| Maoísmo y tradición |
("Quaderni del Veltro", Bolonia 1973)
(Traducción de Santiago Rivas)
"El estudio ideológico debe estar basado en un 99%
en las obras del Gran Timonel Mao-Tse-Tung, pues
en ellas se superan, en calidad, las opiniones de Marx,
Engels, Lenin y Stalin"
(Lin Piao)
Derivaciones taoístas de la teoría de las contradicciones
Afirma Mao-Tse-Tung: "La ley de las contradicciones inherentes a las cosas, es decir, la ley de la unidad de los opuestos, es la ley fundamental de la naturaleza de la sociedad y, por extensión, del pensamiento" (1).
Mao admite, junto con Marx, que la contradicción es el motor universal de todo desarrollo. Pero el pensamiento de Mao difiere del marxista en el momento en que, colocándose bajo la tutela de la tradición taoísta, delinea el carácter complementario de los contrarios: "Sin lo alto no hay bajo; sin lo bajo no hay alto" (2).
Según las enseñanzas taoístas, yin y yang son "principios opuestos y, a la vez, complementarios e inseparables, que poseen múltiples valencias: son el eterno masculino y el eterno femenino, lo activo y lo pasivo, el Cielo (en sentido no-estricto) y la Tierra, lo luminoso y lo oscuro, lo creativo y lo receptivo, y así eternamente" (3). El yin y el yang son "dos categorías simbólicas de los opuestos eternos, aunque no son opuestos en sentido estricto, sino que son complementarios el uno con el otro, son necesarios el uno al otro, el uno no podría existir sin el otro" (4).
Es el principio de la complementariedad, presente en los dos principios de la tradición extremo-oriental, el que encontramos en el centro de la teoría maoísta de la contradicción, la cual contempla los contrarios en su interdependencia: "Así ocurre con todos los opuestos; en determinadas condiciones ellos son opuestos entre sí, en otras están recíprocamente conectados: se complementan, son permeables recíprocamente, son interdependientes; esto es a lo que llamamos identidad" (5). Taoísticamente, "el ser y el no ser se suceden, delante y detrás se anteponen, arriba y abajo se complementan, posible e imposible son diferenciaciones complementarias" (6), etc. En el taoísmo, la acción sólida de los contrarios da lugar a modificaciones que "ahora se completan, ahora se traspasan la una a la otra" (7).
La interpretación de las contradicciones dialécticas operada en el maoísmo, se conecta a nuestro parecer con la tradición extremo-oriental y propone una reivindicación de las enseñanzas taoístas revistiéndolas de una terminología marxista-leninista.
Aspecto solar del nuevo orden maoísta
En "Para profundizar en la gran revolución cultural proletaria", Mao-Tse-Tung escribe: "El desarrollo de todas las cosas depende del Sol y el hacer la evolución depende del pensamiento de Mao".
Entendemos que en la presente frase se expresa la noción tradicional que identifica al Jefe con el Sol. Así es como el Emperador de la China debía dar una circunvalación al "Templo de la Luz" en el sentido del desplazamiento aparente del Sol para un observador que mirase hacia el sur, deteniéndose doce veces, en las doce estaciones simbólicas que corresponden a los doce meses; "De este modo se identificaba con los "doce soles", que son los doce "âditya" de la tradición hindú, e incluso los "doce frutos del Árbol de la Vida" en el simbolismo apocalíptico (8). Mao ha heredado de los emperadores esta imagen analógica, imagen que viene continuamente puesta en evidencia en los cantos de la revolución china:
;"El Oriente es rojo, el Sol se alza,
Sobre la tierra de China surge Mao-Tse-Tung"
* * *
"El Partido Comunista es como el Sol;
por donde va arrojando sus rayos todo se ilumina.
Para que los vivientes crezcan necesitan del Sol;
Para hacer la revolución necesitamos de Mao".
* * *
"El pensamiento de Mao-Tse-Tung es un Sol que nos indica el Oriente.
Para navegar en alta mar necesitamos al Gran Timonel.
Respetad y amad al Presidente Mao, el gran educador, el gran guía.
Sol del corazón, Sol rojo del corazón del pueblo revolucionario.
¡Viva el presidente Mao!
Desde la montaña de oro de Pequín sus rayos iluminan el planeta.
Este Sol de oro es el presidente Mao.
La característica solar que insistentemente viene atribuida al rol de Mao-Tse-Tung induce a pensar que el maoísmo es la parición contemporánea de la tradición imperial china.
Voluntarismo
El maoísmo ofrece una reinterpretación de las fuerzas agentes en la historia. Mao reafirma la importancia de las ideas en el desarrollo histórico: "Las ideas justas son las propias de la vanguardia del pueblo, por las que ellos penetran en las masas, son una fuerza material capaz e transformar la sociedad y el mundo" (9).
Mientras en el análisis marxista el rol atribuido a las fuerzas materiales es preponderante, el pensamiento de Mao repropone al hombre como factor decisivo: "es suficiente que existan hombres, para cumplir no importa qué fin... La Revolución lo puede cambiar todo" (10). De aquí la formulación de las cuatro prioridades: del hombre sobre el hecho material, del trabajo político sobre las demás actividades, de la doctrina sobre el trabajo político, de las ideas vivas sobre las ideas de los literarias. Nos encontramos ante la imagen de un idealismo voluntarista, en donde está excluido todo determinismo de carácter laico o marxista. El maoísmo coloca al hombre en su justo puesto: sujeto de la historia, no objeto de una Historia supersticiosamente finalista.
Este idealismo voluntarista está en la base de la revolución cultural: "La revolución cultural tiene por objetivo la revolucionarización del pensamiento del hombre" (11). Es el hombre el factor decisivo, no la economía: no es suficiente insistir sobre ésta, hay que actuar sobre aquél. De igual forma, Cornelio Codreanu proponía la "reforma del hombre": "El país va hacia la ruina por falta de hombres, no por falta de programas. Ésta es nuestra convicción. No debemos crear más programas, sino más hombres, hombres nuevos" (12). Pero la analogía entre las doctrinas de Codreanu y Mao se verá más evidente cuando observemos la importancia que reviste el campesino en el nuevo orden maoísta.
El campesinado
La importancia del campesinado y la antítesis entre campo y ciudad son elementos centrales en la concepción maoísta del Estado, elementos que en Europa han constituido los fundamentos de las teorías "rurales" de Oswald Spengler, Walther Darré, Karl Dyrssen, Ferenc Szálasi, etc., en los cuales el "Bauerntum" fiel a la tierra era visto como la fuente de la fuerza más sana de la sangre y del "Volk". La concepción campesina de Mao y de Lin Piao conoce, en términos análogos, la contraposición entre el burgués, el "nuevo nómada", "el hombre infecundo" -protagonista de la "Zivilisation", fase terminal, crepuscular de cada ciclo- y la figura antidemocrática del campesino, "principio y fuente inagotable de la sangre que crea la historia mundial" (13).
En el nuevo orden maoísta se observan de nuevo las heréticas profecías que vieron en el bolchevismo el régimen electo de los soldados-campesinos, con el cual Alemania, retornada a sus tradiciones socialistas y campesinas, pudo haber hecho frente común contra el "Occidente" mercantilista (14).
Escribe Lin Piao: "La guerra de resistencia contra el Japón fue esencialmente una guerra revolucionaria de los campesinos guiados por nuestro Partido... Tomar posiciones entre los campesinos, crear las bases rurales y servirse de las campañas para posteriormente atacar las ciudades: este fue el camino que condujo a la victoria a la Revolución China" (15).
A esta teoría de la creación de las bases revolucionarias en las zonas rurales y su acercamiento progresivo a las ciudades atribuye Lin Piao un valor universal: "Ganaremos todo el globo terrestre de este modo. Si Norteamérica y Europa Occidental pueden ser considerados como "la ciudad", Asia, África y Latinoamérica representarían sus "zonas rurales". Después de la Segunda Guerra Mundial, el movimiento revolucionario del proletariado en los países capitalistas de Norteamérica y Europa, por diversas razones, ha perdido el rumbo, mientras que los movimientos revolucionarios de los pueblos de Asia, África y Latinoamérica han conocido un vigoroso desarrollo. En cierto sentido, la revolución del mundo contemporáneo es un cerco de las ciudades por los campos" (16).
Ferenc Szálasi, el jefe de la Cruz Flechada Hungarista, invocaba insurrección antiplutocrática de las naciones de economía agrícola contra la potencia industrial de Europa y Norteamérica.
En esta "distancia aristocrática y lucha existencial contra la burguesía ciudadana" (17) reside la oposición entre la sociedad basada sobre la fidelidad a la tierra de los ancestros y la civilización cosmopolita, entre el sentido de la estirpe y la bastardización democrática. Los intelectuales burgueses contemplan con horror esta realidad: "Es posible que esta adoración delirante por el jefe sea un nuevo desarrollo del racismo, que hasta ahora no ha atacado a los demás pueblos asiáticos" (18). "Una nueva muralla se está construyendo en China, más alta e inexpugnable que la anterior, que consiste en separar de los chinos a todos los extranjeros presentes en el territorio, de aislarlos. Nadie puede formalizar una amistad con los chinos, sean europeos, africanos o asiáticos" (19).
La guerra
"La guerra templa al pueblo y permite acelerar la marcha de la historia" (20). Esta frase de Lin Piao, que puede resumir la ética espartana instaurada en la China maoísta, ha escandalizado a todas las conciencias pacifistas, que han percibido en tal afirmación un eco de la exaltación de la guerra que fue expresada en la afirmación provocadora de Marinetti: "higiene del mundo".
Los gacetilleros de la burguesía han manifestado su temor ante la visión maoísta dela guerra: "Entre los símbolos de la Guardia Roja revolucionaria, junto a la hoz y el martillo, se ha añadido un elemento nuevo y marxistamente blasfemo: el fusil. Los fusiles dicen más de Mao que cualquiera de sus exégetas. Karl Marx quería la paz, Mao-Tse-Tung quiere la guerra; Karl Marx predicaba la paz como fin de la lucha de clases, Mao-Tse-Tung proclama la eternidad de la guerra popular..." (21)
El heroísmo revolucionario ocupa un capítulo especial del "Libro Rojo": en él se exaltan las virtudes guerreras, el coraje, el sacrificio y el espíritu de lucha: "Un ejército así siempre va hacia adelante, decidido a vencer y a no someterse al enemigo. Aún en las condiciones más difíciles continuará peleando hasta el último hombre" (22). "Desarrollaremos continuamente nuestro estilo de lucha -coraje en la batalla, ningún temor ante el enemigo, ningún temor ante la fatiga y una lucha continua, un empeño de batallar sucesivamente en un intervalo de tiempo breve y sin reposo" (23).
"Millares y millares de mártires han sacrificado heroicamente sus vidas en interés del pueblo. ¡Alzamos, avanzamos sobre la estrada enrojecida por su sangre!" (24). El maoísmo tributa un reconocimiento precioso a los valores heroicos y contrapone al pacifismo una concepción guerrera de la vida, con la espiritualidad, los valores y la ética que son característicos de tal concepción. Esta concepción no deja espacio para el individualismo, sino que predica aquella impersonalidad activa que, en un clima libre de sugestiones subjetivas, da lugar al sacrificio heroico, que es por definición desindividualizado, anónimo.
Frente a la sociedad del mercader que exalta sólo las "virtudes cívicas", que "identifica los valores materiales con los valores en sí y cuyo ideal de vida es la vida segura y confortable del trabajo, la producción, el deporte, el cine y la sensualidad" (25), el maoísmo propone como alternativa un tipo de sociedad cuyo primer puesto está ocupado por el guerrero y por el héroe.
Pero no hay que pensar que el marxismo, proponiendo una moral militar de superior rango a la moral burguesa, no tome precauciones ante el militarismo: "El partido debe guiar al fusil, el fusil nunca debe guiar al partido" (26). El elemento militar y, en general, guerrero, se sitúa en la esfera de los medios, no de los fines: en el orden maoísta se debe subordinar al principio político, como en el Estado platónico el elemento volitivo y la casta guerrera se subordinan al elemento intelectivo y a la élite de los sabios-iniciados.
El arte
"Nuestra literatura y nuestro arte están al servicio de la gran masa del pueblo de obreros, campesinos y soldados; es creado por los obreros, campesinos y soldados y está al servicio de los obreros, campesinos y soldados" (27).
Cuatro años más tarde el estalinismo formula en términos análogos su teoría del arte: "Conviene a la literatura auxiliar adecuadamente al Estado para elevar a la juventud, responder a sus problemas, educar a las nuevas generaciones para ser valerosas, a creer en su causa, a mostrarse intrépidas superando los obstáculos y barreras..." (28)
Esta verdad relativa del arte es similar en la concepción política de Platón: "El totalitarismo platónico (...) nace de la conciencia de que la vieja clase dirigente estaba muerta y la nueva no había nacido todavía. Visto desde esta perspectiva, el totalitarismo platónico presenta relevantes coincidencias históricas con el totalitarismo moderno, que quiere reemplazar a las viejas élites políticas desplazadas por las revoluciones liberales" (29).
Contra las mixtificantes teorías burguesas sobre el arte, Mao afirma que "no existe, en realidad, un arte por el arte, un arte al margen de las clases, un arte que se desarrolle fuera de la política o independientemente de ella" (30); el arte en China debe ser un arte popular. Platónicamente, Mao divulga lo que el llama un arte "liberado", al tiempo que rescata modelos de poesía tradicional. Mao-Tse-Tung, poeta él mismo como los viejos emperadores Han, Leang, Tang y Wei, conocía el ejercicio de las formas tradicionales de la poesía, a las que se atiene, dotándolas de elegancia, fuerza y aristocracia (31).
La medicina
En el campo de la medicina, el maoísmo presenta una alternativa tradicional a la pseudociencia que ha venido a predominar en el mundo moderno. La acupuntura fue practicada en China desde tiempos antiquísimos, y el Occidente capitalista se ve obligado a admitir que contradice la idea de "progreso": "Después de la guerra del opio, en 1840, entre la general decadencia del país y la servidumbre cada vez más acentuada de los emperadores Ching a los agresores imperialistas, la acupuntura vino a ocupar un segundo orden, y la situación vino a empeorar aún más bajo el gobierno reaccionario del Kuomintang, que ejerció una verdadera discriminación contra esta terapia tradicional" (32).
El nuevo orden de Mao-Tse-Tung ha significado, en el campo científico, un redescrubrimiento de la medicina tradicional. "Desde la fundación de la nueva China, el Partido y el Estado tomaron varias medidas para desarrollar las terapias tradicionales, así se fundaron varios centros de investigación en Pequín y en las grandes ciudades, así como se institucionalizaron los departamentos de acupuntura en la práctica totalidad de los hospitales" (33). El presupuesto básico de la acupuntura, como el de toda la medicina tradicional china, es la doctrina tradicional de que la enfermedad deriva de la ruptura del equilibrio que mantiene en tensión ideal al yang (masculino, activo) y el yin (femenino, pasivo). La medicina china quiere llegar al nivel de las causas, al contrario que la medicina profana, que se aplica al nivel de los efectos y que puede describirse, a lo sumo, como sintomática.
"Pero existe otro punto de vista que es necesario tomar en consideración: la medicina china, como todas las ciencias tradicionales, tiene en sí los elementos simbólicos que le permiten ejercitarse en el cuadro de la filosofía taoísta como verdaderamente cognoscitivos, de servir como base adecuada para la realización personal. Al igual que ante la enfermedad el médico chino intentará restablecer el equilibrio relativo para la salud, así le servirá al paciente como clave simbólica para su realización como Tchenn-jen, como Hombre verdadero, que es el punto de donde parte todo el proceso de conocimiento que conduce a los estados superiores del ser y que culmina en la identidad con el Tao, es decir, en la condición de Cheun-jen u Hombre trascendente (34).
A la hora de construir una alternativa a la pseudociencia del mundo moderno, la respuesta de la ciencia tradicional auspiciada por el maoísmo pone las condiciones favorables para la realización del aspecto iniciático inscrito en las artes y en las profesiones. En el caso de la medicina, la acupuntura reivindicada por la revolución maoísta, pone en su lugar las bases del dicho tadicional: "Cura te ipsum".
NOTAS
1) Mao-Tse-Tung, "Sobre la contradicción".
2) Idem.
3) Julius Evola, "Introducción al Tao-Te-King".
4) René Guènon, "La Gran Triada".
5) Mao Tse-Tung, op. cit.
6) Lao-Tse, "Tao-Te-King"
7) Julius Evola, op.cit.
8) René Guènon, op.cit.
9) Mao-Tse-Tung, "¿Dónde están las ideas justas?"
10) Mao-Tse-Tung, "Discurso del 16 de septiembre de 1949".
11) Decisiones del C.C. del P.C.CH., agosto 1966.
12) Cornelio Z. Codreanu, "Guardia de Hierro".
13) Oswald Spengler, "La Decadencia de Occidente".
14) Esta es la tesis sostenida por Karl Dyrssen, que en su libro "Die Botschaft des Ostens", escrito en 1933, auspiciaba la revuelta de los campesinos en nombre del "socialismo prusiano", que habría liberado completamente a Alemania del capitalismo burgués. En términos generales, es la tesis de todos los nacional-bolcheviques, no sólo de Alemania, sino de muchos más países europeos.
15) Lin Piao, "Vida y victoria de la guerra popular".
16) Op. cit.
17) Giorgio Freda, "Dos cartas contracorriente". A propósito del rol del campesinado en el nuevo orden chino, el autor escribe: "¿Se pueda negar que la fórmula -o mejor, la palabra de orden- de Lin Piao, articulada en la lucha del "campo contra la ciudad", no sugiere la exigencia homóloga indicada por Spengler, y que ciertos relieves del "paisaje" chino actual no indican (por su régimen de condiconalidad histórica y otras razones diversas) líneas afines a las que, en Europa, supo expresar, por ejemplo, el prusianismo?".
18) Salvatore Pellegrino, "Epoca", nº 834.
19) Lamberti Sorrentino, "Tempo Ilustrato", nº 45.
20) Lin Piao, op.cit.
21) Lamberti Sorrentino, op. cit.
22) Mao-Tse-Tung, "Sobre el gobierno de coalición".
23) Mao-Tse-Tung, "La situación actual y nuestros enemigos".
24) Mao-Tse-Tung, "Sobre el gobierno de coalición".
25) Julius Evola, "Los hombres y las ruinas".
26) Mao-Tse-Tung, "Los problemas de la guerra y de la estrategia".
27) Mao -Tse-Tung, "Intervención en la conferencia de Yenan sobre problemas de la literatura y arte".
28) Pravda, 2 agosto 1946.
29) Adriano Romualdi, "Platón".
30) Mao-Tse-Tung, op.cit.
31) Muchas de las poesías escritas por Mao nacieron en la experiencia del combate, y en ella se revela una visión del mundo no profana, sino, si así podemos decirlo, tradicional; como la poesía "Los Inmortales", donde de dos héroes revolucionarios se afirma que no están muertos, sino que han conquistado la inmortalidad y se encuentran en el Cielo, entre los dioses.
32) Comentario en un libro sobre acupuntura de la Universidad de Pequín, 1972.
33) Idem.
34) Tullio Masera
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