Mensaje a los Argentinos del año 2000
General Juan Domingo Perón

En el año 1950 durante el segundo mandato del General Perón, este dejo definido su pensamiento para las generaciones futuras en un mensaje llamado: Mensaje a los jóvenes del año 2000, dicho legado, escrito de puño y letra por el propio Perón, fue sepultado de bajo de la pirámide de mayo , monumento histórico que se halla en la plaza del mismo nombre, frente a casa de gobierno, esto fue llevado a cabo, como acto oficial de gobierno delante de las mas importantes autoridades, y debía ser desenterrado en el año 2000.Una vez derrocado el gobierno peronista, el nuevo gobierno se encargo de hacer desaparecer dicho mensaje, pero el propio Perón que lógicamente contaba con una copia se ocupo de su posterior divulgación, lo mas importante de todo esto, es el contenido de dicho mensaje que no fue escrito para aquel momento, sino para los hombres del nuevo milenio, la lectura del mismo demuestra dos cosas fundamentales la primera la vigencia del pensamiento peronista mas allá del paso del tiempo y la segunda que nada tiene que ver lo que Perón proponía para el cambio de siglo como idea politica, con lo que el actual gobierno y la actual dirigencia propone y adopta en nombre del peronismo.

Jóvenes Argentinos:

La juventud argentina del año 2000 querrá volver sus ojos hacia el pasado y exigir a la historia una rendición de cuentas encaminada a enjuiciar el uso que los gobernantes de todos los tiempos han hecho del sagrado deposito que en sus manos fueron poniendo las generaciones precedentes y también si sus actos y sus doctrinas fueron suficientes para llevar el bienestar sus pueblos y para conseguir la paz de las naciones.

Por desgracia para nosotros, ese balance no nos ha sido nada favorable. anticipémonos a el, para que conste al menos nuestra buena fe y confesémonos lealmente que ni los rectores de los pueblos ni las masas rígidas, han sabido lograr el camino de la felicidad ni individual ni colectiva.

En el transcurso de los siglos, hemos progresado de manera gigantesca en el orden material y científico y si cada ida que se avanza en la limitación del dolor, es solamente en su aspecto físico, porque en el moral el camino recorrido ha sido pequeño.

El egoísmo muchas veces ha regido muchas veces los actos de gobierno y no es el amor al prójimo, ni siquiera la comprensión o la tolerancia, lo que mueve las determinaciones humanas.

Esa acusación resulta aplicable a los pueblos como a los individuos. Cierto es que en uno y en otro se dan ejemplos de altruismo, pero como hechos aislados de poca o ninguna influencia en la marcha de la humanidad. Es cierto que en ocasiones parece que se ha dado un gran impulso en favor de los nobles ideales y de las causas justas, pero la realidad nos llama así y nos hace ver que todo era una ilusión. Apenas terminada la guerra, ponemos nuestras esperanzas en que ha de ser la ultima, porque las diferencias entre las naciones se ha de resolver por la vía del derecho aplicado por los organismos internacionales. Pocos años batan para demostrarnos con un conflicto bélico de mayores proporciones el tremendo error en el que habíamos ciado. Hasta el aspecto caballeresco de las batallas se ha perdido y hoy vemos con el corazón estremecido como al cabo de veinte siglos de civilización cristiana, caen en la lucha niños, mujeres, y ancianos.

Apenas un conflicto social ha sido resuelto, vemos asomar otro de grandes proporciones, no siempre solucionados por las vías de la inteligencia y de la armonía, sino por la coacción estatal o de las propias partes contendientes mas fuertes, no el de mejor derecho.

Frente a esta lamentable realidad ¿de que han servido las doctrinas políticas, las teorías económicas y las lucubraciones sociales¿ Ni las democracias ni las tiranías, ni los empirismos antiguos, ni los conceptos modernos han sido suficientes para aquietar las pasiones o para coordinar los anhelos. La libertad misma queda reducida a una hermosa palabra de escaso contenido, pues cada cual la entiende y la aplica según su propio beneficio. El capitalismo se vale de ella, no para elevar la condición de los trabajadores procurando su bienestar sino para deprimirles y explotarles. Los poseedores de la riqueza no quieren compartir con los desposeídos sino acumularla y monopolizarla. E inversamente, los falsos apóstoles del proletariado quieren la libertad, mas para usarla como un arma en la .lucha de clases que para obtener lo que sus reivindicaciones tengan de justas.

No ha empezado a alborear el liberalismo económico cuando para impedir sus abusos tiene el estado que iniciar una intervención cada dia mas intensa a fin de evitar el daño entre las partes y el daño a la colectividad. Pero tampoco su intervencionismo constituye remedio eficaz porque, o es partidista, o trata de anular las libertades individuales y con ella la propia persona humana.

El mundo ha fracasado. Mas ese fracaso, será tan absoluto que no deje un mínimo resquicio a la esperanza. Posiblemente podamos mantener el optimismo con la ilusión de que el avance de la humanidad hacia su bienestar es tan lento que no lo percibimos, pero de cada evolución queda una partícula aprovechable para el mejor desarrollo de la humanidad. El avance es invisible y esta oculto por sus propios vicios, a que antes he aludido, pero por eso no deja de existir.

Se haría mas perceptible si cada uno de nosotros se despojara de algo propio en beneficio de sus semejantes, si tratase de dirimir las disputas con la razón y no con la violencia. Dentro de mis posibilidades así he procurado hacerlo y en este sentido he orientado mi labor gobernante. Válgame por lo menos la intención y sea ella la que juzguen mis críticos del porvenir.

La humanidad debe comprender que hay que formar una juventud inspirada en otros sentimientos, que sea capaz de realizar lo que nosotros no hemos sido capaces. Esa es la verdad , es la amarga verdad que la humanidad ha vivido y es también la verdad mas grande que en estos tiempos debemos sustentar sin egoísmos, porque estos no han conducido mas que ha desastres.

En nuestra querida Argentina el panorama descripto se ha sentido sin ser cruento, pero en el orden general los hechos prueban que ha sido el acierto la resolución ha precedido nuestra realidad. La independencia política que heredamos de nuestros mayores, hasta nuestros días no había sido efectivisada por la independencia económica, que permitiera decir con verdad que constituimos una nación socialmente justa, económicamente libre, y políticamente soberana.

Por eso nosotros hemos luchado sin descanso para imponer la justicia social que suprimiera la miseria en medio de la abundancia; por eso hemos declarado y realizado la independencia económica que nos permitiera reconquistar lo perdido y crear una argentina para los argentinos y por eso nosotros vivimos velando para que la soberanía de la patria sea inviolable e inviolada mientras allá un argentino que quiera imponer su pecho al avance de toda potencia extranjera , destinada a menguar el derecho que cada argentino tiene de decidir por si dentro de las fronteras de su tierra.

Contra un mundo que ha fracasado, dejamos una doctrina justa y un programa de acción para ser cumplido por nuestra juventud esa será su responsabilidad ante la historia.

Quiera dios que ese juicio le sea favorable y que al leer este mensaje de un humilde argentino, que amo a su patria y trato de servirla honradamente, podíais, hermanos del año 2000, lanzar vuestra mirada sobre la gran argentina que soñamos, por la cual vivimos luchamos y sufrimos.

Juan Domingo Perón


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