EN LAS GARRAS DEL "IMPERIO"
La CIA y el gobierno invisible de los Estados Unidos
 

Desestabilizar naciones y Estados, derrocar gobiernos, planificar y ejecutar asesinatos, encarcelamientos, torturas, desapariciones de líderes políticos, sindicales, sociales, de intelectuales y hasta de religiosos cuesta mucho dinero tanto como practicar el terrorismo de Estado en contra de otros Estados y pueblos u organizar actos de sabotaje, chantajes y sobornos a civiles, militares y policías.

Violar los derechos humanos, provocar genocidios, imponer bloqueos, burlarse de elementales principios del derecho internacional y aparecer ante los ojos del mundo como guardián de las libertades, de las democracias y de los derechos humanos cuesta mucho dinero. Cometer toda clase de crímenes incluso de lesa humanidad y quedar impunes cuesta mucho dinero tanto como crear, organizar y movilizar fuerzas de intervención en cualquier parte de la Tierra o mantener bases militares regadas por los cinco continentes, en mares e islas.

Los Estados Unidos poseen los recursos económicos, tecnológicos, fuerzas militares, aparatos de inteligencia y entre ellos la CIA para realizar esta clase de operaciones criminales, con el agravante de que nuestros pueblos latinoamericanos pagan la carrera armamentista, las intervenciones armadas y los crímenes del imperio para "salvarnos de la barbarie, del caos, de la anarquía".

Nosotros los pobres, subdesarrollados, inferiores, pagamos el precio de ser subordinados y subyugados por la primera potencia imperial, elevada a esa categoría con nuestras lágrimas, sudor, sangre, con nuestros muertos y heridos, con nuestros torturados y desaparecidos. Pagamos para que nos asesinen, nos neocolonicen, nos saqueen y depreden nuestros recursos naturales y humanos. ¿Nosotros el pueblo? No, nunca, jamás. Nosotros es un decir, ya que en realidad quienes son aliados, cómplices y encubridores de los crímenes del imperio son nuestras clases dominantes, dirigentes, gobernantes.

Nosotros, las mayorías silenciosas sólo somos víctimas de la iniquidad del sistema, de las acciones del imperio, de las operaciones "secretas" de la CIA. Somos víctimas de nuestros dirigentes políticos, económicos, sociales, culturales, de nuestros Jefes de Estado y Gobierno, de autoridades civiles y militares que consciente o inconscientemente sirven a los intereses del imperio y en su defensa, de cuando en cuando nos masacran, porque aprendieron de sus amos, que la rebeldía y lucha patriótica de los pueblos, suele ahogarse en sangre. La experiencia de América Latina en este tipo de ahogamientos es larga, abundante, nauseabunda y audazmente incrementada por la CIA, que es el brazo armado y clandestino del imperio que posee todos los recursos para dominarnos.

Para cumplir el mandato terrorista de los Estados Unidos, la CIA cuenta con un presupuesto que bordea los 4 mil millones de dólares anuales y posee una nómina de unos 20 mil empleados operativos o técnicos diseminados por el mundo. Es la agencia más importante de espionaje e información y pese a formar parte de la denominada Comunidad de Inteligencia de los Estados Unidos, se rige por un estatuto administrativo independiente y sólo responde al Consejo USA de Inteligencia ( USIB ) y por su intermedio al Comité de Seguridad Nacional (NSC ) que es el órgano decisorio y canalizador de toda la información destinada al Presidente.

El Comité de Inteligencia de la Junta de Seguridad Nacional planifica y ordena los trabajos que debe ejecutar la CIA, recepciona informes y evalúa resultados. Por decisión del NSC integrado por la "clase superior" y la élite gobernante y dirigente, la CIA está autorizada para desarrollar sus labores en coordinación con otras agencias: Federal Buró de Investigaciones -FBI- la Agencia de Inteligencia del Departamento de Defensa, la Agencia Nacional de Seguridad, el DEA, el S DIR B u Oficina de Información e Investigación del Departamento de Estado, la Comisión de Energía Atómica e incluso mantiene relaciones con el Departamento del Tesoro. No es casual que las demás agencias -en múltiples ocasiones- trabajen bajo las órdenes de la CIA.

Esta tenebrosa organización de espionaje, revestida de poderes casi omnímodos, otorgados por la clase dominante de los Estados Unidos y casi siempre con la complicidad de los gobiernos, ejércitos y policías nacionales, actúa abiertamente en nuestra América Latina.

No existe país latinoamericano que no haya sufrido la trágica siembra de terror, muerte y destrucción a manos de los agentes de la CIA. Miles de hombres, mujeres y niños han sido perseguidos, torturados, encarcelados, asesinados o desaparecidos en ciudades y campos, montañas, valles y selvas, ríos y mares; desde México hasta la Patagonia y en toda el área del Caribe, con el propósito de preservar los intereses de los Estados Unidos, salvaguardar los negocios de los capitanes de la industria y el comercio e imponer el " destino manifiesto" o " sueño americano".

Manifiestos o sueños que no pueden ser interrumpidos, intranquilizados y peor, desestabilizados por los subversivos, por los comunistas y socialistas, por los revolucionarios que piensan en utopías tales como la justicia social y económica, la libertad, independencia y soberanía para sus pueblos, Estados y naciones.

Para someter a los pueblos latinoamericanos al designio de los Estados Unidos: neocolonización y neodependencia económica, política, social, militar, cultural y científico-técnica, fueron ideados programas de "asistencia y ayuda" y doctrinas de dominación que se ejecutan fielmente por parte de embajadas, consulados, agencias gubernamentales, ONGs USA, agregadurías militares, sectas religiosas, agencias de información y prensa, FMI, BM, AID, BID, BIRF, OEA, TIAR, JID, cuerpos de paz, planes de estudio y becas para civiles y militares y la infaltable CIA que tiene objetivos específicos:

1.- Asesorar-aconsejar al NSC ( Junta o Comité Nacional de Seguridad de los Estados Unidos ) en todos los asuntos relacionados con actividades de inteligencia e información -espionaje- de departamentos gubernamentales y agencias encargados de la seguridad nacional.

2.- Formular recomendaciones al NSC para la coordinación de las diversas actividades de espionaje tanto al interior de los Estados Unidos como en el extranjero.

3.- Recopilar, relacionar y evaluar datos e informaciones de espionaje con referencia a la seguridad nacional.

4.- Servir como canal para la diseminación apropiada de los datos e informaciones al interior del gobierno o para uso de las demás agencias de la Comunidad de Inteligencia.

5.- Desarrollar en beneficio de las agencias de inteligencia existentes, los servicios de interés común que el NSC determine que pueden ser más eficientes, si son ejecutados por la CIA.

6.- Llevar a cabo otras funciones y deberes referidos a tareas y datos de espionaje que afecten a la seguridad nacional como los que puede indicar de tiempo en tiempo el NSC. (1)

Desde 1947, año en el que fue fundada la CIA hasta el presente, se ha convertido en la agencia de espionaje y contraespionaje más terrorífica y todopoderosa de la historia de los Estados Unidos.

Su poder proviene de la clase dominante, de la clase superior y elitista compuesta por los empresarios del complejo industrial-militar, los financieros y banqueros, los multimillonarios con negocios e intereses económicos en los Estados Unidos y en el extranjero, ya sean republicanos o demócratas, pues los dos partidos que se alternan en el poder tienen similar objetivo: La dominación mundial y la CIA es el brazo ejecutor de esa política que atenta a la dignidad de pueblos y naciones, ofende a los derechos esenciales del hombre, viola los principios del derecho internacional y hace escarnio de la libre autodeterminación, soberanía e independencia de los Estados.

La CIA sólo es controlada por los miembros de la clase superior a través del rol que desempeñan como parte integrante de la élite en el poder. "La CIA es el elemento principal en un "gobierno invisible dentro del poder ejecutivo..." (2). Los periodistas norteamericanos Wise y Ross consideraron que es la agencia que ejecuta las políticas de los Estados Unidos en la Guerra Fría (3) y desintegrada la Unión Soviética continúa con ese objetivo para controlar a los comunistas que aún quedan en la ex-URSS, los países del Este de Europa y en el resto del mundo.

La CIA "es el núcleo de una organización que incluye otros servicios de información, así como grandes empresas, fundaciones caritativas secundarias y algunas universidades e institutos universitarios. Este "gobierno invisible" estuvo encabezado por el " Special Group " o el "54/12 Group ", que se encargaba de trazar la política de espionaje. El Special Group, con su cuartel general en el "Situtation Room " (Cuarto de la Situación), en las profundidades de los sótanos de la Casa Blanca, no incluye ni siquiera al Vicepresidente... " (4). Este grupo especial está integrado por personalidades que representan a la clase superior y a las élites del poder económico y político.

Este Grupo Especial fue creado en 1956 en calidad de subcomité interministerial del SNC. Su principal objetivo era "dirigir desde el punto de vista político y aprobar las operaciones secretas del "aparato de inteligencia", y realizar también un análisis general de esa actividad en interés de los EE.UU. En la época del presidente Eisenhower, el Grupo Especial fue rebautizado como Grupo 54-12 y más tarde, en 1964, se le dio el nombre de "Comité 303". A partir de 1970 este grupo empezó a conocerse como "Comité 40". Su nombre variaba con la llegada de una nueva administración o cuando de repente la opinión pública conocía de la existencia de esta organización supersecreta". (5) A mediados de la década del 70, el "Comité 40" fue transformado en un nuevo Comité denominado Grupo Consultivo. Este cambio se debió a que el famoso "Comité 40" ya había sido descubierto por la opinión pública estadounidense e internacional y condenado por su participación en una serie de actividades delictivas de la CIA.

Cualquiera que sea el nombre del "Comité 40" tiene un preponderante papel dentro de los organismos de inteligencia USA ya que le "correspondía efectuar el control de los programas de las operaciones secretas, examinaba sus objetivos, definía si los métodos y vías trazadas garantizarían el éxito de las misiones planteadas, valoraba el grado de probabilidad de llegar al triunfo, al mismo tiempo decidía si estas misiones tenían un "carácter aceptable" y si se correspondían con los "intereses nacionales"". (6)

Además, el Special Group alcanzó un extraordinario poder de decisión en la política exterior del Gobierno Federal puesto que por su control pasaban las asignaciones económicas para las operaciones secretas de la CIA en el extranjero, fondos de carácter reservado (Top Secret) que jamás debían estar bajo el control de ningún organismo gubernamental, ni siquiera del Congreso de los Estados Unidos. La CIA siempre dispuso de cuantiosos recursos económicos en dólares que cambiados en mercados negros de los países "enemigos" servían precisamente para desestabilizarlos, socavar sus sistemas de gobierno y derrocarlos.

Desde su fundación, la Agencia Central de Inteligencia ha sido dirigida por miembros de la llamada clase superior de los Estados Unidos y por los nominados para conformar las élites gobernantes que no necesariamente pertenecen a la clase superior, pero que se identifican con ella por la ideología que asumen y por ser obsecuentes servidores de esa clase.

El primer Director de la CIA fue el Contralmirante Roscoe H. Hillenkoetter. El segundo fue el General Walter Beddell Smith, ex-jefe de Estado Mayor del general Eisenhower y ex-embajador en la Unión Soviética. Luego vinieron Allen Dulles, hermano del John Foster Dulles. Allen había sido figura prominente de la CIA desde su fundación y destacado agente de la OSS, asentado en Suiza durante la Segunda Guerra Mundial y fue Director de una Corporación bancaria.

Kennedy nombró a John McCone, un católico multimillonario de Los Angeles como director de la CIA y el Presidente Johnson designó director de la Agencia al Almirante retirado William Raborn, quien fue Vicepresidente de Aerojet General Corporation de Los Angeles. Entre otros destacados directores de la CIA está George Bush, quien llegó a ser Presidente de los Estados Unidos.

Los directivos de la CIA siempre han estado vinculados a las grandes empresas y consorcios norteamericanos. Frank Wisner, Subdirector de la Agencia, fue millonario y accionista de "Carter, Ledyard & Milburn", una compañía de abogados de Wall Street y de esa misma firma salió William Jackson, otro subdirector, accionista de muchas empresas industriales, bancarias y financieras. McDonnell, presidente de "Manufactures Capital Corporation" y Walter Wolf, vicepresidente de dos bancos neoyorquinos fueron subdirectores de la CIA. "Robert Amory, miembro de la directiva de la "United Fruit" estuvo al frente del directorio de inteligencia. Loftus Becker y su suplente trabajaban en Wall Street, en la "Cahill, Gordon, Reindel & Oil Company", Jhon McCone tenía acciones de la "Standard Oil of California" por un millón de dólares y fue director de la CIA.

La dirección de la CIA mantiene estrechos contactos con el Consejo del Business, cuyos miembros son propietarios de algunas de las corporaciones más importantes de los Estados Unidos y representantes de los Rockefeller, los Rothschild, los Mellon, los Whitney y otros..." ( 7 )

Otros directores de la CIA, vinculados a las grandes empresas y capitales norteamericanos fueron William Casey que poseía una fortuna superior a los 9.6 millones de dólares o William Webster, un fanático de la Doctrina de la Seguridad Nacional y de los designios neoglobalistas de los Estados Unidos y Richard Helms, diplomático y antes que nada hombre de negocios vinculado a los intereses de la clase superior. La CIA está bajo las órdenes directas de la Casa Blanca y del Presidente de los Estados Unidos. Siempre, en su calidad de miembro de la clase superior y dirigente de la élite en el Poder, el Presidente no desconoce ninguno de los pasos o actividades de la CIA que hayan sido decididos previamente por el NSC y el Special Group. La CIA no puede ser o autoproclamarse como "un Gobierno Invisible" o como una especie de Estado dentro del Estado, porque esa situación es tan sólo un mito difundido por la propaganda, ya que en su esencia es un arma secreta, mortal, subversiva y desestabilizadora de los Estados Unidos; es decir de su clase superior y por tanto "la CIA actúa bajo dirección del Presidente de los Estados Unidos o del Consejo de Seguridad Nacional" y la "CIA realiza acciones especiales con el visto bueno del Presidente", según se afirmaba en la guía especial de los Estados Unidos de 1982-1983. El New York Times Magazine escribía: "Todos los directores de la CIA están protegidos por los presidentes a los que sirven. Ningún director de la CIA puede desobedecer las instrucciones del Presidente..."

Pero el "gobierno invisible" existe y está conformado por los magnates y multimillonarios que son los que realmente gobiernan a los Estados Unidos y si por contradicciones propias de clase, un presidente llega a ser indeseable o resulta alguna especie de peligro para los intereses de la clase superior, simplemente lo eliminan como ocurrió con Kennedy o dejan que sea destituido como en el caso Nixon. Cierto que la CIA recibe órdenes del Presidente pero directamente está controlada por la clase superior y las fuerzas de élite en el poder.

Cualquier análisis de las intrigas y actividades de la CIA concluirá que es una Agencia encargada de cumplir el rol de guardián de la clase superior norteamericana, que es la que la controla por intermedio de sus representantes. Por eso, la misión básica de la CIA es ejecutar todas las acciones legales o ilegales, encubiertas, clandestinas, directas, indirectas o públicas -en países débiles o con gobiernos complacientes o serviles a los USA-, tendentes a defender y salvaguardar los intereses expresos o manifiestos de la clase gobernante o de la élite en el poder.

Esta situación ha conducido a valorar las actividades de la CIA como sinónimo de heroísmo al estilo norteamericano a la vez que ha sido coronada con aureolas de misterio y guardado secretos de sus acciones criminales e intervencionistas en América Latina y el Caribe, en Africa, Asia y Europa.

G. William Domhoff, en su obra : ¿Quién gobierna Estados Unidos?, con el propósito de demostrar el control que ejerce la clase superior, que conforma el gobierno invisible de los Estados Unidos y que actúa sobre la CIA, se refiere a la crisis de los cohetes nucleares instalados por la Unión Soviética en Cuba en 1962. Naturalmente que el "descubrimiento heroico" de esos cohetes es atribuido a la CIA.

El autor mencionado afirma que el círculo más íntimo de la élite del poder durante la administración Kennedy, que se reunió para decidir qué hacer durante la crisis de Octubre, estuvo integrado por los siguientes personajes:

John F. Kennedy, Presidente, rama de Boston de la clase superior.

Robert F. Kennedy, Fiscal General, rama de Boston de la clase superior.

Lyndon Johnson, Vicepresidente, representante de los intereses petroleros texanos.

Dean Rusk, Secretario de Estado, ex-presidente de la Rockefeller Foundation.

Robert McNamara, Secretario de Defensa, ex-presidente de la Ford Motor Company.

Douglas Dillon, Secretario del Tesoro, rama de New York de la clase superior.

Roswell Gilpatric, Secretario Delegado de Defensa, rama de New York de la clase superior.

McGeorge Bundy, Asesor Presidencial, rama de Boston de la clase superior.

Adlai Stevenson, diplomático de la ONU, rama de Chicago de la clase superior.

John McCone, director de la CIA, rama de Los Angeles de la clase superior.

Dean Achenson, ex Secretario de Estado, rama oriental de la clase superior.

Robert Lovett, ex Secretario de Defensa, rama de New York de la clase superior y miembro de Brown Brothers, Harriman.

Maxwell Taylor, general, Asesor Militar del Presidente, más adelante Presidente de los Jefes del Estado Mayor Mixto.

Marshall S. Carter, Comandante General, Director Delegado de la CIA.

George Ball, Subsecretario de Estado, empleado de muchos años del Departamento de Estado, no perteneciente a la clase superior.

Edwin M. Martin, Asesor del Secretario de Estado para Asuntos de la América Latina, no perteneciente a la clase superior y presente solamente porque la crisis ocurría en América Latina.

Theodore C. Sorensen, redactor de los discursos y asesor del Presidente, de Nebraska. (8)

Según el autor y otros sociólogos norteamericanos, la clase superior de los Estados Unidos es la clase de los multimillonarios que constan en la lista anual de la publicación especializada Social Register.

Si es esta clase social, económica y política la que ejerce control sobre la CIA, fácil es deducir que esa agencia del crimen, el terror y la muerte, defenderá los intereses de esa clase que ha llegado a convertirse en el verdadero e invisible gobierno de los Estados Unidos; en otras palabras, un poder real, concreto y efectivo dentro del poder que ejerce el Gobierno Federal, aparentemente compartido por el Congreso.

"La relación entre los conceptos de "clase gobernante" y "élite del poder" es perfectamente clara, pero es cierto asimismo que puede producirse confusión al respecto, a menos que se los compare y se los contraponga. Repitámoslo: la "clase gobernante" se refiere a la clase social superior que posee una cantidad desproporcionada de la riqueza del país, recibe una parte desproporcionada del ingreso anual del país, y proporciona una cantidad desproporcionada de miembros a los cargos del gobierno. Sin embargo, puede ocurrir que algunos de los miembros de este grupo no se ocupen de otra cosa que de criar caballos, asistir a las carreras de galgos o codearse con la nata de la colonia extranjera. La "élite del poder", por otra parte, comprende a todos aquellos que ocupan cargos de mando en instituciones controladas por miembros de la clase superior (gobernante). Todo miembro de la élite del poder podrá pertenecer o no a la clase superior. Lo importante es si la institución a la que sirve está o no regida por miembros de dicha clase..." (9)

La cita que hemos transcrito demuestra que para ser miembro de la clase superior norteamericana se requiere ser hombre de empresa, controlar las industrias o las financieras, los sistemas de producción y los mercados, los bancos y comercios de importación y exportación; y en especial controlar el complejo industrial-militar o poseer las compañías escogidas por el Departamento de Defensa para fabricar y producir todo tipo de armas. Naturalmente que el Departamento de Defensa está bajo el control de la misma clase superior.

Esta clase superior gobierna al Ejecutivo y al Legislativo; a los militares, políticos, diplomáticos, abogados, periodistas y es propietaria o accionista de las principales cadenas de radio y televisión, de las agencias transnacionales de prensa y de los más influyentes periódicos y revistas.

Ejerce férreo control sobre la "comunidad de inteligencia" y en especial sobre la CIA. La clase superior es el verdadero gobierno de los Estados Unidos y es esa clase bucanera o pirata la que depreda los recursos humanos y naturales de América Latina por el consentimiento de sus gobernantes corruptos que se rindieron ante el dios dólar o por la fuerza de los cañones o las intrigas criminales de la CIA.

Los documentos secretos hechos públicos por orden de la Casa Blanca llegaron a revelar parte de las intrigas criminales de la CIA en América Latina y en algunas regiones del mundo. Muchos políticos considerados indeseables por los Estados Unidos han sido cobardemente asesinados, varios gobiernos no obedientes a los dictados de los Estados Unidos o que han sido considerados peligrosos para los intereses norteamericanos; es decir para los negocios de los magnates de la industria, el comercio y las finanzas, han sido derrocados luego de recibir las órdenes secretas del Consejo de Seguridad Nacional de los Estados Unidos, ejecutadas bajo la denominación genérica: "Operaciones secretas".

"Operaciones Secretas" puede definirse a lo que "abarca todo tipo de actividad que lleve a efecto, o apruebe el Gobierno de los Estados Unidos contra Estados o grupos de Estados enemigos de modo que no se sepa que el Gobierno de Estados Unidos, es el promotor, y la responsabilidad por la cual, en el caso de que se denuncie, éste pueda negar verosímilmente hasta el fin. Las operaciones secretas preventivas ( sabotajes, destrucciones, etc.), labor subversiva contra otros países ( en particular la ayuda a la resistencia clandestina ) y el apoyo de los grupos anticomunistas en los países del mundo libre que están bajo amenaza".(10)

Nadie puede siquiera sospechar que el Gobierno de los Estados Unidos dictó las órdenes pertinentes, aprobó los planes y dijo: Ejecútese y nadie puede jamás afirmar ni probar que los Estados Unidos y su Gobierno conocieron de esos planes. Esta es la premisa básica de las "operaciones secretas " y bajo ellas, la primera potencia mundial se ha ensañado contra América Latina, su patio trasero y El Caribe, su lago privado.

Bajo responsabilidad de la CIA y de su directorio de inteligencia está el procesar datos e informaciones provenientes de fuentes públicas o abiertas o de las remitidas por sus agentes desde diferentes partes del mundo y en especial de las zonas en conflicto y mucho más si esos conflictos podrían eventualmente desembocar en potenciales peligros para los "intereses norteamericanos" que no son otros que los intereses económicos de la clase superior. Este es el principio rector que ha "justificado" el desenfadado y cínico intervencionismo yanqui en toda la América Latina y no la tan propagandizada defensa de la libertad y la democracia; pues al terminar el siglo XX, los pueblos de América Latina no son libres ni democráticos, sino más neocolonias y más neodependientes de los Estados Unidos de Norteamérica. Y esta es su tragedia históricamente concretada por los vendepatrias de todos los tiempos, por los obsecuentes servidores de las multinacionales, por los caciques con alma colonial, por los dictadores civiles y militares que traicionaron a sus pueblos, por los gorilas nacidos de las derechas económicas y políticas, por las oligarquías surgidas de las burguesías reaccionarias y recalcitrantes que no tienen más bandera que el dólar ni más patria que el reino de los negocios. Al fin "the business are business" y la CIA hace su negocio redondo por la complicidad de las clases superiores elitistas y gobernantes-dominantes de nuestra América Latina y El Caribe, con excepción de Cuba, la Isla de la libertad y la esperanza desde 1959 y por esta simple razón de ser libre, Cuba está en la mira de la CIA, de los gobiernos norteamericanos; es decir de su clase superior.

Para cumplir con los designios de dominación mundial, la CIA ejecuta diversidad de acciones como la elaboración del "National Intelligence Daily" que es un boletín con una tirada diaria que oscila entre 60 y 200 ejemplares debidamente numerados con información sintética que contiene el registro de los principales acontecimientos políticos y económicos ocurridos en el mundo. El ejemplar número uno es entregado al Presidente de los Estados Unidos, que si requiere ampliación de alguna información la solicita al Director de la Agencia o al enlace permanente de la CIA, acreditado a la Casa Blanca.

Quizá el departamento de mayor relieve y trascendencia de la CIA, sea el denominado Directorio de Operaciones que es el encargado de reclutar agentes en el extranjero y en el interior de los Estados Unidos. Este directorio es el que mantiene contacto directo con todos los agentes a través de la recepción permanente de informaciones y, en base a ellas, resuelve las tareas de espionaje y contraespionaje y la ejecución de las tétricas operaciones secretas que asolan a buena parte del mundo, con mayor poder de destrucción que las siete plagas de Egipto en su conjunto.

El Directorio de Operaciones funciona sobre la base de seis divisiones territoriales diseñadas para actuar en todo el planeta. La principal de ellas se ocupaba del bloque soviético en los tiempos de la guerra fría y ante la perspectiva real del triunfo de las fuerzas de izquierda, una vez que ha pasado la "fiebre capitalista", no hay razón para suponer que Rusia y Europa del Este sigan siendo el objetivo número uno de la CIA. Por razones ideológicas y hasta por cálculo semántico, los comunistas, los socialistas, los nacionalistas, los revolucionarios de América Latina y el mundo son y serán los enemigos de la CIA, a los que debe destruir, al precio que sea necesario.

El Directorio de Operaciones actúa con varias direcciones funcionales dedicadas al contraespionaje, a operaciones secretas, a servicios técnico-operativos, información y contrainformación. Para la ejecución de estas actividades, el directorio cuenta con unos siete mil agentes especializados en cada área. Se calcula que por lo menos cuatro mil de ellos realizan el trabajo sucio en diversos países de los cinco continentes, de manera encubierta y clandestina, a fin de obtener resultados en la planificación, desarrollo y ejecución de las operaciones secretas, que en realidad son operaciones subversivas y desestabilizadoras.

Es una falacia difundida por los EE.UU. el considerar que la CIA actúa a espaldas de la Casa Blanca, del Departamento de Estado o del Congreso que pretende condenar las operaciones secretas de la Agencia, en cada ocasión en que la opinión pública expresa su repudio a las operaciones secretas que son en el fondo y en la forma, crímenes de lesa humanidad y brutal intervencionismo perpetrados contra pueblos y naciones a través de sabotajes y actos terroristas con el propósito de imponer la política imperialista en nuestra región. La CIA es el instrumento dócil de los sueños de dominación de la clase superior, gobernante y elitista. Esta clase es la que elevó a categoría de política internacional, el terrorismo de Estado que burla elementales principios del derecho internacional, en aras de una supuesta defensa de la democracia y siempre en defensa de los "sagrados intereses norteamericanos".

En Latinoamérica, la CIA ha sido y es fiel ejecutora de las políticas intervencionistas desatadas por el imperio. No ha habido acontecimiento represivo en contra de nuestros pueblos en el que la Agencia no haya actuado bajo las órdenes del Gobierno USA a tal punto que bien se puede afirmar que la CIA es el principal Departamento que la clase gobernante utiliza para sus fines de explotación neocolonial. Los agentes de la CIA -con la complicidad de gobiernos locales y complacencia de las derechas y de la burguesía- han penetrado fácilmente en todas las actividades sociales, políticas, económicas, militares y policiales latinoamericanas. Han intervenido y reclutado agentes en las funciones legislativas y jurisdiccionales, en los organismos gubernamentales, en las fuerzas armadas y de policía, en los gremios industriales y comerciales, en bancos y financieras, en organizaciones populares y en iglesias, en sindicatos y centrales obreras, en organizaciones campesinas, en institutos educativos y universidades, en medios de comunicación y gremios periodísticos, en partidos políticos e iglesias y en fundaciones aparentemente inocentes. La CIA ha financiado, entrenado, organizado y dirigido a grupos contrarrevolucionarios, a escuadrones de la muerte, a mercenarios de la peor calaña, que generalmente integran las bandas paramilitares que han cometido y cometen los más execrables crímenes a lo largo y ancho de Latinoamérica.

La CIA es el principal instrumento de los Estados Unidos para realizar todo tipo de terrorismo y sabotajes en territorios extranjeros. A estos actos se denominan "operaciones secretas". El informe difundido en 1975 por la Comisión Especial del Senado norteamericano, encargada de investigar las actividades de los organismos de la comunidad de inteligencia, denominada: "Acusaciones de conspiraciones con el objeto de asesinar a personalidades de Estados extranjeros" afirmó que las "operaciones secretas constituyen un tipo de actividad dirigida a contribuir al logro de los fines políticos externos de aquel país que recurra a ellas, y a ocultarlas para permitir que este país se desentienda verosímilmente de la responsabilidad por dichas operaciones".

Esta curiosa forma de definir las operaciones secretas, descubre la verdadera intencionalidad de los Estados Unidos que se arrogan el derecho a organizar el terrorismo internacional, incluidos los asesinatos de estadistas o gobernantes molestos e indeseables para los propósitos yanquis. (11 )

En el citado informe se menciona una serie de operaciones secretas desarrolladas por la CIA en América Latina: "Entre los años 1960-1965, la CIA ha participado por lo menos en ocho complots que tenían por objetivo el asesinato de Fidel Castro...En estas conspiraciones fueron empleados representantes del hampa norteamericana y cubanos enemigos de Fidel Castro a quienes Estados Unidos prestó ayuda material y estimuló..." El Informe de esa Comisión senatorial reconoció por primera vez y de manera oficial, que es el Gobierno de los Estados Unidos el que por intermedio de la CIA, ejecuta el terrorismo de Estado para imponer su dictado en los pueblos latinoamericanos y en el resto del mundo.

Según Karen Jachaturov, catedrático universitario, doctor en Historia y vicepresidente de la Asociación Soviética de Amistad y Colaboración Cultural con los Países de América Latina, quien dictó un curso sobre Opinión Pública en CIESPAL, "la causa principal de la publicidad del informe del Senado obedeció al afán de la Casa Blanca de tranquilizar a la opinión pública mundial, incluida la norteamericana, con motivo de los hechos públicamente conocidos de injerencia de los EE.UU. en los asuntos internos de Chile. Ninguna agresión de Estados Unidos, a excepción de la guerra en Vietnam, había originado en el mundo una crítica tan acerba y universal contra Washington como el derrocamiento del gobierno legítimo en Chile y el establecimiento allí de un régimen fascista. En tal situación la Casa Blanca y el Capitolio tuvieron que distanciarse de los crímenes en Chile, apelar al supuesto desconocimiento y hacer de la CIA una especie de chivo expiatorio..." (12)

Sin embargo, no existe acción de la CIA que no cuente con la aprobación o visto bueno del propio Presidente, del Director de la CIA y del Consejo de Seguridad Nacional -NSC-. Es lógico que así ocurra, puesto que es el Presidente de los Estados Unidos el que tiene la potestad intransferible de nombrar al Director de la CIA. Reagan por ejemplo, nombró director de la Agencia a su amigo personal William Casey y levantó incluso las limitaciones formales a las denominadas "operaciones secretas". Reagan, en conferencia de prensa sostenida en la Casa Blanca, dijo a los periodistas que le inquirieron sobre la participación de la CIA en la organización y ejecución de actos terroristas contra Nicaragua: "Pienso que las operaciones secretas son parte integrante de la actividad del gobierno, entran en el cúmulo de obligaciones del gobierno desde el momento en que apareció el primer gobierno. Creo realmente que el país que sostiene que sus intereses se pueden lograr de la mejor manera realizando la actividad secreta, tiene derecho a tal actividad". En base a ese pensamiento la CIA prácticamente actuaba en forma abierta en Nicaragua, pues el Presidente de los Estados Unidos no consideraba siquiera necesario el ocultamiento de las operaciones secretas y de las actividades terroristas de la CIA en Centro América. Por tanto, el Gobierno USA es el responsable de los sabotajes, del terrorismo de Estado, de los asesinatos y toda clase crímenes cometidos contra los pueblos de Nicaragua, Honduras, Guatemala, El Salvador, México, Panamá y contra todos los pueblos de los países sudamericanos y del área del Caribe.

Naturalmente que no todos los crímenes y el terrorismo de Estado son de exclusiva responsabilidad de la CIA. Son responsables los nacionales de América Latina, los gobiernos títeres, las dictaduras corruptas, las oligarquías que medran a la sombra del dólar y las instituciones militares y policiales ya que Washington, a través del Pentágono, ha utilizado a su antojo a las fuerzas armadas latinoamericanas y de especial manera a los cuerpos de oficiales, convertidos en instrumento fundamental para proteger los intereses de las burguesías criollas y para ser guardianes de los "intereses norteamericanos" y las libertades y democracias al estilo norteamericano. Por eso, el papel relevante de las fuerzas armadas latinoamericanas -igualmente penetradas por la CIA- ha sido y es el de aplastar a sangre y fuego a los movimientos antiimperialistas, a las organizaciones guerrilleras y liquidar a cuanto huela a subversivo. Así, las fuerzas armadas latinoamericanos han servido al imperio y han fortalecido sus posiciones a cambio de juguetes de guerra, becas en los fuertes yanquis y dólares entregados para actividades de contrainsurgencia o por medio de porcentajes en los negociados de compras de armamento.

El Directorio de Operaciones de la CIA está respaldado por otros directorios tales como el de Ciencia y Tecnología, encargado de la recolección de informaciones y datos científico-técnicos que van a engrosar los conocimientos que requiere el complejo industrial-militar y además es el directorio encargado de suministrar tecnologías especiales a los espías designados para ejecutar operaciones secretas en cualquier parte del mundo. Este directorio organiza y ordena el desarrollo de investigaciones y estudios científicos y para ese objetivo establece contactos con empresas industriales y fabriles de propiedad de los representantes de la clase superior. Estas empresas desarrollan los proyectos ideados por la comunidad de inteligencia y así se cierra el círculo de lo que podría llamarse de "servicios mutuos" para que todo quede en casa. La CIA por ejemplo, encarga a muchas compañías la fabricación de sus insumos técnicos y entre esos complejos industriales generalmente resultan beneficiados: la General Motors, la General Electric, la Boeing, la Westinghouse, la IBM y otras poderosas transnacionales capaces de producir aparatos para la ejecución de actividades de espionaje electrónico o de tecnología punta. Este directorio cuenta con unos mil quinientos especialistas y entre ellos existen técnicos altamente calificados para ejecutar labores de espionaje aéreo-cósmico y para evaluar material fotográfico suministrado por satélites espías o por agentes diseminados en todo el globo terráqueo.

Otro directorio de vital importancia dentro de la CIA es el denominado de Administración que selecciona, controla y forma cuadros de inteligencia. Tiene a su cargo las telecomunicaciones en el territorio nacional y en el extranjero, el abastecimiento técnico-material y financiero, así como la asistencia médica. Anualmente la CIA admite a más de 1.000 empleados. Por lo general, éstos pasan por una escuela especial, que se encuentra en Camp Peary (Estado de Virginia) donde se imparten clases de espionaje, contraespionaje, acciones especiales (operaciones secretas: terrorismo, sabotajes, fabricación de bombas y toda clase de explosivos) formación física y lenguas extranjeras a más de ciencias psicológicas con énfasis en guerra psicológica y propaganda.

Se enseña como realizar acciones políticas y propagandísticas, operaciones semimilitares contra los gobiernos progresistas y movimientos de liberación nacional, socavar la economía de un país enemigo y desacreditar a personajes y personalidades molestas o peligrosas para los intereses de los Estados Unidos. El Directorio de Administración está integrado por unos cinco mil empleados. (13) El entrenamiento de los aspirantes a agentes de la CIA es riguroso y sólo son admitidos como tales una vez que han superado las pruebas físicas y psicológicas a que son sometidos por profesores especializados en teoría, técnicas y prácticas de espionaje.

La Dirección Administrativa es la encargada de prestar un sinnúmero de servicios a los puntos secretos de comunicación entre el cuartel general de la CIA en Langley y cientos de residentes y bases estratégicamente esparcidas por todo el mundo.

La Dirección de operaciones secretas y la Dirección Administrativa, forman en su conjunto, en opinión de los expertos de la CIA, "una agencia dentro de la agencia". "Estos dos componentes -la parte mayor y más peligrosa del iceberg- se mantienen prácticamente invisibles, escriben los ex-funcionarios de la CIA V. Marchetti y G. Marks. Estas direcciones, por sus funciones y tareas, métodos de trabajo y cantidad de personal, se diferencian substancialmente de las restantes, a las cuales corresponde menos de un tercio del presupuesto y del personal de toda la CIA". (14)

En el andamiaje de la comunidad de inteligencia, el Consejo de Seguridad Nacional -NSC- es el que lleva la batuta ya que en esencia es el órgano supremo consultivo adjunto del Presidente de los Estados Unidos. Este Consejo está integrado por miembros activos de la clase superior y aglutina la totalidad de los aspectos relacionados con la seguridad nacional: de política exterior, militares, económicos, financieros, propagandísticos, psicológicos y de seguridad interna a "fin de que las recomendaciones políticas que fueran propuestas al presidente con carácter definitivo, fueran universales y estuvieran interrelacionadas".(15)

"La responsabilidad principal del Consejo de Seguridad Nacional consiste en valorar toda la actividad vinculada con la ejecución de operaciones de inteligencia en el extranjero, con las operaciones de contrainteligencia, así como la política y programas respectivos y en dirigir y orientar este trabajo". (16) El servicio de espionaje suministra las informaciones que son analizadas por el NSC en cada una de sus sesiones que siempre empiezan por una exposición breve del Director de la CIA, sobre el tema que debe ser valorado, tratado y resuelto a través de directrices que se convierten en obligatorias para la CIA y otros estamentos de inteligencia.

"Al tomar participación directa en la "formulación y valoración de los objetivos y riesgos" en el campo de la política exterior y militar, así como en la solución de problemas interministeriales, el NSC actúa bajo el manto de una estricta confidencialidad, así ha sido desde los tiempos del presidente Truman. Las recomendaciones elaboradas por el NSC y aprobadas por el presidente -quien toma las decisiones personalmente- son de carácter obligatorio para todas las instituciones gubernamentales de los Estados Unidos". (17)

El NSC es un todopoderoso organismo dentro de la comunidad de inteligencia y para dirigirla tiene plena facultad en la decisión de crear cuantos comités considere necesarios, como el Special Group transformado en Grupo Consultivo para la ejecución de operaciones secretas del aparato de inteligencia en los Estados Unidos o en el extranjero. Cada Comité creado tiene objetivos específicos y cuenta con especialistas de alta calificación en el área que le corresponda. Existen comités permanentes y otros de coyuntura con misiones de análisis y planificación de proyectos a ejecutarse, si así determinan los intereses de los Estados Unidos en alguna parte de la tierra.

La estructura de la CIA siempre fue compleja y guardada con el carácter de "top secret", precisamente para difundir la idea de que se trata de una organización que merece el mayor de los respetos de parte de los norteamericanos y para infundir temor entre pueblos y naciones que luchaban y luchan por la segunda independencia y la liberación del yugo imperial, monopólico y transnacional. En base a intensa propaganda y con el uso de técnicas de guerra psicológica, el agente de la CIA se transformó en una especie de héroe al mejor estilo de las películas hollywoodienses tanto que el norteamericano común admitió el mito del espía patriótico y superior y aceptó que el espionaje se convirtiera en una profesión legal y deseada.

La prensa de los Estados Unidos contribuyó eficientemente al proyecto de persuadir a la opinión pública sobre la trascendencia de la CIA y lo vital de sus actividades para proteger a los Estados Unidos del "peligro comunista".

Uno de los especialistas en asuntos de inteligencia norteamericana, Henry Ramson, llegó a afirmar que la CIA es la "fuerza motriz principal en las maniobras políticas internacionales", opinión encaminada a convertirla en los ojos de los norteamericanos, en una corporación al servicio de los más altos intereses de los Estados Unidos, a presentarla como una especie de gobierno dentro del gobierno federal, cuando en realidad se trata de ocultar y mantener en la sombra a los verdaderos amos del pueblo: la clase superior, la clase gobernante del poder que creó la CIA para usarla como un eficaz instrumento y arma de intimidación, subversión y desestabilización de gobiernos y pueblos indeseables, peligrosos y rebeldes al dictado yanqui, que eventualmente pueden atentar contra los intereses oligopólicos y transnacionales de esa clase. No existe fuerza progresista en el mundo que en alguna ocasión no haya sido objetivo y en muchas ocasiones víctima de la CIA, es decir de la clase superior de los Estados Unidos.

NOTAS:

1.- Philip Agge. Textos publicados en la Revista Siempre.

2.- G. William Domhoff. ¿Quién Gobierna Estados Unidos?

3.- Wise y Ross. "The Invisible Government". 1964

4.- G. William Domhoff. Ob. Cit.

5.- Ob. Cit.

6.- Ob. Cit.

7.- Ob. Cit.

8.- Ob. Cit.

9.- Ob. Cit.

10.- Una Vez más acerca de la CIA. Editorial Prensa Novosti.

1988. Moscú.

11.- Karen Jachaturov. América Latina y la Estretegia Global del Imperialismo.

12.- Ob. Cit.

13.- Una Vez más acerca de la CIA.

14.- Fiódor Sergueév. La CIA sin máscara. Editorial Progreso. Moscú. 1983.

15.- Ob. Cit.

16 .- Ob. Cit.

17.- Ob. Cit.


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