, estaba interesado en pesar políticamente en Chile. ¿Por qué Chile? Por dos motivo: por que Chile es apenas una franja costera y por que Chile estaba geopolíticamente enfrentado a Argentina, a su vez, vecino y rival geopolítico de Brasil.
Augusto Pinochet pertenecía a la misma logia masónica que Salvador Allende -la "fraternidad masónica" fue lo que hizo que le ofreciera la salida de abandonar Chile en avión, a lo que Allende se negó, suicidándose- pero Pinochet tenía otra afición: se había formado en la Escuela Geopolítica de Brasil, incluso escribió un libro sobre Geopolítica del Cono Sur. Era el hombre de confianza de los brasileños en política chilena. Y al decir "brasileños" nos referimos al SNI, Servicio Nacional de Inteligencia. Con un gobierno de confianza en Chile, el diseño político brasileño, avanzaba a pasos agigantados.
¿Y los americanos? ¿qué interés tenían en Chile? El primero de todos era que no gobernaran los comunistas. Es decir, romper la Unidad Popular. El segundo, que subieran al poder los amigos seculares de los EE.UU., la Democracia Cristiana. Fue con ese proyecto que los americanos intervinieran en Chile ¿cómo? Solo se ha demostrado una operación: la financiación de la huelga de mineros de "El Teniente"... pero es que el sindicato de esa cuenca minera !estaba en manos de los democristianos! Nada más, el resto de maniobras de salón que protagonizaron los agentes de la CIA en Chile tendían: 1) tareas de información, especialmente sobre la creciente presencia cubana en la zona y 2) maniobras maquiavélicas para descabalgar a los comunistas del poder, sugiriendo un gobierno socialista con la DC, con un Partido Nacional neutral. Pero nunca un golpe de Estado.
Nosotros mismos hemos visto de cerca como el gobierno americano de la época torpedeaba a los gobiernos militares de Chile, Brasil, Argentina, Bolivia y Uruguay... y de qué manera. Y lo hacían por un único motivo: habitualmente, aun a pesar de que muchos habían sido formados por el Souther Command en la "Escuela de las Américas", la mayoría de militares latinoamericanos eran nacionalista y odiaban profundamente a los norteamericanos (de la misma forma, por lo demás, que solían odiar, salvo excepciones, a los países vecinos...). Eso hacía que los diplomáticos americanos pudieran entenderse mejor con los democristianos y, posteriormente, con los socialdemócratas locales, que con los militares. Nosotros recordamos decenas de episodios que confirman lo que decimos. Por lo demás, hay que decir que los socialdemócratas se peleaban por acudir a las recepciones en las Embajadas Norteamericanas, mientras que los militares habitualmente no eran invitados.
En Chile y Argentina existió un drama, el de los desaparecidos. Pero este drama es posterior a otro que le precede: el de la guerra civil virtual que vivieron esos países. Esa guerra civil se caracterizaba en Chile por un encaminamiento hacia una dictadura de izquierdas: mientras los socialistas chilenos se dedicaban a la pequeña corruptela, los comunistas y el MAPU, estructuraban grupos armados y soldaban lazos con Cuba, es decir, con la URSS. Legalmente la oposición fue sofocada hasta el punto de negar al principal diario de la oposición "El Mercurio", el papel para imprimirse. Aquello no fue la panacea de la libertad que los familiares de los desaparecidos pretenden hoy. En cuando a Argentina, la situación de guerra civil provocada por los montoneros, el ERP y grupos menores, no era menos palpable. Buena parte de los hijos de las "Madres de la Plaza de Mayo" -con toda la carga emotiva y sentimental y todo el dolor que reconocemos en estas mujeres- eran guerrilleros que habían iniciado una guerra civil contra el Estado. Y vivieron en su propia piel las dramáticas consecuencias.
Técnicamente hay dos medios para acabar con una guerrilla: a barrerla de un plumazo y preocuparse que el mazazo haya sido tan espectacular que corte cualquier posibilidad de insurrección futura, o bien, las medidas policiales habituales que provocan detenciones tras investigaciones lentas. En el primer caso la violencia del Estado es máxima durante un corto período de tiempo, la contrapartida, es que la violencia acaba bruscamente. En el segundo, la ley no se infringe, ni se atenta contra los derechos humanos, pero la violencia se prolonga en el tiempo. El primero es el caso Argentino, el segundo el español. No hay otra forma de tratar a una guerrilla. En Argentina apenas duró tres años, en España más de treinta. No me pregunten que es mejor. Probablemente lo mejor es que nunca hubiera existido guerrilla. En toda guerra hay bajas.
Si hemos hablado un poco sobre Chile es por que el tema ha revivido a causa de la "garzonada". No por qué tengamos hoy un interés particular por "restablecer la verdad". La Biblia dice que el número de necios es infinito y si la izquierda quiere ver en el golpe de Chile una "acción americana", nosotros no tenemos nada que decir, es una demostración de que la Biblia tiene razón. Por cierto que el Sr. Casals tiene también razón cuando dice que Blas Piñar me expulsó del partido por haberme casado por lo civil... pero esta es otra historia.
21. ...Y OTRA HISTORIA MÁS: LA NUEVA DERECHA
El título del parágrafo que le da el Sr. Casals a este sector es suficientemente significativo y adecuado para España: "Una Nueva Derecha sin intelectuales ni seguidores". Con todo el Sr. Casals no llega hasta el fondo de la cuestión de por qué fracasó en España la Nueva Derecha y por qué tuvo en Francia un relativo éxito o menor en Italia.
Veamos. Los límites de la Nueva Derecha. La ND parte de un análisis justo realizado en 1968: no existe un clima cultural favorable, el clima cultural es lo que hace que unas opciones políticas tengan posibilidad de ser hegemónicas o no; luego dediquémonos a hacer "cultura" para poder hacer luego "política". En el fondo era lo que decía Pujol en 1970. Pero además de decirlo, el Sr. Pujol "hacía banca" (Catalana, por supuesto). Y, por lo demás, no quería un cambio cultural radical, sino solamente un cambio que favoreciera su propaganda nacionalista. En el caso de la ND francesa éste planteamiento culturalista es su mejor hallazgo y... también su límite más acusado. Hace ya treinta años que salió el primer número de "Nouvelle Ecole" y ni ha cambiado gran cosa en la cultura francesa gracias a la ND, ni siquiera Le Pen tiene un 14% de votos gracias a la ND.
La ND era como un entrenador que proponía durante años entrenarse para jugar un partido que nunca llegaba. La ND surge como reacción a la decepción que la Federation des Etudians Nationalistes y "Europe Action" tuvieron en su breve maridaje con la extrema-derecha clásica de Tixier Vignancourt. Los cerebros de sus dirigentes quedaron quemados para colaborar con la extrema-derecha clásica y adoptaron unas posiciones de rechazo: rechazo estratégico (lucha cultural frente a lucha política), rechazo a sus tácticas (revolución cultural frente a conservadurismo y orden), rechazo ideológico (pro-germanismo, frente a anti-alemanismo, Nietzsche antes que Maurras, Europa antes que Francia, en definitiva, un rechazo a la derecha anti- alemana asumiendo los valores de la cultura alemana). Todo esto estaba muy bien para arrancar e incluso para tener un cierto éxito inicial, pero -como nos pasó a nosotros en el terreno político, sin ir más lejos- los valores culturales dominantes estaban tan arraigados y tenían tal peso en los medios de comunicación y de transmisión de cultura, que a la postre, la acción de la ND apenas supuso unos granitos de arena en los engranajes del sistema. Hoy se puede constatar, sin dificultad, el fracaso del proyecto de la Nueva Derecha. En España, en Italia, en Francia...
Si en Francia la ND tuvo algo más de éxito fue por dos factores: 1) la viveza habitual con la que se viven en Francia los debates culturales y 2) el que tras la ND existían algunos intelectuales que, sobre todo, tenían una gran capacidad de síntesis, con un patronato de profesores de fama suficientemente asentada como para permitirse comprometer su nombre con unos jóvenes lobos de la cultura. Eso no se dió sino en muy débil medida en Italia y en ninguna medida en Francia, en donde la ND surgió de sectores de universitarios que querían tener vitrinas para publicar sus trabajos con ambiciones de progresar en esta o aquella cátedra y, en segundo lugar, de sectores excesivamente vinculados a la extrema-derecha y, sin gran capacidad de divulgación: solo de ofrecer "ladrillos" culturales ilegibles para quienes no les interesara mucho el tema o para quienes no fueran los papás y la novia del autor. Y no bromeamos.
La primera aparición de la ND, "El Martillo", se hizo sin medios humanos, ni materiales; fue una tarea heroica en la que participé. De no haber sido por la voluntad (y los dineros) de su fundador (al que no cito por que no sé si le hará ilusión que se vincule su nombre a este tema veinte años después) aquello no hubiera arrancado jamás. En 1997 desaparecía "Próximo Milenio", último intento de irrupción de este ambiente (en el que también participé). Aquí habían medios de sobras (los ponía un grupo editorial de dimensiones medias), lo que no hubo fue calidad, ni líneas. La delegada de ventas de este grupo en Cataluña me decía angustiada: "¿cómo crees que se podría vender esta revista?". Ni yo ni nadie teníamos las respuestas. Siempre me pregunté, eso sí, por qué de mis relaciones de artículos se publicaban siempre los que yo juzgaba más malos e intrascendentes. Siempre me pregunté por qué Ernst Jünger se llegaba a mencionar en media docena de veces en distintos artículos en un solo número y al numero siguiente un presunto chamán de medio pelo aparecía en seis artículos distintos a pesar de su evidente estulticia. Y todo así. No había línea ni cultural, ni periodística, solo un deseo de quedar bien con unos o con otros. Cómo se sabe esa publicación "Próximo Milenio" tuvo dos etapas, en la primera la dirigía una chica sin ningún criterio "doctrinal", en la segunda un viejo militante de la Nueva Derecha española. Pues bien, recuerdo artículos míos mucho más duros desde el punto de vista cultural en la primera fase que en la segunda. Y no me pregunten por qué. En otras palabras: había medios económicos y técnicos, pero no había equipo detrás. La cosa no podía funcionar.
Hoy ya han pasado los furores de la ND. Se ha visto que su análisis es falaz: no solamente entran en juego elementos culturales para conformar la cultura de una civilización. El análisis gramsciano -como todo lo que viene del marxismo era parcial, subjetivo y reduccionista, a pesar de que cautivara a la ND- ignoraba las causas psicológicas, históricas, fácticas, que tienen mucho más peso que la cultura. El paradigma mecanicista jamás se habría impuesto de no haber sido por el desgaste del paradigma medieval, si no hubiera sido por las guerras de religión, sino hubiera sido por las nuevas perspectivas psicológicas de la ciencia de su tiempo, etc. La teoría gramsciana ha sido superada, olvidada y enterrada por la teoría sobre los "paradigmas". Ni hoy, ni ayer servía. A menos que uno lo que pretenda es lo que decía Drieu: "Intelectual no es alguién que piensa sino alguien que hace del pensar una profesión".
Por lo demás y en lo que se refiere al Proyecto Cultual Aurora, francamente les deseo la mejor de las suertes posibles. Aunque con 500 ejemplares de tirada, convendrán conmigo que no puede llegarse muy lejos. Por cierto, de los 500 ejemplares ¿cuántos se leen de cabo a rabo?
22. LA NUEVA DERECHA POLITICA: DE JJ.EE. A DN
Los últimos pasos que di en política antes de entrar en la cárcel para cumplir mi condena por la manifestación de junio de 1980, los di en Juntas Españolas. Reconozco lo traumático de la experiencia, como traumáticos fueron sus distintos avatares.
El tránsito de JJEE a ADN fue una larga marcha hacia ningún sitio. La historia empezó mal y es lamentable que el Sr. Casals no haya insistido más, por qué ella, más que ninguna otra cosa, la explicación de por qué en España la extrema-derecha haya desaparecido. Tras el fracaso de FN, que es el fracaso de un líder y de una forma de hacer política (a la antigua usanza del Movimiento Nacional), la extrema-derecha no podía soportar el fracaso en cadena de las distintas emanaciones lógicas que la sucedieron. Estas causas subjetivas, unidas a las objetivas (repliegue a lo personal y desmovilización de la sociedad civil durante los años socialistas) explican la ruina actual de la extrema-derecha.
JJ.EE. nació de los restos de un sector de FN (Jaime Alonso) a los que se sumaron gentes que habían permanecido ajenas al Partido (Carvajal el antiguo presidente del Colegio de Arquitectos de Madrid) y Pablo Ortega (sobrino, de Ortega y Gasset), con el apoyo inicial de Antonio Izquierdo. Se trató de un equívoco. Nosotros organizamos "Patria y Libertad" para impedir la desmovilización de la militancia del Frente y de Fuerza Nueva, con la idea de ser la rama juvenil del Partido. "Patria y Libertad" solamente tenía lógica, si existía Partido. No hubo tal, a pesar de las apariencias.
A poco de publicarse un más que mediocre "Manifiesto" empezaron a recibirse adhesiones (Izquierdo en persona me dijo: "Más de 100.000" y a los pocos días "casi 200.000". En realidad no pasaban de 10.000). Tres meses después nada se había hecho con esas adhesiones sino enviarles una circular para que pagaran cuota. Algunos ingenuos incluso picaron. A todo esto ya se había producido un golpe de estado palaciego y el tandem Alonso-Carvajal había sido descabalgado por Izquierdo. Izquierdo tomó la decisión de que el partido adoptara un nombre aséptico y grisáceo -Juntas Españolas- e incluso nombró una junta provisional presidida por Pablo Ortega. En el puesto clave de vocal de finanzas, colocó a un ex-combatiente aquejado de una enfermedad terminal y que jamás acudiría a reunión alguna... eso le permitía tener la llave de las finanzas en su propia mano, justo en un momento en que las arcas de "El Alcázar" estaban más que mermadas. De hecho, el lanzamiento de JJEE obedeció a la voracidad crematística de Izquierdo, el cual desvió fondos, desde el principio, desde la cuenta de JJEE hasta El Alcázar. Es decir, hasta él mismo.
Pero el partido no arrancaba. Hubo un congreso inicial en un gran hotel de Madrid con cena y fiesta en el marchito "Florida Park" de Madrid. Sabemos quien cobró las comisiones por este rancio espectáculo, pero no me pidan que lo escriba aquí, casi parecería mezquino. Aquel Congreso fue el areópago de la mediocridad: las famosas "200.000 adhesiones" eran apenas nada. Menos que nada. No había gente nueva, ni ideas nuevas, el sentir de la mayoría de los delegados producía tortícolis de tan mirando al pasado que estaban. Izquierdo en aquella ocasión nos dijo que estaban buscando un local para hacer una "gran mitin", "el campo del Atletic o el Bernabeu...", "va a venir tanta gente que no encontramos local para reunirnos". Luego vino el capítulo en fondos: había unos cuantos millones en cartera. La barra del hotel era libre, así que en aquel congreso nos fundimos buena parte de esa reserva.
Tras este congreso me fui a Latinoamérica unas semanas. Al volver, aproveché la escala del avión en Madrid para visitar "El Alcázar". Nadie sabía nada. Ni Palacios, ni Ortega, ni nadie. Y lo que era peor: se advertían los primeros síntomas de que algo no funcionaba. Pregunté a Pablo Ortega por qué no se había hecho el gran mitin: "no hay fondos". Tilt.
De regreso a Barcelona, hablé con la dirección de "Patria y Libertad" y con el que entonces era Delegado de Izquierdo en Barcelona, un tal Castejón, amigo de Izquierdo que, al calor de la confusión de la transición, logró ser por unos meses gobernador civil de Tarragona. Castejón "esperaba órdenes". Así que al cabo de un mes -debió ser en febrero de 1984- volví con otro camarada a Madrid y me fui directo a ver a Pablo Ortega. Había un cuello de botella, era Izquierdo; y, efectivamente, los fondos de Juntas se habían desviado a "El Alcázar". El propio Ortega hacía más de un mes que no veía a Izquierdo, éste le reuía. La Junta no se reunía y el partido estaba embarrancado. Volví a Barcelona con la idea de que aquello se había acabado. Comuniqué el resultado de la reunión al tal Castejón. Delante mío habló por teléfono con Izquierdo: "¿vas viendo a Ortega?", le preguntó. "Todos los días", contestó Izquierdo. Cuando colgó, Castejón acertó solo a decir: "Entonces ¿tu crees que me pagará los libros que me debe?", efectivamente, Castejón le había enviado unas cuantas decenas del libro "La Cataluña de Franco". Y eso era la preocupación de Castejón en la época.
Aun a pesar de eso, celebramos una asamblea en Madrid con los delegados de "Patria y Libertad". La reunión tuvo lugar en "El Alcázar". Izquierdo asistió durante una hora. Creía que iba a encontrar a un grupito de jovencitos sin experiencia. Y nos encontró hechos unos hombrecitos. Intentó explicar lo que había pasado: "nos han torpedeado", "nos siguen y persiguen", y lo mejor, "en realidad Gullón Walker, Palacios y yo, estuvimos en Arabia Saudita, gestionando una financiación de aquel gobierno para hacer propaganda antisionista, lo que ocurrió fue que Fraga nos torpedeó desde Madrid"... lo que traducido quería decir que el trío fue a Arabia vendiendo humo, los despacharon con palabras diplomáticas y ellos entendieron estas palabras diplomáticas como concesiones... que jamás terminaron de concretarse.
A partir de aquí lo que quedó fue un cadáver irrecuperable. "Patria y Libertad" se autodisolvió, a partir de ese momento, cuando ya no tenía lógica su existencia como sección juvenil de un partido inexistente. Juntas Españolas tiró miserablemente adelante gracias a que desde Cataluña "tiraron del carro". Primero por parte de este caballero que ya hemos mencionado, Agustín Castejón y luego por parte de Ramón Graells, que ocuparon la jefatura nacional de ese partido nacido muerto. Luego la cosa se fue disgregando. Electoralmente todo fueron derrotas, desde el punto de vista militante la cosa no fue mejor. Ni siquiera existió fuerza y voluntad para separar a los skins que se les pegaron como lapas. De repente, por causas que el Sr. Casals explica, el partido se transformó en ADN, dirigido por un tal Juan Peligro.
Cuando parecía que el partido había entrado en barrena, sus restos fueron a converger con otros núcleos para transformarse en Democracia Nacional. Todavía es pronto para establecer si DN logrará alcanzar los objetivos propuestos en sus documentos fundacionales. Existe en el grupo una auténtica voluntad de superar errores pasados y realizar una acción política seria y en ruptura con anteriores concepciones de la extrema-derecha. Resulta evidente que, en el momento de escribir estas líneas, el partido, aun realizando frecuentes conferencias y actos públicos, adolece de falta de "masa crítica". Sus núcleos son aún pequeños como para poder afrontar tareas de envergadura, por lo demás, carece de lo que debe ser el primer instrumento de un partido político: un órgano de agitación y propaganda competitivo. En esas circunstancias, lo más aconsejable sería, de cara a futuras contiendas electorales, pactar candidaturas unitarias en las provincias en las que ello sea posible, con otra fuerzas (¿AUN? ¿FE/JONS? ¿restos de FN?... hoy nos confesamos muy alejados de la práctica política como para poder dar consejos o sugerir orientaciones, sin embargo nos parece lógico y necesario que, dada la limitación cualitativa y cuantitativa de las actuales formaciones políticas, los elementos válidos, más preparados y activos, se reunan y labres acuerdos puntuales en vistas a obtener lo que sería el más precioso tesoro para todos ellos: un éxito electoral, aunque sea pequeño y localizado, pero un éxito después de tantos años de bloqueo.
Como podrá advertirse si es que usted ha tenido paciencia de llegar hasta aquí, este largo Web no es tanto una crítica del libro del Sr. Casals, como un complemento y unas precisiones desde nuestro particular punto de vista que no es el del historiador, sino del, por así decirlo, ex-combatiente. Consideramos la obra del Sr. Casals extremadamente positiva en todos los aspectos que toca, al margen de las precisiones que le hayamos podido hacer en alguno de sus capítulos o interpretaciones. Es, desde luego muy superior a la productos como la obra de José Luis Rodríguez y desde luego muy superior al miserable panfleto, "Los hijos del 20-N" escrito por el periodista llorón cuyo nombre me niego a reproducir. En este último libro se miente descaradamente en tantos extremos que más que criticarlo lo que habría que hacer es reescribirlo. Entre otras cosas y en lo que a nosotros se refiere, el sujeto en cuestión afirma que nosotros mismos fuimos detenidos junto a Luis Antonio García Rodríguez en la frontera, con un cargamento de "mariettas". Hay algo peor que estar mal informado... ser un cretino. "Los hijos del 20-N" muestran una vez más que el número de necios es infinito. Dejemos los panfletos de lado y concluyamos.
El reproche que se le puede hacer al Sr. Casals, es no haber agotado el tema. Han quedado muchos cabos sueltos. Incluso, como hemos intentado demostrar, los hechos sobre los que se han centrado son susceptibles de ser interpretados de formas muy diversas. Como siempre la interpretación a un episodio no se consigue a través de un único elemento: siempre son muchos los factores que entran en juego y el efecto producido es la resultante de todos ellos. En mi caso el libro del Sr. Casals me ha ayudado a reflexionar sobre unos años que para mí empiezan a quedar lejos. Me ha servido para interrogarme sobre muchos episodios de mi vida como militante de extrema-derecha. Los errores fueron muchos, errores políticos, errores estratégicos, cálculos erróneos en muchos sentidos. Lo pagamos y yo personalmente, lo he pagado caro. La cuestión no es si nos equivocamos, sino como tituló el coronel Skorzeny uno de sus libros, la cuestión es que "luchamos y perdimos" y la lucha, al menos la nuestra, la que abordamos un pequeño grupo de camaradas, fue -lo he dicho en otras ocasiones- una buena lucha.
Creo que lo que resta por decir es qué queda de los ideales que defendimos, qué hemos conservado y que hemos superado. Hace años que damos vueltas a este tema. Si se lee el documento que elaboramos sobre los "Años de Plomo" italianos, puede decirse que nuestra variación en los últimos quince años es la que va de los ideales que expuso Julius Evola en "Los hombres y las ruinas" y aquellos otros que expuso en "Cabalgar el Tigre". El que quiera entender, que entienda.
Así pues, nuestra felicitación al Sr. Casals y
Sursum corda!
E.M.
día del 8º Aniversario de mi hija Sofía, 1998
PD.- Lamento si las líneas anteriores han podido ofender a alguien. No está en mi intención polemizar, sino decir como he visto episodios del pasado. Por lo demás, como Santa Teresita del Niño Jesús, sigo sin leer, ni repasar lo que escribo. Así que lo escrito, escrito está. Para bien o para mal.
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