LA OTAN Y LOS ARQUITECTOS DEL LEBENSRAUM
El programa americano para la hegemonía mundial

Nikolaj von Kreitor

(trad: Santyago Rivas)

Fue John O´Sullivan quien formuló en 1845 el concepto de Lebensraum americano –la "Doctrina del Destino Manifiesto (Manifest Destiny)-. Con este término quiso indicar la misión de los Estados Unidos "de ampliar el continente asignado por la providencia para el crecimiento de nuestras multitudes, que se multiplican de año en año" (1). Para Josiah Strong, el imperialista americano por excelencia, el "Manifest Destiny" poseía un destino geopolítico: la creación de un Imperio Mundial. América sería la más grande de las naciones, "Las otras naciones podrán sus ofertas ante la cuna del joven imperio, tal como en otro tiempo trajeron sus ofertas ante la cuna de Jesús" (2). El destino y su realización estaban preordenados por Dios, y los americanos poseían un derecho supremo al espacio, anterior y superior a los demás derechos. En combinación con la doctrina Monroe, el contenido teológico de la doctrina del "Manifest Destiny" aportaba una explicación casi evangélica del evidente diseño geopolítico de conquistar y someter espacios, empezando por el completo hemisferio occidental, y después, tras la guerra contra España en 1898, el mundo entero. Como observó Carl Schmitt, en 1898, los EEUU se aventuraron en una guerra contra España y contra todo el mundo, que todavía no ha terminado. En este contexto, la guerra americana contra Yugoslavia es la prosecución de una guerra centenaria que se inició en 1898.

La historia de los Estados Unidos el impulso expansionista ha funcionado como una religión. La continuidad de las miras bélicas expansionistas americanas e la época del "Manifest Destiny" fue la característica dominante de toda la política, en la cual confluían tres componentes de weltanschauung expansionista americana: la doctrina del "Manifest Destiny" –la componente teológica: la conquista, preordenada por Dios y por la providencia, a fin de cumplir la voluntad del Todopoderoso, a fin de instaurar la democracia por el bien de toda la humanidad –; en segundo lugar, la componente geopolítica de la doctrina Monroe; y en tercer lugar la doctrina de la "Open Door" (puerta abierta), destinada a ampliar los mercados –la componente económica.

A finales del siglo pasado se fundamenta intelectualmente la doctrina geopolítica americana, formulada por Frederik Jackson Turner, Brooks Adams y el almirante Mahan; su realización fue puesta en marcha por Theodor Roosevelt y por Woodrow Wilson. "Las concepciones geopolíticas avanzadas por Turner, Adams y Mahan devendrían en una visión del mundo, una weltanschauung expansionista para las sucesivas generaciones de americanos… un factor importante para comprender la expansión imperialista americana en el siglo XX", escribe el célebre historiador americano William Williams. La política del Lebensraum americano marca la expansión del perímetro de la doctrina Monroe, determinando la entera política norteamericana durante el siglo, incluyendo la expansión de la OTAN, la afirmación del preponderante poder americano sobre toda Eurasia y la guerra contra Yugoslavia.

Los arquitectos del Lebensraum americano han construido también una justificación racional para la OTAN. La OTAN, en cuanto construcción geopolítica, está firmemente fundada en la "Tesis de la Frontera" de toda la política expansionista americana, apareciendo como una función y un instrumento del "Grossraum atlántico teorizado por Turner, Adams y Mahan. En palabras del senador Tom Connaly: "El Pacto Atlántico s la lógica extensión de la doctrina Monroe". La creación de la OTAN ha significado la extensión de la doctrina Monroe a Europa; "Europa es para los Estados Unidos otra América Latina", sostiene el historiador americano Stephen Ambrose (3).

El concepto fundamental de Frederick Jackson Turner era que la unicidad de América era el producto de su frontera en expansión; la existencia histórica de América es una perpetua expansión geopolítica hacia nuevas fronteras: "La existencia de un área de tierra libre, el continuo avanzar de los asentamientos americanos hacia el Oeste, explican el desarrollo de América" (4). La "predisposición universal de los americanos –un "pueblo en expansión"- no es otra que la extensión de su propio dominio", y la ampliación geopolítica "es el resultado de una potencia expansiva inscrita en ellos" (5), proclamaba Turner. La historia americana es la historia de una línea de frontera en continuo avance: "la frontera es la línea de la más rápida y eficaz modernización americana… el movimiento es su elemento dominante, y… la energía americana exige continuamente un campo de aplicación siempre más vasto" (6). La otra idea de la weltanschauung imperialista americana es la tesis de Brooks Adams, según el cual la unicidad de América sólo puede ser preservada mediante una política expansionista (7). La tesis de Adams se construyó a fin de preservar las explicaciones del pasado americano desarrolladas por Turner y proyectarlas al futuro. "Las dos juntas, las ideas de Turner y Adams ofrecen a los constructores del imperio americano una visión e interpretación del mundo, junto a un programa de acción racionalmente detallado desde 1893 a 1953, afirma William Williams. "La expansión fue el catecismo de aquel joven mesias de la unicidad y la omnipotencia de América… Turner ofreció a los americanos una visión del mundo nacionalista que barría sus dudas… y justificaba su agresividad (8). Turner, mirando al pasado de América, vio en la conquista de todo el "West" la realización del Manifest Destiny en el Hemisferio Occidental. Adam vio la próxima nueva frontera en el mundo entero. Su visión mundial conducía inevitablemente a un solo imperio mundial: el Imperio Mundial Americano, y no a aquella pluralidad de Grosräume o Pan-Regiones imaginada por Carl Schmitt y el general Haushofer.

En "The Law of Civilization and Decay" (9) (1895), Brooks Adams "teorizaba el mundo como frontera" (10). Allí se proponía una política de expansionismo agresivo que miraba a convertir el Asia en una colonia económica y a asegurar a América una nueva frontera en Asia. En su esencia, la conquista de Eurasia empezó entonces. "Sus recomendaciones sobre política exterior fueron seguidas durante la guerra fría" (11), observa William Williams. En su libro "American Empire" (12), escrito en 1911, Brooks Adams preconizaba la llegada de un imperio mundial americano y la conquista de todo el espacio geopolítico euroasiático. En la interpretación de Theodore Roosevelt y Woodrow Wilson, que veían el impulso hacia Occidente como una conquista civilizadora sobre Eurasia, se advierte la influencia de las obras de Turner y Adams. Este último escribía: "Es preciso usar el poder económico y militar para la expansión de la frontera de los Estados Unidos hacia Occidente" (13). El diseño expansionista de Brooks Adams fue el fundamento de toda la política exterior norteamericana: expansionismo primer en Asia, después en Europa. "Wilson, al presentar su propia interpretación de la historia americana, hace amplio uso de las tesis de la frontera de Turner"; "Toda la argumentación de lo que he escrito proviene de allí", precisó Woodrow Wilson (14). Tomando prestada la terminología de la doctrina del "Manifest Destiny", el eslogan de Wilson –"Un mundo seguro para la democracia"- significaba en realidad "un mundo seguro para la política del Lebensraum americano. "Las políticas de Woodrow Wilson y de Franklin Delano Roosevelt fueron turnerismo clásico" (15). "La tesis de la frontera hace de la democracia (es decir, del dominio americano) una función de la frontera en expansión" (16).

Woodrow Wilson fue el primero en abrir una rendija sobre la futura hegemonía mundial americana. Imaginó una Gran Bretaña sojuzgada a los USA, transformada en fiel servidora del patrón atlántico de ultramar, cuando Adams individuó al enemigo principal en la Europa occidental.

"La aceleración del movimiento de concentración de fuerzas está aplastando rápidamente a los débiles, hasta tal punto en que dos sistemas han de enfrentarse el uno contra el otro, y entonces la lucha por la supervivencia habrá iniciado…Nos guste o no, estamos llamados a competir por la primacía comercial, o, en otras palabras, por la primacía imperial… Nuestro adversario (Francia, Alemania, Rusia) es implacable y determinado… Si cedemos un palmo ante él, nos sofocará" (17). La supremacía económica, declaraban Adams, era la base de toda potencia (18). Libre comercio e internacionalismo económico, es decir, la economía tradicional bajo el control americano, era la clave para el dominio mundial. "Adams sostenía que los Estados Unidos debía asumir un rol siempre mayor en la plasmación del orden mundial. La potencia económica (y moral) debía traducirse en potencia militar, si es que América quería aceptar –por usar la expresión de Roosevelt, influenciado por Adams- su apuntamiento en la historia" (19). La obra "American Economic Supremacy" (1900) (20), de Adams, fue el manual clásico para los constructores de imperio americano; en 1945, Chils afirmó: "Si Adams hubiese escrito esta obra el año pasado, con vistas a publicarla este año, no hubiese necesitado corregir nada" (21). Lo mismo vale decir para el período post-1991. El padre de la doctrina del "containment" (contención), George Kennan, al exponer y defender aquella doctrina, citaba a Adams, "el primer americano que supo reconocer los justos fundamentos de la política exterior"; "Los análisis y los argumentos de Kennan eran en muchos aspectos similares a los de Adams" (22). Un ejemplo clásico de la Tesis de la Fontera fue la Doctrina Truman, ideada para facilitar el expansionismo americano y definida en un discurso del propio Truman. "Al final de la Segunda Guerra Mundial, los dirigentes americanos razonaban en términos explícitos según los modelos teóricos desarrollados en 1898" (23). "La visión militar de los Estados Unidos sobre el mundo fue un producto directo de la prospectiva de la expansión de la frontera" (24).

El almirante Mahan formuló la primera justificación racional de la OTAN. "Expresándose con minuciosas alusiones a uso de la fuerza física", Mahan trazaba un futuro en el cual la expansión industrial conduciría a una rivalidad por los mercados y las fuentes de materias primas, forzando la necesidad de disponer de la potencia para abrir y conquistar nuevos mercados. La potencia talasocrática sería el vehículo decisivo para la expansión, el nuevo colonialismo "Open Door" exigía los servicios de la marina americana. Como afirma LaFever, Mahan resume su teoría en un postulado: producción, con la necesidad de intercambiar los productos, por lo tanto expediciones y colonias, que son parte sin la cual no existen las naciones costeras" (25). De la producción deriva la necesidad de la expedición, que por necesidad crea colonias (26).

Las "Open Door Notes" (Anotaciones sobre "Puerta Abierta") –la proclamación del Lebensraum americano en 1899 y 1900- significaron el inicio de la invasión comercial del mundo y del futuro expansionismo imperialista americano tramitado por la política de la "Open Door" (27). Como hemos hecho notar, las palabras de Wilson –"un mundo seguro para la democracia"- se traducen en la realidad como "un mundo seguro para el Lebensraum americano". Wilson vio en el expansionismo económico de ultramar la nueva frontera que sustituyera al continente americano ya conquistado. En una sección del volumen V de su Historia del Pueblo Americano, donde se señala que es una paráfrasis del ensayo de Brooks Adams, Wilson proclama que los Estados Unidos están destinados a comandar "las riquezas económicas del mundo, realización de la política de la Open Door (…) La diplomacia es, llegado el caso, la potencia para abrir esta vía". En una serie de lecciones pronunciadas en la Universidad de Columbia, en abril de 1907, fue más explícito: "desde el momento en que el comercio ignora los confines nacionales y los productores aprenden a considerar el mundo como mercado, la bandera de su nación debe seguirles, y las puertas cerradas de las naciones deben ser abatidas… Las concesiones obtenidas por los financieros deben ser salvaguardadas por los ministros del Estado, también en el caso de que esto viole la soberanía de las naciones recalcitrantes (28).

F.D. Roosevelt concebía su "New Deal" según la tradición geopolítica de Turner y Adams (29), como nueva frontera. La libertad americana no podía concebirse en una sociedad sin fronteras, y los Estados Unidos debían lanzarse nuevamente a la búsqueda de nuevas fronteras. "Extender al mundo entero la política de la Open Door", sería el leitmotiv de la política exterior norteamericana (30). El secretario de Estado Hughes la extiende a todas las colonias europeas y a la Europa oriental (32). La Guerra Fría tenía por objeto la apertura de la frontera rusa y del oriente europeo al expansionismo americano y al imperialismo de la Open Door. La política del "containment" –el tradicional bloqueo de la Fortaleza Hearlant- serviría para tal finalidad. Austin Beasrd, en 1934, lanzó un desafío al "New Deal" (la administración Roosevelt) para romper con la tradición expansionista. Anunciaba que el "New Deal" conduciría a una nueva guerra imperial. El Foreing Trade Council se opuso decisivamente a Beard: "La autocontención nacional no tiene lugar en la política económica de los Estados Unidos" (33). Los dirigentes americanos consideran que la expansión comercial garantiza a los Estados Unidos las ventajas económicas de un imperio formal sin las responsabilidades y los costos morales derivados de la posesión de colonias" (34). En cualquier caso el resultado final del expansionismo de la "Open Door" fue la colonización económica del nuevo espacio geopolítico.

Como observó el geopolítico alemán Otto Mauli: "La completa penetración económica es lo mismo que la ocupación territorial, se puede decir que hablamos de la misma cosa". La guerra de la "Puerta Abierta" conduce inevitablemente a la ocupación de la "Puerta Abierta".

EL PROGRAMA AMERICANO PARA LA HEGEMONÍA MUNDIAL

El geopolítico inglés Peter J. Taylor, en su libro "Britain and the Cold War. 1945 as Geopolitical Transition", introduce el concepto de "orden geopolítico mundial", que denota un régimen geopolítico de hegemonía por parte de un país históricamente hegemónico en el sistema mundial, y sostiene que "El orden geopolítico precedente a la Guerra Fría fue definido como Orden Mundial a la Sucesión Británica" (36). La Alemania nacional-socialista y los Estados Unidos tenían idénticos programas de "Weltherrschaft" (señoría mundial) y ambos se empeñaron en una batalla por la hegemonía mundial como sucesores del precedente orden de la Pax Britannica; "…podemos interpretar las dos guerras mundiales como un conflicto entre Alemania y los Estados Unidos para suceder a la Gran Bretaña" (37). Como resultado de la Segunda Guerra Mundial el imperio político dominante fue sustituido por un nuevo imperio económico americano.

Antes de la Segunda Guerra Mundial los Estados Unidos comenzaron a planificar la futura hegemonía. Las carpetas de los encuentros de gabinete sostenidos a partir de 1939 entre el Departamento de Estado y el Council on Foreing Relations exponen en detalle el rol de los USA como sucesores de los británicos… Las carpetas del Security sub-Committee, órgano del Advisory Committee of the Post-War Foreing Policy del Council on Foreing Relations establecen los posibles parámetros de la política exterior de los Estados Unidos en la postguerra: "…El imperio británico, que existió en el pasado, no retornará y… los Estados Unidos tomarán su puesto…" Los USA "deben cultivar una visión mental de soberanía tras la guerra, una disposición en la seguridad de imponer nuestras condiciones, una Pax Americana" (39). Los americanos aceptaron así la lógica del expansionismo indefinido (40). En 1942, el director del "council", Isaiah Bowman, escribió: "La medida de nuestra victoria será la medida de nuestro dominio tras la victoria… Los Estados Unidos deben asegurarse las áreas estratégicas suficientes para el control del mundo" (41).

El "War and Peace Studies Project", encargado por el Council on Foreing Relations bajo la administración Roosevelt tras la Primera Guerra Mundial, fue el plan-maestro y el programa de un nuevo orden global para el mundo de la postguerra, un orden donde los Estados Unidos serían la potencia dominante… Los grupos del "War and Peace Studies", en colaboración con el gobierno de los Estados Unidos, elaboraron una concepción imperialista de los intereses nacionales y de los objetivos de guerra de los Estados Unidos. "Imperialismo americano" significó el intento deliberado de organizar y controlar un imperio global. La consecución final de este intento haría de los Estados Unidos la primera potencia mundial, dominando sobre vastas áreas del mundo: un verdadero imperio americano… Tal programa determinaba, por su misma naturaleza, los intereses nacionales (42) de los Estados Unidos… El impulso de la planificación para la postguerra era la creación de un orden político y económico internacional dirigido por los Estados Unidos (43). Isaiah Bowman, geopolítico al servicio de F.D. Roosevelt, definía los objetivos de la política exterior norteamericana como la consecución de una política global de Lebensraum americano en respuesta al Lebensraum de la Alemania nacional-socialista. Así, los objetivos de guerra de la Alemania nacional-socialista y de los Estados Unidos eran idénticos. En colaboración con H.F. Amstrong, Bowman se aseguró la publicación de un artículo de MacKinder sobre los peligros de una Unión Soviética fortalecida, publicado por el "Foreing Affairs" con el título "The Round World and the Winning of the Peace" (44).

El artículo es notable, porque, en sustancia, el viejo imperialista británico MacKinder sostiene la transformación del Imperio Británico en una dependencia de los Estados Unidos y la instauración de una hegemonía americana en Europa: "…con la Gran Bretaña como fortaleza circundada por un foso y Francia como cabeza de puente defendible (45)

El Memorandum E-219 concluía con el registro de los elementos necesarios para la política exterior norteamericana, resumiendo "las partes componentes de una política integrada para conseguir la supremacía militar y económica de los Estados Unidos en el ámbito del mundo no-germánico. "Otro factor principal era la coordinación y la cooperación de los Estados Unidos con otros países a fin de garantizar la limitación de cualquier ejercicio de soberanía por parte de naciones extrañas que pudieran constituir una amenaza en el área mínima esencial para la seguridad y la prosperidad económica de los Estados Unidos y del Hemisferio Universal" (46).

En un encuentro tenido el 19 de octubre de 1940, Leo Posvolsky, máximo exponente del Departamento de Estado para la estrategia de postguerra, "concordó con el Council el programa inicial para el poder mundial. Su convicción era que los Estados Unidos debían ampliar su espacio vital más allá del Hemisferio Occidental, en previsión de una anunciada guerra" (47). Posvolsky intuía además que los Estados Unidos, si continuaban circunscritos al Hemisferio Occidental, serían obligados a emprender una guerra para conquistar otros espacios vitales, una conclusión ciertamente discrepante con los trabajos del "Council" (48).

La economía americana necesita de una reserva de espacio, un nuevo y más extenso espacio vital, para poder sobrevivir, esa era la opinión de los estrategas del Council on Foreing Relations. Esa reserva viene concebida como Gran Área (Grossraum) y como economía mundial.

Los estudios de economía del Financial Group han demostrado cuan peligroso sería para los Estados Unidos una Europa unida, bajo el dominio nacional-socialista o no. Hamilton Fish Armstrong afirmó en junio de 1941 que no sería posible consentir la formación de una Europa unida, pues ésta sería tan fuerte que amenazaría seriamente la Gran Área americana. Una Europa organizada era considerada incompatible con el sistema económico americano (49).

EL LEBENSRAUM MÍNIMO AMERICANO: LA GRAN ÁREA

Estudios y discusiones profundizadas en el ámbito del grupo del "Council" definieron que, como mínimo, gran parte del mundo no-germánico era necesario como "reserva espacial" para la nueva Gran Área americana. En su forma final, ésta consistía en el Hemisferio Occidental, el Reino Unido, los restos de la Commonwealth y del imperio británico, las Indias Orientales holandesas, China y el mismo Japón (50). Noam Chomsky sintetiza así el concepto de Lebensraum americano: "La Gran Área debía comprender el Hemisferio Occidental, la Europa Occidental, el Extremo Oriente, el ex-imperio británico, el resto del Tercer Mundo y, a largo plazo, el mundo entero· (51).

A la inversa de Carl Schmitt, que en sus obras de Geopolítica imprimió el concepto de Grossraum (y "Gran Área" no es la traducción exacta) y que favorecía un orden mundial basado en la coexistencia de varios Grossräume, la concepción americana no tiene nada que ver con los espacios geopolíticos delimitados. Los USA temieron un espacio de postguerra caracterizado por varias Doctrinas Monroe (52). A la inversa, el expansionismo americano debía ser ilimitado, eliminando la misma noción de intereses nacionales en competición.

ATLANTISMO

"El principal objetivo político, en la paz como en la guerra, debe ser el prevenir la unificación de las potencias centrales del Viejo Mundo en una coalición hostil a los propios intereses", escribe el geopolítico americano Nicholas Spykman en su libro "Geography of Peace" (45), reformulando los principales objetivos geopolíticos de los Estados Unidos en la Europa de Postguerra. Spykman simplemente repetía para los Estados Unidos el principio del arte de gobierno británico en tiempos de Enrique VIII", comentaba David Galleo (55). "Los Estados Unidos calcaron en gran medida la política británica de Enrique VIII a fines del Imperio, con el objetivo de impedir la unificación europea" (56).

Tras la guerra, la política del Lebensraum forzó la formación de la Alianza Atlántica, la nueva Gran Área ideada por los estrategas del Council on Foreing Relations. La Gran Área americana viene conceptualizada e institucionalizada en el área atlántica.

El atlantismo -principio organizador de la política exterior americana de postguerra hacia Europa- se fundamenta en la dependencia política de Europa. La OTAN era el instrumento para gestar la proyección de la potencia americana en Europa, sostiene Ronald Steel en su libro "Temptations of a Superpower" (57), en el cual sostiene cómo para los estrategas americanos de postguerra fue objetivo prioritario prevenir que Europa pudiese devenir en un competidor económico, en cuanto que un concurrente económico tiene buenos motivos para convertirse en concurrente político. Los intereses nacionales americanos exigían el impedir la unidad continental europea.

En anticipo a la creación de la OTAN, el máximo exponente geopolítico del expansionismo americano de postguerra, Nicholas Spykman, avanzó en 1943 la propuesta de que "la potencia europea fuese organizada en una Liga de Naciones regionales, con los Estados Unidos como miembro extra-regional" (58). Comentando la propuesta de Speakman, el insigne estudioso americano de ciencias políticas Clyde Egleton afirmó: "Es simplemente increíble que los Estados Unidos acepten una simple decisión de soberanía por cualquier otro Estado, sin que ello sea considerado como una injerencia en la política americana" (59). América solo puede mirar a las naciones europeas como un protectorado.

Reformulando la vieja Tesis de la Frontera de Turner, Spykman escribe: "Debemos considerar la frontera desde un punto de vista internacional, como expresión de una relación de poder relativa, como la línea donde se ejercen las presiones. Desde un punto de vista nacional, la frontera es la trinchera que se cava durante el armisticio temporal que se llama "paz" (60).El punto de vista europeísta tendía a considerar el sistema atlántico erigido en torno a la hegemonía americana como una construcción temporal, dada la excepcional debilidad europea de post-guerra, destinada a ser transformada y abandonada una vez superada tal debilidad. En todos estaba la idea de que Europa no estaría dominada perpetuamente. Pero la geopolítica atlantista tenía en mente ese dominio indefinido, viendo en la OTAN el pilar de tal dominación indefinida y como el instrumento para la gestión del poder en el espacio geopolítico europeo.

"El atlantismo representa una especie de religión política del expansionismo con su catecismo geopolítico y su doctrina de expansión comercial americano" (61), escriben David P. Galleo y Benjamín M. Rowland en su libro "Realities and the World Political Economy. Atlantic Dreams and National Realities". En el cuadro de la Weltanschauung imperialista americana, la institución de un protectorado americano en Europa sólo puede ser tramitado por la OTAN (62). El manto imperial atlántico es el gran diseño americano de un orden militar mundial. David Galleo y Benjamin Rowland afirman que: "El imperialismo del libre mercado de Hull (Cordell Hull, secretario de Estado bajo la presidencia de Roosevelt) también podía ser previsto como un nuevo Imperio Romano con un Mare Nostrum atlántico. Es como si los Estados Unidos hubiesen decidido anexionarse la Madre patria" (63).La Alianza Atlántica, "fue diseñada con el fin de afirmar la hegemonía americana sobre Europa, anulando la posible existencia independiente de una Gran Potencia" (64).

LA OTAN Y LA DOCTRINA MONROE

El concepto geopolítico de Lebensraum americano –la Gran Área atlántica de la supremacía americana- necesitaba de una proyección directa de poder para garantizar el dominio de América. La OTAN devino en la institución de la hegemonía por excelencia. Los arquitectos del imperio americano proyectaron para la OTAN el mismo rol que el almirante Mahan había previsto para la marina –un vehículo de conquista de nuevos mercados y espacios geopolíticos, y un instrumento para la realización de la política del "Open Door" y la gestión del espacio geopolítico. En breve, la OTAN se convirtió en el brazo armado del movimiento en dirección occidental del imperio americano. En la política exterior americana, la Tesis de la Frontera y la Doctrina Monroe encontraron confluencia en la OTAN. El Plan Marshall señaló el verdadero inicio de la era de la dominación militar, política y económica de América sobre Europa, afirma Stephen Ambrose (65).

El senador Henry Cabot Lodge consideraba a la OTAN como una serie de organizaciones destinadas a circuncidar la Unión Soviética. La OTAN fue así construida como instrumento para el bloqueo de la fortaleza Hearland, coincidente con la Unión Soviética… (el concepto, expresado por Spykman, según el cual los países del Rimland debían ser controlados por los Estados Unidos, equivale a la teoría geopolítica del bloqueo).

La OTAN estaba destinada al dominio americano sobre la Europa occidental, permitiendo así a los Estados Unidos asumir una posición de incontrastable hegemonía en toda Eurasia. "Este marco era el de una segunda Doctrina Monroe. A los ojos del hombre de la calle, del soldado y del político americano, la OTAN viene percibida como una segunda América Latina". Y El senador Tom Connally declaró que el Pacto Atlántico no era más que la lógica extensión de la Doctrina Monroe" (66).

El documento NSC-68 representó la extensión práctica de la Doctrina Truman, que comprendía al mundo en sus implicaciones, pero se limitaba a Europa en sus aplicaciones. El documento justificaba el rol, de gendarme del mundo asumido y deseado los Estados Unidos (67). Fue ideado con el fin no solo de preservar el poder de los USA, sino también con el fin de extenderlo y consolidarlo englobando nuevos satélites e impidiendo el surgir de un sistema de potencia correcional.

Para comprender la amenaza de la OTAN sobre la seguridad de Rusia y de los demás países europeos, es necesario tornar a los orígenes de la fundación de la Alianza Atlántica. El Tratado Nord-Atlántico, en sus orígenes, no era una alianza, sino una afirmación de la hegemonía americana sobre la Europa occidental bajo el nombre de la seguridad. En su esencia, la condición originaria de las relaciones Europa-USA, formuladas en 1949, era completamente unilaterales. Su razón de ser declarada era la seguridad, pero en realidad era la hegemonía, la ampliación de hecho de la Doctrina Monroe, que al principio tuvo sus mayores efectos sobre la Gran Bretaña, la cual tuvo que ceder (como en Grecia) sus esferas de influencia a los Estados Unidos. Así, los Estados Unidos se aseguraron pronto el mando supremo de las fuerzas armadas europeas occidentales y también el estacionamiento de tropas americanas en Europa. Un editorial en el Wall Street Journal de abril de 1949 caracterizaba correctamente a la Organización de Tratado del Atlántico Norte como "La anulación del principio de las Naciones Unidas" (68).

En una perspectiva histórica, la Doctrina Truman, unilateralmente declarada, era una extensión de la Doctrina Monroe sobre el Atlántico, es decir, una ampliación del Grossraum americano, una globalización de los principios del Grossraum del Hemisferio Occidental, donde los Estados Unidos obtendrían el principio de la soberanía, a la vez que una agresión directa a la soberanía de los Estados europeos. Bajo su propaganda como instrumento de contención, en realidad fue un instrumento de intromisión y expansionismo al servicio de la política del Lebensraum americano. El estudioso de la política exterior británica Kennth Thompson definió a la doctrina Truman como un acto nacionalista e instrumental destinado ante todo a sostener la potencia americana y británica en la Europa Central (69). Charles de Gaulle, el gran estadista francés, dotado de un seguro instinto en cuestiones de geopolítica, se esforzó en desmantelar el mito americano, y evaluó a la OTAN en justicia como un simple apéndice de los Estados Unidos, declarando que la adhesión a la OTAN y el ejercicio de la propia soberanía nacional eran objetivos incompatibles. El semanario parisino Le Monde, el 12 de junio de 1951, resumía así la sustancia de la Alianza Atlántica y de su brazo militar, la OTAN: "La desigualdad fundamental de la alianza hace que esta devenga siempre más un protectorado, donde las proclamaciones de orgullo nacional no bastan para compensar la creciente servidumbre. El Imperio Romano tenía sus ciudadanos y sus aliados. El nuevo imperio americano tiene sus aliados de primera fila (los propios americanos) y de segunda categoría (los británicos), más sus protectorados continentales, los filipinos del atlántico". Leopold Kohr concluía que la Alianza no era igualitaria, pues sostenía la existencia de una sola nación libre en este acuerdo (70). Como ha sostenido Walter LaFeber, con la formación de la OTAN los Estados Unidos han perfeccionado la victoria de la Primera Guerra Fría, iniciada por el presidente Wilson en la Conferencia de Paz de Versalles tras la Primera Guerra Mundial, cuyo resultado fue la instauración de un control americano sobre la Europa Occidental, es decir, sobre una significativa porción del Rimland que controla Eurasia.

Tras el fin de la Guerra Fría, el rol de la OTAN como instrumento del expansionismo americano, de administración, control y ampliación del imperio americano, está más claro que nunca. Citando al escritor francés Christopher Layne describe el rol de los USA en el período post-Guerra Fría como señores de un Imperio mundial. "A los cincuenta años de la fundación de la OTAN, es cuando la OTAN se encuentra en guerra. Es hora por tanto de resumir la política imperial de los USA en Europa. La guerra de Yugoslavia constituye la política imperial de los USA en Europa. La guerra de Yugoslavia constituye una vertiente en la historia de la OTAN. Los Estados Unidos han ampliado el portal geográfico de la Alianza y creado para esta un portan nuevo: la intervención en los asuntos internos de estados soberanos cuya política contraste con los valores de la OTAN, negando así toda la retórica según la cual la OTAN era una alianza defensiva (71).

Schwarz y Layne sostienen que la OTAN desarrolla en la actualidad las siguientes funciones:

1.Defensa y expansión de las fronteras imperiales de los Estados Unidos

2. Instauración de un protectorado permanente de los USA sobe el continente.

3. Impedir la asunción de una Europa occidental independiente.

La OTAN ha minado el orden mundial preexistente basado sobre el acuerdo de Helsinki y sobre el rol independiente de las Naciones Unidas. Se ha convertido en un instrumento de conquista de la Europa Oriental, "pacíficamente", como en el caso de los países del "Vishegrad" (Polonia, Hungría y la República Checa), o mediante el recurso a una guerra abierta de agresión (Yugoslavia). Contener a la Europa Occidental y conquistar la Europa Oriental: El doble rol de la OTAN.

El veredicto de la sesión conclusiva del Tribunal contra los Crímenes de Guerra de la OTAN en Yugoslavia, reunido en Kiev el 23 de enero de 2000, la OTAN fue declarada como institución criminal según los dictados del Códice de Nuremberg.

Tras el fin de la Guerra Fría, Europa, en cuanto que entidad geopolítica tiene ante sí una dicotomía histórica: o una existencia geopolítica independiente o un futuro de apéndice del imperio americano. Una Doctrina Monroe para Europa ("Europa para los europeos") se traduce en un bloque antihegemónico en oposición y en concurrencia con el Grossraum americano. El axioma geopolítico más simple es que la OTAN es la principal amenaza para la futura independencia de Europa, y, sobre todo, una amenaza para Rusia.

NOTAS AL TEXTO

(1) Anders Stephenson "Manifest Destiny. American Expansion and the Empire of Right" (Hill and Wang, New York, 1995) p. XI.
(2) Josiah Strong "Our Country: Its Possible Future and Its Present Crisis" (New York, 1985) , p. 20. Cit. in Walter LaFeber "The New Empire" (Cornell University Press, Ithaca, 1963) , p. 74.
(3) Ambrose, Stephen E. "The Military Dimension: Berlin, NATO and NCS-68" in Paterson, Thomas G. (ed.) "The Origins of the Cold War" (D.C. Heath and Company, Lexington, MA, 1974) p. 178.
(4) Turner, Frederick Jackson "The Significance of the Frontier in American History" (Henry Holt and Co, New York, 1995) p. 1.
(5) Turner, Frederick Jackson, ibid. p.33.
(6) Turner, Frederick Jackson, ibid. p.p. 33, 59.
(7) William Appleman Williams "The Frontier Thesis and American Foreign Policy" in Henry W. Berger (ed.) "A William Appleman Williams Reader" (Ivan R. Dee, Chicago, 1992) p. 90.
(8) William Appleman Williams "The Frontier Thesis and American Foreign Policy" p. 91.
(9) Brooks Adams "The Law of Civilization and Decay" (The MacMillan Co, New York, 1896).
(10) William Appleman Williams "The Frontier Thesis and American Foreign Policy", p. 92.
(11) William Appleman Williams "The Frontier Thesis and American Foreign Policy", p. 96.
(12) Brooks Adams "The New Empire" (The MacMillan Co, New York, 1900).
(13) ibid. p. 96.
(14) Williams, ibid. 97.
(15) ibid. p. 98.
(16) ibid. p. 99, 100.
(17) Brooks Adams "America’s Economic Supremacy", p.p. 80, 104-05, David P. Calleo and Benjamin Rowland "America and the World Political Economy" p. 273.
(18) Thomas J. McCormick "America’s Half-Century" (John Hopkins University Press , Baltimore, 1995) p. 18.
(19) McCormick ibid. p.p. 18-19.
(20) Brooks Adams "America’s Economic Supremacy" (The MacMillan Co, New York, 1900).
(21) Ibid. p. 100.
(22) ibid. p. 101.
(23) William Appleman Williams "The Contours of American History", Norton and Company, New York, 1988, p. 474 .
(24) William Appleman Williams "Contours of American History" p. 473.
(25) A.T. Mahan "The Influence of Sea Power upon History", 1660-1783 (Boston, 1890) pp.. 53, 28.
(26) Walter LaFeber "The New Empire. An Interpretation of American Expansion 1860-1898" (Cornell University Press, Ithaca, 1963) p. 88.
(27) Williams ibid. p. 86.
(28) Williams, William Appleman "The Tragedy of American Diplomacy" p.p. 71, 72.
(29) Graebner p. 134.
(30) Graebner p. 134.
(31) Charles Evans Hughes p. 86.
(32) William Appleman Williams "The Contours of American History" p. 454
(33) Lloyd C. Gardner "The New Deal, New Frontiers, and the Cold War: A Re-examination of American Expansion, 1933-1945" in David Horowitz (ed) "Corporations and the Cold War" (Monthly Review Press, New York, 1969) p. 108.
(35) Dorpalen, Andreas "The World of General Houshofer. Geopolitics in Action" (New York, 1942), p.224.
(36) Peter J. Taylor "Britain and the Cold War. 1945 as Geopolitical Transition" (Guilford Publications,Inc, New York 1990) p. 17. (38) Peter J. Taylor ibid . p. 17.
(39) Michio Kaku e Daniel Axelrod "To Win a Nuclear War. The Pentagon’s Secret War Planes" (South end Press, Boston, 1987) p.p. 63,64.
(40) The Pentagon’s Secret War Planes" (South end Press, Boston, 1987) pp. 30, 31.
(41) Michio Kaku e Daniel Axelrod ibid. pp. 63,64.
(42) Lavrence H. Shoup & William Minter "Imperial Brain Trust" (Monthly Review Press, New York 1977, p. 117.
(43) Lawrence Shoup & William Minter ibid. p. 118.
(44) Martin Geoffrey "The Life and Thought of Isaiah Bowman" (Archon Books, Hamden, Connecticut, 1980) p. 177. frey, ibid. p. 165.
(45) Mackinder, Halford "The Round World and the Winning of the Peace" in Democratic Ideals and Reality (W.W. Norton & Co, New York, NY 1962) p. 274. L’articolo di Mackinder fu originariamente pubblicato in Foreign Affairs, vol. 21(July 1943) p.p. 595-605.
(46) Memorandum B-219, October 19, 1940, CFR, War- Peace Studies , NUL. Citato in Shoup & Minter, ibid. p. 130
(47) L’affernazione di Posvolsky si trova nel Memorandum A-A11, October 19, 1940 War Peace Studies , Baldwin Papers, Box 117, YUL da cui Shoup& Minter traggono la citazione.
(48) Shoup & Minter ibid. p. 131.
(49) Shoup & Minter, ibid. p. 137.
(50) Shoup & Minter , ibid p. 136.
(51) Noam Chomsky "What Uncle Saw Really Wants" p. 12 (Odonian Press, Berkeley, 1992).
(52) Taylor, Peter J. "Britain and the Cold War. 1945 as Geopolitical Transition" (Gilfor Publications, New York, 1990.
(54) Nickolas Spykman "Geography of Peace", New York, 1944.
(55) David Galleo ibid. p. 30.
(56) Hans J. Morgenthau "The Mainsprings of American Foreign Policy" Robert A. Goldwin (ed) "Readings in American Foreign Policy" (Oxford University Press, New York, 1971) p. 642.
(57) Ronald Steel "Temptations of a Superpower" ( Harvard University Press, 1995) p. 70.
(58) N. Spykman "America’s Strategy in World Politics" p. 468.
(59) Clyde Eagleton, "Review of America’s Strategy" in World Politics , 222 Annals of the American Academy of Political and Social Science (July 1942) , 189-190, p. 190. cit. in David Willkinson "Spykman and Geopolitics" in C. Zoppo and C. Zorgbibe (eds) "On Geopolitics: Classical and Nuclear" (Martinus Nijhoff, Dortrecht, 1985), p. 82
(60) Nickolas J. Spykman e A.A. Rollins "Geographical Objectives in Foreign Policy" I, American Political Science Review , vol. 33 , 1939 , p. 394
(61) David P. Galleo e Benjamin M. Rowland "America and the World Political Economy. Atlantic Dreams and National Realities" (Indiana University Press, Bloomington, 1973) p. 18.
(62) ibid. p. 44.
(63) ibid. p. 46.
(64) ibid. p. 61.
(65) Stephen E. Ambrose "The Military Dimension : Berlin, NATO and NSC-68" in Thomas G. Paterson "The Origins of the Cold War" (D.C. Heath and Company, Lexington, 1974) p. 178.
(66) Stephen E. Ambrose "The Military Dimension : Berlin, NATO and NSC-68" in Thomas G. Paterson "The Origins of the Cold War" (D.C. Heath and Company, Lexington, 1974) p. 117.
(67) Stephen E. Ambrose , ibid. p. 182.
(68) The Wall Street Journal, April 5, 1949.
(69) Kenneth Thompson "Political Realism and the Crisis of World Politics. An American Approach" (Princeton University Press, Princeton, 1960), p. 124.
(70) Leopold Kohr "The Breakdown of Nations", ibid., at p. 203.
(71) Benjamin Schwarz and Christopher Layne "NATO: At 50, It’s Time to Quit", The NATION Magazine, May 10, 1999 p.p. 17, 18


SUBIR